COMENTARIOS

Muñecas en pro de otra belleza

Revista FUCSIA

Muñecas en pro de otra belleza Muñecas en pro de otra belleza

"Tree Change Dolls" es el proyecto de la artista australiana Sonia Singh, con el que se ha hecho globalmente famosa, y que busca transformar muñecas que estereotipan la belleza femenina y la conciencia de las niñas.

Cualquier niña tiene entre sus cosas una muñeca favorita. Aquella que carga siempre consigo, peina, viste y cuida; no es sólo un juguete sino una amiga con la que se identifica. Al ser un espejo de ella y enseñarle a entender el mundo como suyo, varios estudios psicológicos han descubierto su importancia en la tarea de desarrollar habilidades motoras y sociales.

 

Como lo explica Paula Andrea Bernal, psicóloga con maestría en desarrollo infantil de la Universidad de Nueva York: "Estos objetos de apego generan seguridad y tienen el efecto de calmar. Es por lo general un símbolo de lo que aman y les ayuda a asumir los cambios que enfrentan. No es signo de debilidad sino todo lo contrario, un paso normal en el camino a la independencia".

Ya sea una fase del crecimiento o un juego simbólico de exploración, las muñecas son el reflejo de lo que las niñas quisieran ser e influyen en los estándares de belleza que naturalizan desde pequeñas. Por tanto, su escogencia no debería ser aleatoria. Eso lo sabe la artista y científica Sonia Singh, de 34 años, quien desde septiembre de 2014 comenzó el proyecto llamado "Tree Change Dolls", una especie de laboratorio creativo localizado en su casa de Tasmania (Australia), donde le ofrece una segunda oportunidad a las muñecas que encuentra a su paso.



Al principio le hizo la transformación a las muñecas Bratz, para librarlas de ese fastidioso y excesivo maquillaje que las hipersexualiza y no corresponde a los 12 años que dicen tener, pero que con sus cabezas gigantes, labios anchos, nariz diminuta y moda urbana, desplazaron a la Barbie.

Ahora, y luego de su enorme acogida tras publicar fotos de su proyecto en la red social Tumblr, Sonia recoge de tiendas de segunda las muñecas que cree necesitan una intervención, y demuestra que exhibir la realidad en los juguetes también puede ser cool. El nombre del proyecto es justamente una expresión australiana que tiene dos acepciones: "mudarse de la ciudad al campo en búsqueda de un estilo de vida más relajado", y "con los pies en la tierra".

Hablamos con ella mientras terminaba su más reciente trabajo hecho a mano y anunciaba la expansión de su marca a otras regiones. 

¿Cuándo se convirtió la idea de Tree Change Dolls en una actividad de tiempo completo? 

Me encantaba jugar con muñecas cuando era niña pero no había pensado en ellas por muchos años. Mi proyecto comenzó después de perder mi trabajo a causa de los recortes de financiación para la ciencia del año pasado.

Quería arrancar un proyecto de upcycling (transformar un objeto sin uso o considerado basura, en un producto nuevo) mientras buscaba otro empleo. Decidí que serían muñecas porque noté muchísimas en las tiendas de segunda que regularmente visito. Elegí darles un aspecto natural, más aterrizado, para que reflejaran mi propio estilo de vida y mis valores. Yo sólo quería crear el tipo de muñeca con la que me hubiera encantado jugar de niña y no he parado desde entonces. 

Parte de este proyecto es inspirar a otros a ver lo que pueden hacer con juguetes usados. Sin embargo, inició con las Bratz. ¿Por qué? 


Uso una gran variedad de diferentes muñecas a las que les pueda otorgar un sello único de personalidad. Todas las que han sido descartadas, las que encuentro en mercados, tiendas de caridad o de segunda mano. Normalmente estas muñecas terminan en la basura, donde el plástico tarda miles de años en degradarse y encuentro muy satisfactorio crear un objeto hermoso de algo de poco valor.

Quiero que en Tree Change Dolls luzcan como niñas reales, listas para la aventura y que sean atesoradas por sus dueñas durante muchos años más, entonces escojo muñecas que puedan ser transformadas para lograr ese look infantil y corriente. La increíble respuesta a mi trabajo ha destacado el vacío que había en el mercado. Muchos padres y niñas quieren muñecas naturalmente personalizadas que los motiven a un juego creativo. 

¿Cómo es el proceso de transformación y cuánto se demora en reinventar una muñeca? 

Adoro pintar las caras de las muñecas más que cualquier otra cosa. Me encanta ver cómo cada una vuelve a la vida ante mis ojos y me gusta fotografiarlas en locaciones naturales. Toma varios días completarla, incluyendo el proceso de búsqueda, la limpieza, el reacondicionamiento del pelo, el cepillado, elaborar el vestuario y los zapatos, empacarla y hacerle sesión de fotos. Mi increíble y talentosa mamá, Silvia, diseña, teje y cose toda la ropa.



¿De qué manera un juguete ayuda a crear una nueva idea sobre la belleza? 

Es difícil juzgar la influencia de un solo factor, como las muñecas, en la percepción de los niños sobre la imagen corporal, la belleza u otro concepto. Sin embargo, he recibido muchas historias personales de padres, niños y adolescentes, contándome la forma en que sus muñecas afectaban su imaginario sobre cómo debía lucir una mujer y a qué debía aspirar.

Los niños se apegan mucho a sus juguetes favoritos. Por ejemplo, una mujer me escribió diciéndo cómo mis muñecas con cejas naturales la habían hecho llorar porque aunque ella amaba sus Barbies, la hacían sentirse avergonzada de sus cejas gruesas, y ninguna de sus muñecas las tenía como ella. 

¿Qué mensaje le envía a la gente que ha criticado su trabajo diciendo que sus muñecas están hechas para los padres y no para las niñas? 


La mayoría de mis muñecas van dirigidas a los niños. Lo sé porque muchos de mis compradores me mandan fotos con sus hijos y las muñecas, y a los niños les gusta verse reflejados en ellas. Sí me doy cuenta que mis muñecas estilizadas a mano son más costosas que las de fábrica, pero se debe a que a mí y a mi mamá nos toma muchas horas intervenirlas. Animo a los padres a que tengan curiosidad y reinventen sus juguetes con sus hijos. 

¿Por qué cree que su proyecto ha impactado a tanta gente?

Creo que las personas se han acostumbrado tanto a aceptar los juguetes y los productos que ofrece el mercado, que se han vuelto consumidores pasivos. Mis creaciones han puesto la mirada sobre el look antinatural de muchas muñecas que se comercializan, y han planteado que hay una alternativa para lograr una imagen real e igualmente atractiva. Temas como la percepción corporal, el lugar de las mujeres en la sociedad y la conexión de los niños con sus juguetes son temas universales que han tocado la fibra de todos.

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.