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Susan Miller, en conversación con los astros

Revista FUCSIA

Susan Miller, en conversación con los astros Susan Miller, en conversación con los astros

Anticipó un difícil mes de abril por culpa de los eclipses y predijo que Barack Obama tendría problemas con su reforma a la salud, debido a una mala jugada de Mercurio. Así trabaja esta reconocida astróloga norteamericana. FUCSIA habló en exclusiva con ella

Para Susan Miller el destino no existe. Cada quien es dueño de sus propias decisiones. Eso sí, la astrología está ahí para dar un empujoncito. Cuando, en su infancia, se interesó en esta práctica, lo hizo para saber si iba a superar una dolorosa enfermedad que la aquejaba desde su nacimiento. Su mamá, estudiosa del tema, tenía confianza en lo que los planetas le habían sugerido: que a los 14 años la niña superaría la difícil condición y, mejor aún, que tenía todas las posibilidades de dejar huella en un nuevo campo de las comunicaciones: “Vas a escribir y Acuario en el medio cielo indica que un invento revolucionario, del que no conocemos el nombre todavía, será el canal por medio del cual harás tu contribución al mundo”, le sentenció entonces. Se refería a Internet y aquellas palabras no pudieron ser más acertadas.

 Hace casi dos décadas Susan creó su sitio web Astrology Zone, que se ha convertido en el número uno de propiedad privada en su campo: mensualmente cuenta con seis millones y medio de lectores únicos y veinte millone s de páginas vistas. Sus aplicaciones para que los usuarios accedan a su horóscopo a través de los móviles, se han ubicado en el ranking de las diez más solicitadas de la Apple Store. Por si fuera poco, ha publicado nueve libros y tiene en la mira a Hollywood.

Entre 2008 y 2012 tuvo un show presentado por la compañía de medios Comcast; ha asesorado a cineastas en la creación de personajes complejos, e incluso hizo la carta astral de los protagonistas de la serie Mad Men.

 En su lista de seguidores famosos figuran Cameron Díaz y Jennifer Aniston quienes, como el común de los mortales, esperan con ansias el inicio de cada mes para leer las más de tres mil palabras que dedica a cada signo en detalle. “Si compras ropa nueva con Mercurio retrógrado, guarda los recibos en caso de que necesites hacer un cambio… Cuando Mercurio se halla fuera de fase tu juicio está nublado, y es probable que te arrepientas posteriormente de tu compra”, les aconsejó recientemente a los geminianos en su versión para la red en español, con su habitual lenguaje de confidente. Ya el año pasado había expuesto que por culpa del mismo fenómeno, el presidente Obama tuvo dificultades con su sitio Healthcare.gov, porque ese planeta “rige las comunicaciones y en tal posición no es un buen momento para tomar decisiones cruciales”.

La influencia de Miller superó hace mucho las fronteras de Nueva York, donde reside. “En China hay más de 66.000 clubes de fans que se reúnen a comentar la lectura zodiacal”, contó orgullosa la astróloga a FUCSIA. Además es colaboradora de destacadas revistas de moda como Elle. No es casualidad que haya sido bautizada “la reina de las estrellas”.

 “La astrología es una conversación entre planetas y está basada en cálculos matemáticos y en ciclos. Lo que hace es mostrarnos oportunidades para que tomemos ventajas de un momento clave, así como áreas en las que podemos enfrentar obstáculos. Se trata de los tiempos, de saber cuándo actuar o esperar. Todas las personas tienen retos y reciben recompensas del universo.

Aprender a trabajar con estas variables es el camino para controlar la vida”, opina Susan, quien le huye al calificativo de psíquica y es el polo opuesto de la imagen de bruja acompañada de una bola de cristal, al punto que se define como “una católica ferviente”, que de ninguna manera considera que su labor reemplaza la fe. Asegura que se trata de una ciencia útil hasta para criar a los hijos, pues contribuye a develar sus características. “No hay un ser idéntico al otro, ni siquiera los gemelos”, aclara. Después de todo, nadie nace exactamente en el mismo espacio ni en el mismo instante. Por eso está segura de que cada individuo debería tener su carta astral para lograr “un mejor entendimiento de quién es”.

 Susan fue consciente de ese beneficio precisamente en la adolescencia, como se lo habían advertido los astros. Una dolencia en su pierna izquierda, que los médicos no podían diagnosticar, la había obligado a usar toda suerte de aparatos, a ser una visitante asidua de los hospitales y a permanecer postrada en una cama. Entre tanto, ella solo quería saber si algún día iba a poder ponerse tacones. Por causa de un largo proceso de recuperación no pudo ir al colegio y como su mamá se dedicó a educarla en casa, ella le pidió que le dictara clases de astrología: “Me advirtió que debía tomar el asunto en serio, que necesitaba doce años de estudios. Y además de enseñarme matemáticas y filosofía, puso especial énfasis en la gramática y el lenguaje, porque tenía que ser responsable de la manera en que transmitía mis palabras”. Las lecciones surtieron efecto de tal manera que ella no es capaz hoy de escribir sin la compañía de un diccionario, para ser lo más precisa posible.

