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La marca Beckham La marca Beckham

Con ganancias de 46 millones de dólares en el último año, el futbolista inglés ha demostrado ser un 'crack' a la hora de hacer negocios.

“Siempre se ha tratado de fútbol. He tenido mucha suerte de lograr lo que he logrado y de ganar lo que he ganado. Adonde he ido he jugado el deporte que amo. Nunca ha sido por dinero y nunca lo será”. Con estas palabras, David Beckham anunció que ahora el turno de verlo en las canchas, a sus 37 años, es para los franceses.  La estrella inglesa firmó recientemente un contrato de cinco meses por un millón de dólares mensuales con el Paris Saint-Germain, casi el doble de su salario en su equipo anterior, Los Angeles Galaxy, de la liga norteamericana.

El astro inglés parece confirmar que es “sobre fútbol” y “no por dinero” con su decisión de donar su sueldo a una fundación benéfica dedicada a los niños desfavorecidos. Un gesto que se suma a su larga lista de actos filantrópicos, pues es Embajador de la Unicef y apoya causas de lucha contra el sida, entre otras. Sin embargo, los incrédulos apuestan a que de fútbol poco y que el acción tiene más de viveza que de solidaridad. Otros aseguran que, por su edad, es un último pantallazo para dejar aceitada la maquinaria de la rentable marca que creó por fuera de los estadios con su estilo farandulero y en su condición de “rey Midas” de la publicidad.

No es casualidad que su esposa, la ex Spice Girl Victoria Adams, lo haya apodado “Bolas de Oro”: el tabloide británico The Sun aseguró el año pasado que ganaba al día más de 55.000 dólares.

Según la prensa europea, Beckham estaría haciendo una jugada maestra para evitar un pago exorbitante de impuestos, como lo hizo en el Real Madrid, cuando en su honor surgió la “Ley Beckham”. Esta le dio a los jugadores extranjeros de primer nivel de ganancias la posibilidad de evitar el impuesto normal sobre la renta de hasta un 43 por ciento y pagar el 24 por ciento. Además, su familia volvió a radicarse en Londres, mientras él va a pasar la temporada en un hotel parisino para hacerle el quite a más cargas tributarias. Como no tocará el salario, recibirá un bono por las ganancias de productos del equipo y camisetas con el número 32 en la espalda, de las que sin que hubiera pisado el césped ya se anticipaba la venta de aproximadamente 150.000. Con esto aumentaría la cifra de 10 millones que ha vendido en sus casi 20 años de carrera.


Buen vendedor

Lo cierto es que plata es lo que le sobra. Según Forbes, Beckham es el futbolista número uno en la lista de los que más ganan. En el 2012 completó 46 millones de dólares, cuatro millones por encima de Cristiano Ronaldo y siete más que Messi. Su compañía, Footwork Productions, que maneja los derechos de imagen, “le pagó entre 2002 y 2010 más de 130 millones de dólares”, calculó la publicación. En el 2011 la empresa superó los 23 millones, de los cuales más de 20 se fueron a sus bolsillos como salario. Su fortuna, de acuerdo con The Sunday Times, alcanzaría ya los 260 millones. Aunque no se niega que gracias al fútbol hizo su nombre, en sus arcas este representa una porción menor frente a la publicidad y los patrocinios. Ser imagen de marcas como Adidas, Armani, Samsung, H&M, Burger King, Diet Coke y Sainsbury le representa más de 37 millones de dólares.

“Es el sueño de todo anunciante”, señaló a FUCSIA Ellis Cashmore, profesor de Cultura, Medios y Deporte de Staffordshire University y autor del libro Beckham: “¿Dónde lo vemos todo el tiempo? En anuncios, por eso parece rodearnos. Es probablemente el mejor promotor de imagen que haya existido, cualquier producto que se asocie con él vende”. Esa sensación de omnipresencia se hizo más real cuando empezaron a exhibirse en Londres y Estados Unidos estatuas de tres metros con su figura como parte de la campaña de la firma H&M para publicitar una línea de ropa interior en la que colaboró como diseñador.  

Con estas cifras y con sus ganas es obvio que el deportista haya dejado saber que el retiro todavía no se le “pasa por la cabeza”. Hace rato que Beckham superó el estatus único de futbolista para convertirse en una celebridad y eso es lo que esperan explotar de él las directivas del Paris Saint-Germain: “Ha habido grandes atletas que se convirtieron en íconos globales, como Muhammad Ali, Michael Jordan y Tiger Woods. Pero todos ellos han sido los mejores en su deporte. Nadie ha sugerido que Beckham sea el mejor futbolista del mundo, ni siquiera del Reino Unido. Muchos de sus seguidores pueden no estar interesados en el fútbol y lo admiran porque es atractivo, se viste bien, tiene una esposa que fue artista y ahora es diseñadora, y se relaciona con gente glamurosa”, expresa Cashmore. Por su parte, el analista Ben Smith comentó en la BBC que el jugador ha ganado reconocimiento en los tres escenarios que toca: “En el deporte más popular, en la moda internacional y en la lista de celebridades destacadas”.

