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Un canto en el jardín

Un canto en el jardín Un canto en el jardín

A la alta costura se le suele llamar “el laboratorio de las ideas”, y aunque en un momento se pensó que era una institución anquilosada condenada a desaparecer, ?en manos de diseñadores como Karl Lagerfeld encontró el camino para renacer.

El Grand Palais, construido en 1897 para la Exposición Universal de 1900, con una arquitectura de estilo neoclásico de la École des Beaux-Arts en París, es el escenario favorito del director creativo de Chanel para presentar sus colecciones.

Las modelos salieron a la pasarela en medio de un jardín encantado. Una vegetación exuberante, flores y el canto de los pájaros sirvieron de telón para una colección en tweeds de algodón y seda tejidos con cintas y encajes. Prendas hechas en telas como el tul, la gasa y la organza, vaporosas y fluidas, en colores pastel junto al negro y al azul marino.

En medio del paisaje caminaban las modelos como princesas en un bosque mágico. Vestidos en neopreno blanco con velos en encaje de guipur negro, medias de encaje y volantes cosidos a mano en punto de smock les dieron el toque romántico a las vestimentas. Los hombros fueron el punto focal de la colección, “hombros enmarcados”, como los describió Lagerfeld a la prensa. El final no podía ser menos impactante: dos novias y un niño que caminó detrás de ellas escondiéndose debajo de las capas de tul de sus faldas.

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