 Como suele pasar con toda buena principiante, sus clientes iniciales fueron sus familiares. Sin embargo, Susan fue a la Universidad de Nueva York donde se graduó en Negocios y se dedicó a ser agente de fotografía comercial. “Trabajando en una importante campaña para la marca Cheerios con uno de los directores creativos de la firma de publicidad Saatchi & Saatchi, a fin de agradecerle por el éxito de la sesión le leí su carta”, cuenta con el detallismo que la caracteriza. El hombre quedó tan asombrado que decidió presentarle a su esposa, “Jackie Meyer, de Warner Books, a quien le sugerí que comprara un billete de lotería entre el 16 y el 31 de diciembre porque la suerte estaría de su lado. Ella no me hizo caso pues nunca se había ganado nada. Pero se le olvidó que estaba participando en una rifa de la oficina. Y en esos días le dejaron un mensaje en su contestadora anunciándole que un Porsche era suyo”. De ahí surgió la idea de Miller de lanzar en 1995 su sitio en la red.

 Pese a esta anécdota, la astróloga reitera que no es cuestión de predestinación sino más bien del arte de interpretar. “El cosmos no se equivoca, si hay algún error se debe a un mal análisis”. En eso coincide con Martín Ochoa, pionero en América Latina y en Colombia de la psicología astrológica: “Es una ciencia que permite conocer la relación del ser humano con la totalidad. Nos recuerda que no estamos aislados, que somos naturaleza y que el universo tiene unas leyes que debemos conocer y respetar. No es adivinación, ni señala si uno va a tener dos o tres hijos, pero sí exhibe tendencias. Es como un pronóstico del clima. Cuando el meteorólogo nos anticipa que va a llover, el simple hecho de conocer el fenómeno nos ayuda a minimizar su impacto”. Por eso recomienda tomar con prudencia la lectura genérica de “los típicos horóscopos que solo atañen a lo global, no a la persona como individuo único. Ha habido casos de charlatanes que han copiado para un signo lo mismo que habían dicho de otro tiempo atrás”.

 Al respecto, Susan opina que el público reconoce la honestidad y rigurosidad. Afirma que a pesar de que lo más fácil sea identificar si se es Escorpión o Virgo, “una persona es una hermosa combinación de diferentes planetas que no se repite”. En honor a ello, cumple con una estricta rutina cuando se acerca un nuevo mes, que empieza muy temprano y finaliza a las dos de la madrugada. Primero anota los eventos celestes más importantes en un calendario para poder escribir en promedio las 48.000 palabras de su “pronóstico”, en la era de Internet que se caracteriza por la brevedad. Paradójicamente, en los inicios de su portal le advirtieron que nadie leería un horóscopo tan largo. Pero en esa especificidad reside su credibilidad: tarda unas siete horas en cada signo y se burla de que lo suyo no es mera creatividad sino evidencia. Aunque ella sola produce el material, tiene un equipo de treinta asistentes, entre ellos editores que revisan los textos.

 “Lo que diferencia Astrology Zone de otras páginas es que explica cada dato. Los lectores pueden ver mi corazón, soy su servidora”. Tanto es así que invierte más de dos horas en responder las inquietudes de sus 185.000 seguidores en Twitter. Convencida de que ellos son el centro, no le gusta revelar su fecha de nacimiento para evitar robarse el protagonismo. Les habla como una amiga (“Tu esposo es Sagitario y tú eres Géminis, ¡fabuloso!, la combinación de Brad Pitt y Angelina Jolie”); a veces como una psicóloga que da consejos ante problemas emocionales (“Paciencia, los meses pasados han sido muy duros por los eclipses de abril 15 y 29, pero el 26 de julio llegará un momento espectacular”), y hasta como una asesora financiera (“Cuando la luna está en Aries suele ser una buena oportunidad para proponerle a tu jefe un proyecto nuevo”). Hay quienes reconocen haber dilatado la firma de un contrato apegados a la palabra de Susan.

“La astrología es un espejo de nuestros tiempos. Particularmente en la actualidad, cuando los gobiernos y el sistema económico encaran una crisis de confianza, la gente busca otras respuestas. Es asombroso que sea una ciencia de cinco mil años y que antes los saberes valiosos eran transmitidos exclusivamente por el astrólogo de la corte al regente, y ahora debido a Internet están al alcance de todos”, argumenta Debbie Frank, quien con más de 25 años de experiencia ha contado entre sus clientes a celebridades como la princesa Diana. Si bien durante la Ilustración esta profesión perdió estatus, su boom en el presente también se le atribuye a la propia dinámica de los cuerpos celestes y a la llamada “Era de Acuario”, con la apertura mental que esta genera: “Es un periodo favorable a la invención que ha traído una revolución en el mundo de la tecnología”, agrega Bhavesh Pattni, de la guía astrológica GaneshaSpeaks.com, quien piensa que el acelerado ritmo de vida de la sociedad y sus constantes presiones impulsan la búsqueda del autoconocimiento. 

Susan Miller está convencida de que “ningún astrólogo creyó en la astrología antes de estudiarla”. De hecho, basta que un escéptico la lea un par de meses para empezar a confiar... y de ahí a la adicción solo hay un paso.

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