Quizá por eso, cuando en el 2007 Beckham aterrizó en Los Ángeles, con Tom Cruise de la mano, con toda la pompa digna de Hollywood y sus alfombras rojas, el rey Pelé lo criticó por parecer una pop star y le aconsejó concentrarse en el fútbol. El diseñador Giorgio Armani habría dicho que si había llegado hasta allá era porque deseaba “ser actor, más que jugador”. Tanto en Europa como en Norteamérica, los Beckham han sido protagonistas de revistas de moda y la prensa del corazón. Él fue el primer hombre en aparecer en la portada de Elle “porque ningún otro tiene su atractivo”, comentó al periódico británico The Observer la editora de la publicación. “Cuando lanzamos fragmentos de la portada en la página web, colapsó por el exceso de visitas”.


Detrás de su estrella

Por eso, según Cristina Settimi, de Forbes, lo que en realidad buscan los equipos que lo han contratado en los años recientes es que haga magia con los números y no solo los del marcador, “se espera que la marca Beckham, en lugar de su pie, sea el combustible de crecimiento”. Así lo hizo con Los Angeles Galaxy: a pesar de que la MLS (Major League Soccer) no ha sido taquillera en un país con poca tradición futbolera. Sin haber sido oficialmente introducido al equipo, la camisa número 23 vendió 250.000 unidades. Y sin usarla, se dijo que los dueños del equipo ya habían tenido ingresos por más de 13 millones de dólares. Poco la sudó en la primera temporada, pues solo intervino en cinco partidos. Aún así, el promedio de asistencia empezó a ser superior a los 37.500 fanáticos, 57 por ciento más que en la era pre-Beckham. Además se benefició el canal ESPN2, que aumentó en 25 por ciento su rating. En los dos últimos años con el equipo, en los que fue campeón de la liga, la asistencia de la MLS se incrementó, hasta alcanzar un promedio superior al de la NBA, y hoy hay seis clubes nuevos.

Ya desde el 2003, en su época en el Real Madrid, había probado ser buena propaganda cuando los patrocinios se duplicaron y las ventas de productos subieron 62 por ciento. Al mismo tiempo, de acuerdo con Google, su nombre fue más buscado que cualquier otro tema deportivo. Según Forbes, sus cuatro años con los galácticos fueron los responsables de ventas por más de 513 millones.

Cashmore asevera que el cerebro detrás de este proceso de convertir a Beckham en fuerza comercial y en ícono ha sido Victoria. Ella fue quien supo aprovechar su sex-appeal desde que se casaron en 1999, cuando la cantante estaba en la cima de su carrera con las Spice Girls y empezaron su sueño en el famoso Beckingham Palace. Habría sido la encargada de que su marido dejara su agencia deportiva y pusiera su carrera en manos del productor de televisión Simon Fuller, quien fue el mánager del quinteto británico y artífice de la franquicia de American Idol.

A pesar de que su grupo dejó de sonar hace más de una década, Victoria ha sido una presencia mediática constante. “Se burlaron de ella cuando anunció su intención de ser diseñadora de modas. No había estudiado arte y había fracasado como solista, pero ahora exhibe su trabajo en las principales pasarelas del mundo. Creo que el regreso a Europa es parte de un plan para que su firma tenga su base en Londres”. En el 2011 las ventas de las prendas de Victoria generaron alrededor de 12 millones de dólares y recibió un galardón de los British Fashion Awards. En la lista de la marca también figuran la línea de perfumes, y Romeo, el segundo de los cuatro hijos de la pareja, ya se unió al negocio familiar al convertirse, a los 10 años, en la cara más joven de Burberry. Por eso Victoria tiene un merecido lugar entre la veintena de tatuajes de su esposo. Juntos lucen como una familia “bonita”, a pesar de las acusaciones de infidelidad por parte del deportista hace algunos años, momento en el que ella mostró su cabeza fría y dejó saber que el amor estaba por encima de todo.

En ese dúo dinámico, David no solo aporta su linda cara sino su garra. Parece que en la vida siempre ha logrado lo que se propone. Salió de un hogar humilde para firmar a los 14 años un primer acuerdo con el Manchester United, equipo con el que ganó seis veces la Premier League. Refiriéndose a su nuevo equipo, ha manifestado que no sabe si será su último contrato: “Quiero continuar jugando el mayor tiempo posible”. Beckham no descarta invertir en algún club. Tiene claro que debe sacar el mayor provecho posible mientras pueda. Como explica Cashmore, “cuando salió de Los Angeles Galaxy podría haber dejado su carrera, pero sus contratos publicitarios se hubieran agotado. Aparecer en París rejuvenece su imagen y le da una extensión a su marca. Y solo cuando desaparezca de los anuncios va a desvanecerse de nuestras mentes”.

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