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Mucho se ha escuchado que dos cabezas piensan más que una... y si se hace en familia, mucho mejor. Esto es especialmente cierto para estas duplas de diseñadores y empresarios de moda que han unido sus talentos –y su amor mutuo– para hacerse más fuertes.

María Paula López & Solita Vélez, Klosét

Son madre e hija. María Paula nació en Cali y estudió odontología, pero luego hizo una especialización en gerencia comercial con énfasis en mercadeo y ventas en la Universidad de la Sabana; hasta hace poco dirigía una empresa de importación y comercialización de materiales de arte y manualidades, que cerró sus puertas en febrero del año pasado. Solita, su mamá, tuvo una boutique durante 34 años, pero vendió su participación en 2015.

Ante este panorama, decidieron aunar esfuerzos en un proyecto común para materializar su pasión por la moda y el buen vivir: una tienda multimarca que muestra lo mejor de los talentos colombianos emergentes y de los que ya tienen una trayectoria reconocida; pero se han puesto en la tarea de evolucionar y salir de su zona de confort “con una propuesta con sello propio, con un ADN muy bien definido, pero aterrizado y comercial”, afirman. Su nombre es Klosét.

En la boutique, ubicada en el norte de la capital vallecaucana, cerca del Hotel Now, tienen presencia 36 creadores nacionales. María Paula selecciona los diseñadores y sugiere nuevas propuestas en términos de lenguaje estético y estructura de costos; Solita, por su parte, hace el control de la calidad en la confección y en la comercialidad de cada prenda, de acuerdo con su experiencia.

Que trabajen juntas ha afianzado la relación entre las dos, pero no siempre es fácil. “Cada quien tiene una percepción diferente de las cosas, de cómo hacerlas y de los hechos, lo que define su forma de interpretación”, dice Solita. “Y más cuando el proceso creativo tiene que engranarse y construirse entre dos con una diferencia generacional marcada, con una relación familiar tan cercana y con una figura de ‘autoridad’ que se construye desde la infancia. Nuestra dinámica, desde el principio, siempre ha partido de conocer las fortalezas y debilidades de cada quien, por lo que cada una concentra sus aportes en sus áreas más fuertes y deposita la confianza en la otra en sus áreas más débiles, complementándose una con la otra y generando una sinergia balanceada”, agrega María Paula.

Si bien eso en la teoría suena fácil, en la práctica a veces se complica, sobre todo, cuando se trata de no mezclar lo familiar con lo laboral. “Al principio nos costó mucho separar ambas cosas, pues nos tocó trabajar muy duro y contrarreloj, así que pasábamos mucho tiempo juntas hasta altas horas de la noche y por esa confianza familiar no respetábamos el tiempo libre de cada una. Pero mi núcleo familiar, mi esposo y mis hijos, nos ayudaron a establecer esos límites de tiempo y espacios. En cuanto a mantener lo laboral en el espacio de trabajo, seguimos aprendiendo a enfocarnos en los hechos y en las situaciones de manera imparcial, sin involucrar sentimientos ni susceptibilidades, siempre poniendo por encima el bienestar del negocio y protegiendo un ambiente de trabajo agradable”, cuenta María Paula.

Si bien el aprendizaje no ha sido sencillo, a poco más de un año de haber abierto la boutique su balance es muy positivo. “Creemos y sentimos que Klosét ha revolucionado positivamente la oferta de moda de calidad en la ciudad, y tal vez hemos empezado a cambiar la manera de vestir de muchas de nuestras lindas y carismáticas caleñas, que poco a poco se han atrevido a revolucionar sus propios clósets y a valorar mucho el talento colombiano”, asegura María Paula, mientras que su mamá concluye: “Nos encanta ver cómo llegan madre e hijas a comprar en el mismo lugar, cada una buscando y encontrando piezas que se adaptan a sus gustos y a sus necesidades; es toda una experiencia”.

Mónica Valbuena y Juan Carlos / lucinda

Mónica trabaja en relaciones públicas desde hace más de 15 años y hace 6 se especializó en lujo y moda. Juan Carlos fue jefe de taller del diseñador Hernán Zajar y encargado del visual merchandising en EPK, la marca de ropa infantil. Hace dos años decidieron salirse de su zona de confort, renunciar a sus respectivos empleos y apostarle a una pasión común: los zapatos. De paso, eligieron la mejor fuente de inspiración que un par de hermanos puedan encontrar para un negocio propio: su mamá. “Es un tema de corazón total... Lucinda es un homenaje a mi mamá y nuestra manera de hacer que siempre esté con nosotros, aunque no sea físicamente. Todo está inspirado en ella”, dice Mónica.

Lucinda es un atelier de zapatos, es decir, una opción para crear modelos a la medida y gusto de las clientas, en especial aquellas que no encuentran en el mercado los que siempre han soñado pero no han logrado conseguir. Además, ofrecen colecciones de temporada en las que experimentan con los tacones, que se han convertido en su sello diferenciador.

Cuando inician un proceso creativo para darle vida a una nueva colección, ambos aportan y ambos diseñan; no hay repartición de cargas. “Es un trabajo conjunto. En el desarrollo de colecciones, primero analizamos tendencias para ver qué está funcionando. Luego, en la parte creativa, ambos aportamos ideas; estas van creciendo y evolucionando y de ahí sacamos las características que tendrán nuestros zapatos”, cuenta Juan Carlos. Mónica agrega: “Los dos tenemos facilidades para realizar trazos, así que cada uno propone ideas y luego las unimos y decidimos qué es lo mejor”.

Cada uno tiene claro quién es la mujer Lucinda, así que la confianza mutua es total. “Somos hermanos, socios y mejores amigos; esa confianza es clave para que no haya tapujos de ningún tipo: las cartas sobre la mesa y las cosas bien hechas; eso hace que no se afecte nuestra relación familiar. Además, sabemos separar lo que surge a raíz del estrés del trabajo de lo que es netamente familiar”, afirma Juan Carlos. “Estamos muy centrados en que esto es una empresa, en que estamos emprendiendo un camino, que lo vemos en un futuro como un gran imperio de zapatos, y ese es el objetivo. Confío a ojo cerrado en las decisiones que Juan toma y creo que él también; tenemos un estilo muy afín. Además, nos alimentamos de la visión del otro. Esto ha hecho que hayamos podido afianzar aún más la buena relación que siempre hemos tenido”, complementa Mónica.

Esta ha sido, quizás, la clave de su éxito en tan corto tiempo. Hace unas semanas firmaron una alianza con la casa francesa Cointreau (famosa por la receta de los Cosmopolitan) para crear una colección inspirada en el legado de la marca y en su nuevo coctel insignia. Además, abrieron recientemente un show room con concepto speakeasy (oculto) y van a tener vitrina en la nueva tienda multimarca Valente, ubicada en el centro comercial El Retiro, en Bogotá.

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