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Las caras de una tragedia

Las caras de una tragedia

El rostro es una de las partes más preciadas de la apariencia física femenina, y una de las zonas más afectadas por una nueva modalidad de violencia que ataca con sustancias químicas.RevistaFucsia.com se une a la campaña en contra de la violencia a las mujeres.

Eran las diez de la noche del sábado 18 de febrero, cuando Yuly Marcela García, de 17 años, regresaba de El Retiro, Antioquia, a El Carmen de Viboral, donde vive con su madre. Se bajó del bus y mientras caminaba hacia su casa, una moto en la que viajaban dos hombres se aproximó hacia ella. Volteó a verlos y uno de ellos le arrojó un líquido extraño que la cubrió desde la cara hasta la cadera en cuestión de segundos. Su reacción fue gritar y pedir ayuda mientras la sustancia quemaba su rostro, su pecho y sus manos. El conductor del bus la vio pidiendo ayuda. De inmediato Yuly fue llevada a un hospital. “Cuando llegué a la clínica, la enfermeras me lavaron con agua helada y trataron de quitarme lo que tenía puesto, pero tenía todo pegado al cuerpo. No me podían quitar la ropa interior, el ácido que me echaron me la dejó adherida”, así narra su escabrosa experiencia. El médico cirujano Marco Hoyos, del pabellón de quemados del hospital San Vicente de Paul, declaró que Yuly sufrió quemaduras de tercer grado en su cuerpo y de segundo grado en la cara. Su dictamen respecto a este tipo de casos es que, en general, la cicatrización del tejido durará por lo menos un año, pues la lesión sufrida comprometió varias capas de la piel y requiere de constantes lavados, del uso de injertos y de cirugía plástica reconstructiva.

Con un ardor insoportable en su piel, la joven recuerda que este no fue el único intento de ataque con ácido que ha sufrido. En la noche de Halloween del 2011, respondió al llamado de un hombre que gritó su nombre, y fue agredida con un líquido que esa vez no le cayó encima. Ella desconoce las razones de estos dos ataques, aunque alude a que hay alguien que seguramente está detrás de esto. “Hay mucha gente que me tiene rabia y envidia, personas resentidas que me hicieron esto tan horrible”.

Yuly se une a la lista de mujeres que han sido quemadas con ácido en los últimos años en Colombia, alertando a las autoridades de esta nueva e indecorosa práctica delincuencial. Según la división de las Naciones Unidas dedicada a la Mujer, 80% de la población atacada con ácido en el mundo son mujeres.

Desde el 2011, han venido ocurriendo estos casos en nuestro país, donde lamentablemente las mujeres han sido las más afectadas, añadiendo este brutal abuso a la larga lista de hechos violentos contra ellas. Unas gotas de ácido sulfúrico o clorhídrico pueden borrar en segundos las facciones de una persona. El Instituto Nacional de Medicina Legal concluyó que para el periodo comprendido entre enero y diciembre del 2011, 42 mujeres sufrieron de quemaduras por agente químico. Esta estadística también incluye accidentes laborales en los que se manipulan constantemente estas sustancias. Varias mujeres afectadas han declarado que una de las principales razones por las que han sido víctimas de esta clase de ataques es por celos. “A comienzos de año recibí unas llamadas. Una mujer me dijo que no me le atravesara en el camino”, cuenta Natalia Valencia, una universitaria de 21 años a la que le derramaron ácido en la cabeza a mediados del año pasado en Bogotá.

Aquí y allá
A miles de kilómetros de aquí, en Pakistán, esta tragedia es cosa de todos los días. De acuerdo con Valerie Klhan, directora ejecutiva de la Fundación de Supervivientes al Ácido (ASF), este es un fenómeno global que ha permeado no sólo a Asia y África, sino también a muchos otros países en vía de desarrollo.

En una sociedad como la musulmana, en la que la mujer está en desventaja frente al hombre, ellas han sido condenadas a vivir un infierno a causa de sus esposos. Muchas han sido desfiguradas por enfrentarse a sus compañeros o simplemente por expresar su descontento. La infame reacción de ellos es rociarles ácido en la cara, para evitar que alguien se vuelva a fijar en ellas. En Bangladesh existe cadena perpetua para los agresores, pero son pocos los que realmente llegan a pisar la cárcel debido a los sobornos que reciben las autoridades.

Resistirse a un matrimonio arreglado puede implicar una violación, un intento de divorcio o cometer adulterio, razones que exponen a una mujer a la posibilidad de ver esfumarse la piel de su cara en Pakistán. Según la ASF, siete mujeres sufren al mes ataques corrosivos mientras duermen. Para Flor María Díaz, coordinadora general del Programa Integral contra Violencias de Género de las Naciones Unidas, el agresor es un hombre cobarde y socialmente enfermo. “Es como si la dejara inválida para las relaciones, para la sexualidad. Le está despojando un atributo que produce un efecto enormemente perjudicial para su autoestima”. Díaz afirma que, aunque el daño corporal es irreparable, es más fuerte el impacto sicológico que sufre la persona.

Recientemente, la directora de cine pakistaní, Sharmeen Obaid-Chinoy, recibió el Premio Óscar de la Academia a Mejor Corto Documental por Saving Face, una pieza audiovisual que expone sin pudor la vida de varias mujeres sobrevivientes a ataques con ácido en Pakistán. El documental le hace seguimiento al cirujano plástico Mohammad Jawad en la lucha por devolverle el rostro a dos víctimas de este atroz crimen, que se ha convertido en un símbolo cultural y que representa el escandaloso nivel de inequidad estructural contra la mujer en este país. “Quiero dedicar este premio a todos los héroes en Pakistán y en especial al doctor Jawad, por rehabilitar a todas estas mujeres que son la cara de la valentía y la constancia”, así agradeció Sharmeen en su discurso de aceptación del Óscar que la consagró como la primera persona de Pakistán en recibir la preciada estatuilla.

Mientras al otro lado del mundo ya se está luchando por pasar una ley que condene la violencia con ácido, en Colombia siguen aumentando estos lamentables casos. Cristina Plazas, alta consejera para la Equidad de la Mujer, de la Presidencia de la República, anunció que ya se está trabajando desde su despacho para combatir este tipo de ataques contra el género femenino. “Estamos trabajando con las autoridades en lograr judicializar a los autores de estos crímenes y ayudarles a las víctimas actuales a recuperar su vida; y por otro lado, en prevenir este tipo de delitos, a fin de lograr que se juzgue a los culpables. Es muy importante hacer énfasis en que la justicia funcione en estos casos, porque corremos el grave riesgo de que se convierta en una forma muy generalizada de violencia por razones de género”. Ante el vacío jurídico que todavía existe en Colombia, donde se tipifica este crimen como una lesión personal leve, el miedo constante se apodera de varias mujeres que temen salir a la calle y ser víctimas de esta ácida tragedia.

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