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Angela Merkel: La canciller del poder

Revista FUCSIA

Angela Merkel: La canciller del poder Foto: AFP

Algunos la comparan con Margaret Thatcher, otros con el abominable Hitler, pero pese a las comparaciones, la canciller alemana Angela Merkel pasará a la historia como uno de los personajes más influyentes en la Unión Europea.

Pragmática, prudente y comprometida, así describen los medios internacionales a la mujer que se convirtió en la columna vertebral de la Unión Europea y que se encargó de darle un nuevo rostro a Alemania desde el 2005, cuando se situó a la cabeza de la República Federal Alemana. Angela 

Merkel es sin duda una de las mujeres más poderosas del mundo. A sus 58 años, figura en el segundo lugar de la lista Forbes, precediendo a Barack Obama, ha sido varias veces portada de la revista Time y ostenta la “humilde” cifra de tener 4.391 seguidores en Twitter. 

En algunos países europeos como España, Noruega y Suiza, ha sido común ver a las mujeres ocupar altos cargos del gobierno como ministras de Defensa y asesoras de seguridad nacional, pero esto nunca había sucedido en Alemania. Hasta que en el 2005, la hija de un pastor protestante de Hamburgo se erigió como la primera mujer canciller de esta nación.

Merkel nunca fue una mujer de política. Al contrario, siempre demostró talento por las matemáticas, la ciencia y las lenguas, y obtuvo su doctorado en Física para más adelante desempeñarse como química en una academia científica de Berlín Oriental. Pero a sus 36 años, en 1989, se adhirió al floreciente movimiento democrático, y justo cuando cayó el Muro de Berlín obtuvo un trabajo como portavoz del gobierno, a pocos meses de las primeras elecciones democráticas. El canciller de ese entonces, Helmut Kohl, la invitó a formar parte de su gabinete en el Ministerio de la Mujer, haciendo de ella la funcionaria más joven de su equipo. Rápidamente, se adjudicó una buena fama entre sus colegas masculinos, que la llamaban “la chica”, por su gran tacto y capacidad de análisis en el momento de abordar cualquier problema, habilidades que adquirió de la Física.

Edgar Piedrahíta, internacionalista de la Universidad del Norte, le explicó a FUCSIA el porqué de sus altos índices de popularidad: “Con su admirado tecnicismo al hablar, ella ha tratado de rescatar el europeísmo que muchos líderes le critican. En medio de la crisis sin precedentes dentro de la Unión Europea, Merkel se ha convertido en la líder natural en torno a la supervivencia del euro y las políticas públicas comunitarias”.

Amante de la ópera, el fútbol y la cocina, Angela es de las que prefieren comprar su propia ropa los fines de semana, y ocasionalmente se le ve en las tiendas buscando sus ya famosos trajes. A pesar de ser una mujer sencilla y que dedica poco tiempo a su imagen personal, ha logrado impactar con sus coloridas chaquetas durante las cumbres internacionales a las que asiste. Tanta es su visibilidad, que la marca Mattel, fabricante de la Barbie, lanzó una muñeca conmemorativa a su imagen y semejanza, que además de situarla en la órbita de las supermujeres, también fue objeto
de muchas críticas.

La jefe del gobierno alemán, conservadora y fiel seguidora de la religión cristiana, se prestó para un acercamiento virtual con sus conciudadanos en el 2011, para contrarrestar los comentarios negativos de sus opositores. You Tube fue la plataforma que le sirvió para responder diez preguntas que los alemanes le hicieron a través del portal de videos. El resultado fueron 50.000 vistas de la entrevista en vivo, que si bien no se pueden comparar con un video de Lady Gaga, “para una pieza de contenido político es un número interesante”, afirmó Steffen Seibert, portavoz del gobierno.

Lo cierto es que tras las riendas de Angela Merkel, Alemania se transformó en el ejemplo por seguir del mundo después de ser por muchos años el Estado más temible del planeta. Ella logró que su país alcanzara una situación económica más equitativa, con reformas a la educación y a la salud, y que las tasas de desempleo disminuyeran. Tal vez los que la comparan con “La dama de hierro” de Inglaterra tienen razón en que posee de Margaret Thatcher la fortaleza y la personalidad reformista. Y los que pretenden criticarla llamándola “la hija de Hitler”, en últimas lo que pretenden es exaltar su tenacidad.

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