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¿Y quién es Jean Paul Gaultier?

¿Y quién es Jean Paul Gaultier? Foto: AP

El diseñador francés pondrá su talento sobre la pasarela del Cali Exposhow el próximo 17 de octubre. Para muchos su espectacularidad es familiar, otros no saben de quién se trata. Semblanza FUCSIA.

Jamás recibió educación formal en diseño de modas. No pasó por escuelas, colegios o universidades especializadas. Lo suyo es puro empirismo. Nació en Francia y en ese país el arte y la moda se respira, se ve, se oye, se siente, se palpa, se vive... De niño, Jean Paul pasaba horas y horas en el salón de belleza de su abuela materna, quien era esteticista y la persona que más influyó en su vida personal y profesional. Se embelezaba con los cambios que las manos de su “Mamie” lograban en sus decenas de clientas. Corrían los años 50 y 60, en los que la “coiffure” vivía una época de máximo esplendor. La feminidad, inventiva y permisividad del momento convertían los peinados y el maquillaje en obras artísticas.

Las constantes transformaciones que pasaban frente a sus ojos fueron el pistoletazo de arrancada a la creatividad retenida en él. Como buen autodidacta, tomaba atenta nota de todo lo que ocurría en su entorno. El vestuario de la gente, su arreglo personal, los carros, la arquitectura, los jardines, todo para Gaultier era fuente de inspiración. Todo se convertía en ropa y quedaba plasmado en papel. En un acto de arrojo, le envió sus bocetos a a Yves Saint Laurent, Christian Dior, André Courrèges y Pierre Cardin. Esa valentía le valió convertirse, con solo 18 años, en asistente de Cardin, quien durante casi un lustro fue su maestro. A los 22 años, Jean Paul tomó la determinación de independizarse y presentar su propia colección femenina, en la que dejó ver claramente su característico gusto por combinar texturas suaves y delicadas como la seda, la organza y el tul con otras fuertes como el cuero, el dénim o el paño. Otra característica que data de esas épocas es su afán por combinar sin miedo ropa de mercadillo y de tiendas vintage con prendas de alta moda y gran calidad. Peculiaridad que la crítica mundial reconoció y alabó de inmediato.

En 1978, con el mismo coraje de sus adolescencia y de la mano de Francis Menuge, a quien Gaultier describe como “lo mejor que me ha podido pasar en la vida”, presenta la marca que lleva su nombre y que desde entonces presenta varias colecciones año tras año.

La refulgente década

Llegaron los 80 y con ellos el brillo, los excesos y la estridencia, que inspiraron en él colecciones memorables como High Tech, Etier papier, Paris Gaultier y Le Dadaiesme, con las que consiguió un puesto irrebatible en la historia de la moda. Lo suyo era el vestuario femenino, pero en 1984 vio que el mercado masculino le aclamaba. Presentó Hombre objeto, su primera colección masculina que se llevó todos lo aplausos, pero nunca como aquella en la que vistió a los modelos con falda inspiradas en los Kilt, escoceses. Como siempre, despertó amores y odios. Pero siguió en la cima y además fue aclamado, entre muchos otros, con premios como el Oscar de la Moda en Francia y La Aguja de Oro, en España.

Incursionó en el cine –otra de sus pasiones-, con el vestuario de éxitos taquilleros como Kika, de Pedro Almodóvar; El Quinto Elemento, de Luc Besson; El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway y La ciudad de los niños perdidos, de Jean-Pierre Jeunet. Esas imágenes cinematográficas le llegaron a Madonna, quien no dudó en encargarle el diseño total de la indumentaria para su tour mundial The Blonde Ambition, de 1990, del que el corsé rosa pálido con copas cónicas se clavó en la mente del mundo entero. Hèrmes lo fichó en 2004 como director creativo de la marca, donde se mantuvo hasta 2010, cuando por diferencias con los herederos de la casa francesa, decidió dar un paso al costado. En 2006 repitió con la reina del pop para la gira Confessions Tour. La Perla, famosísima marca italiana de ropa interior lo llamó para que les proveyera sus colecciones con su magia. Sucesivamente, marcas como la brasilera de calzado Melissa, requieren de su toque de Midas.

Las fragancias son otro de sus fuertes.
De la mano del grupo español Puig, tiene clásicos que se metieron en la entraña de la perfumería como Classique, el primero que lanzó, famoso por venir en una botellita que imita el cuerpo de una mujer; un homenaje del francés a Elsa Schiapparelli, quien diseñó en los años 50 un perfume cuyo frasco imitaba el cuerpo de la sensual actriz Mae West. Le Male, su segunda entrega perfumera, data de 1995 y sigue siendo la más vendida en la unión europea.

Con ese palmarés y su visión revolucionaria de la industria, que mezcla sin temor las tendencias actuales sin perder el glamour y respetando los cánones de antaño, no es raro que Colombia espere con ansiedad la llegada de Jean Paul Gaultier, el hombre que ha vestido a hombres con prendas de mujer y a ellas con ropa masculina, sin ningún pudor, por lo que, entre muchas otras cosas, a sus sesenta años sigue recibiendo el calificativo de “niño terrible de la moda”.

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