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Lujo holandés

Lujo holandés G-Star representa estilo para todos los tiempos. Futurista y cauto; extremado y experimental;alternativo y tradicional

G-Star, fundada en Ámsterdam en 1989, reta desde entonces los paradigmas del dénim con manifestaciones casi artísticas en los lavados, construcción, diseño y confección de cada prenda.

Para los adoradores de G-Star –que se cuentan por millones– adquirir una de sus prendas es como acceder a una obra de arte, de colección o de alto diseño. Las características ásperas, rudimentarias y de crudeza asociadas a la marca, y mantener su estilo distintivo y poco ortodoxo le han valido, más que clientes, legiones en 68 países. Quienes la usan se caracterizan por ser personas que valoran la sofisticación, los detalles únicos y el equilibrio entre lo estético y lo funcional, que buscan estatus y diferenciación en las prendas, que van más allá de la forma. Los estudios de consumidor concluyen que el más alto porcentaje de su target está compuesto por personas talentosas, inteligentes, cultas, reconocidas en lo que hacen y que se mueven en círculos sociales altamente exigentes. Las estrellas Clint Eastwood y Robert de Niro, por ejemplo, se declaran legionarios.

Para que la marca pueda llevar a cabo un desarrollo tan cuidadoso, su director creativo –el francés Pierre Morisset, considerado el “Hombre Dénim”– tiene un museo propio que alberga la colección de piezas que ha recolectado alrededor del mundo para su inspiración. Cuenta además con colaboraciones de personajes como Marc Newson, el diseñador industrial vivo más influyente del mundo, cuyas obras sobrepasan el millón de euros. Las campañas publicitarias salen de la mente, el ojo y la cámara de la estrella de rock, fotógrafo y director Anton Corbijn, retratista favorito de la banda irlandesa U2.

Después de abrirse paso en Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Hong Kong, Italia, Japón, Noruega, Países Bajos, Suecia, Suiza, Turquía y Reino Unido, el equipo directivo de G-Star decidió entrar a Suramérica por Bogotá y en sus planes inmediatos está abrir un nuevo punto de venta en Medellín, que espera entre a engrosar la lista de 300 tiendas, 113 show rooms y 6.000 distribuidores.

Quienes se animen a vivir la experiencia G-Star se encontrarán con locales en los que la imagen y el ambiente captan los ideales de diseño que definen a la marca: áspero, con estilo, puro y funcional. En estos espacios reina una decidida uniformidad global, que obedece a las directrices del equipo de diseño de interiores, con la premisa de mostrar el dénim en toda su pureza. Esta consistencia permite que el consumidor se identifique fuertemente con la marca y se familiarice con su estilo. El equipo soñado para cualquier firma en el mundo.

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