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Zizza. Una lente que encantó ‘de mais’

Zizza. Una lente que encantó ‘de mais’

Hace pocos días regresó a su país, Brasil, esta fotógrafa que vivió en Colombia durante 16 años y trabajó para varias revistas, enfocando los temas de moda y los personajes del acontecer nacional.

Al despedirse de la revista FUCSIA, Zizza salpicó sus palabras con una de esas frases que trasladaron la magia de Brasil a Colombia, hace ya 16 años: “Ahora voi andar en la playa, a tomar agua de coco…”. Sin su cámara al cinto, envuelta, como de costumbre, en unos jeans, una camiseta y una chaqueta de algodón, y con unas balerinas verdes de raso brillante, zapatos que solía alternar a veces con tacones altos para ponerle el toque femenino a su figura menuda, esta fotógrafa de alegría inefable explicó sus razones para irse de Colombia: “Ya son 16 años en este país, parte de una vida lindísima en todos los sentidos, tanto en lo personal como en mi profesión, una carrera que fue difícil en un primer momento, pero que cuando me abrió las puertas me las abrió todas. No dejo a Colombia, toda esa conquista de gente de trabajo y lazos de amistad me la llevo conmigo.

“Mi vida sigue unida a este país, pero llegó la hora personal de volver a lo mío, a mi mamá y a mi familia, y aunque mis tres hijos mayores, Juan, Joaquín y Francisco, nacieron en Brasil, se consideran colombianos. Me llevo a Francisco y a Xue, la niña, ella sí colombiana de nacimiento, para que conozca y viva con mi familia, en la que se comparte el gusto por la música, la fotografía, la alegría de la noche”.

Cuando Zizza llegó a Colombia, la primera persona que le dio la mano en su profesión fue la editora de moda Catalina Betancur, fallecida hace cuatro años. Por eso, no puede contener las lágrimas cuando dice que “lo único triste es que me voy sin mi Cata, mi gran amiga, que fue una especie de defensa personal para mí”.

Zizza realizó su trabajo casi siempre al lado de hombres. Uno de ellos, Álex Ospina, se sorprendía de la facilidad de Zizza para comunicarse, para hacer empatía con la gente: “Nunca me sentí discriminada en el campo de la fotografía por ser mujer. Luego de que empecé a publicar, mi trabajo fue reconocido, porque me dediqué con pasión a la moda, la belleza y la música. Creo que mi mejor virtud es que no hago las cosas simplemente por hacerlas, sino como se deben hacer, soy perfeccionista y en mi trabajo eso es clave”.

Se fue Zizza con su alegría a otra parte. A Brasil, un lugar que, además de fascinante, es su país. Quedan en Colombia las incontables fotografías y producciones de moda que hizo para revistas como FUCSIA, In Fashion, Caras y Jet-set, y su modo de ser afectuoso y franco. Pero seguirá en el aire el sonido inconfundible de su ‘portuñol’: “La gente no cree que hablo perfecto español, pero yo digo que sí, y tengo claro que el español de Bogotá es ‘el mais bonito’ del mundo”.

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