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París, en plena forma

Lila Ochoa

París, en plena forma París, en plena forma

El 'savoir faire' de la creación, como lo llaman los franceses, es indiscutible. La moda se hace definitivamente en París. Aquí un resumen de lo que viene para la temporada Otoño-Invierno 2015/2016.

A pesar de que hace años vengo a ver las colecciones, nunca dejo de asombrarme del extremo talento, de cómo cada diseñador crea un universo bello, de la consistencia y precisión de cada una de ellas.

Para mí, cada prenda es como una obra de arte y esa es una lección que quiero mantener clara. Por eso, cuando pienso en la moda colombiana siempre digo que tenemos aún mucho camino por recorrer. En París nada se deja al azar, desde la escenografía más extravagante en unos casos, hasta las modelos con sus peinados y maquillajes pensados fríamente por cada diseñador. Se siente una emoción muy especial cuando sale la primera modelo a la pasarela y uno puede observar cómo cada prenda es capaz de revelar el inmenso trabajo que la antecede. Para defenderse de los copistas, estos diseñadores hacen de cada propuesta una obra de arte en las telas, el corte y los acabados. Es fácil llegar a la conclusión de que la moda es realmente un asunto muy serio.

Louis Vuitton

Si hay un desfile que despierte emociones, es este. Las filas eran inmensas y los fotógrafos revoloteaban detrás de las rusas y asiáticas vestidas de pies a cabeza de las marcas más importantes. La Fundación Louis Vuitton en medio del Bois de Boulogne fue pensada no solo para albergar colecciones de arte, sino también para acoger los desfiles. El complejo que diseñó Frank Gehry incluye tres domos, uno al lado del otro, que resguardan a la pasarela en forma de serpiente. Absolutamente impresionante. La lista de las celebridades sentadas en primera fila es larga, pero vale la pena nombrar a Catherine Deneuve, siempre bella y elegante, y a la divina Natalia Vodianova, sentada junto a su novio, Antoine Arnault, a su cuñada Delphine y a su suegro, Bernard, el dueño de LVMH. En cuanto a la colección, Nicholas Ghesquiere decidió romper con todos los códigos de la casa. Su primera salida, un amplio abrigo blanco de piel, le dio el tono al desfile. Se vieron minifaldas de cuero, prendas tejidas en punto que terminan en bolero, vestidos de satín muy pegados al cuerpo con apliques en encaje y muchas pieles. Los pantalones, muy clásicos, lo mismo que los sastres. Las carteras, el fuerte de Vuitton, pasaron del clásico baúl de los años 40 a las minicarteras de colores que les gustan a las jovencitas de hoy. El punto final lo pusieron las botas al tobillo puntudas, símbolo del estilo francés. Ropa muy usable y en materiales increíbles.


Chanel

Nada más parisino que un bistró con el bar en caoba, con las mesitas alrededor y los pisos de baldosas pintadas, y ese fue justamente el escenario que se imaginó Karl Lagerfeld para el desfile de Chanel en el Grand Palais. Al entrar, unos meseros muy buen mozos ofrecían champaña Perrier-Jouët, café crème y croissants, lástima que yo ya había desayunado y apenas puede tomarme un cafecito negro. La Kardashian se sentó muy cerca de mí y, para mi sorpresa, los fotógrafos no se interesaron mucho por ella, creo que no la reconocieron. Tampoco hizo falta, pues en este desfile estaban todas las mujeres importantes y chic del mundo de la moda, como Poppy Delevingne e Inés de la Fressange. En cuanto a la colección, se mostraron más de cien looks; en una palabra, había una prenda para toda mujer: chaquetas acolchadas de los 80, los paños en escocés tipo cobija, bordados con lentejuelas en faldas, el tweed mezclado con rafia. Una invitación a desayunar maravillosa.


HaiderSAckermann

Esta es otra historia. Aquí la escenografía no es importante. El viejo convento de los Cordeliers tiene la atmósfera que encaja con el espíritu del diseñador y eso basta para presentar un desfile muy pensado y, sobre todo, muy trabajado. Algunas de las colecciones de Ackermann tienden a ser un poco sombrías, pero esta no lo fue. La belleza y el colorido de las telas, las combinaciones entre gallineto y tweed o leopardo y puntos se veían espectaculares. Las siluetas alargadas y sensuales parecían un poema en la pasarela. Haider tiene la capacidad de extraer belleza de lugares de donde otro menos experto no podría.


EstebansCortázar


Hacía varios años que no veía un desfile de Esteban Cortázar y tengo que confesar que este me descrestó. Lo hizo en Le Marais, el barrio de la gente de la moda, de los artistas y uno de los más lindos de París. Un espacio sobrio, pero perfecto para un desfile.

Me encontré con un diseñador mucho más maduro, con un estilo más claro y una colección coherente. La mezcla de telas con cuero estuvo muy bien lograda. Los flecos, un detalle que vi mucho, los usó con maestría. Esteban mezcla la sensualidad latina con el estilo francés. Sobre todo le admiré los terminados y el corte de las prendas. Creo que la colombiana Carolina Ruiseco, quien trabajaba para Dior anteriormente, ha hecho un muy buen trabajo con él.

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