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Lo que el viento me dejó

Odette chahín

Lo que el viento me dejó Lo que el viento me dejó

Recientemente volví a ver Lo que el viento se llevó, un clásico que me dejó un par de enseñanzas prácticas para la vida, que comparto con ustedes.

Gracias a un virus maligno que me mantuvo postrada en la cama, tuve la oportunidad de repetir la película de 1939 Lo que el viento se llevó, protagonizado por Clark Gable y Vivian Leigh. La cinta, que ganó diez Premios Óscar, narra una compleja historia de amor, en una época aun más compleja, la Guerra Civil estadounidense, pero la historia sigue siendo muy actual.?Tal vez hoy en día nadie necesite hacerse vestidos con las cortinas de su casa, como hizo Scarlett O’Hara para impresionar a un hombre, pero todos los días se repite la historia de amor disfuncional de Lo que el viento se llevó: A ama a B, pero B ama a C. En otras palabras, el amor no es correspondido y, cuando finalmente lo es, resulta demasiado tarde.

El filme me dejó varias enseñanzas sociológicas prácticas que me urge compartir aquí con ustedes.

Lección número uno: las mujeres hacemos lo que sea por la persona a la que amamos, pero sobre todo locuras, y un claro ejemplo de esto es Scarlett O’Hara. Ella, la mujer más hermosa, que podría tener a cualquier hombre, solo quería al único que no estaba disponible. Scarlett se obsesiona terriblemente con un hombre, no le importa que esté comprometido con otra mujer, y para estar más cerca de su amor no solo se casa con el hermano de su traga, sino que, además, se hace muy amiga de la fiancée de su amor. Su comportamiento parecería la precuela de Atracción fatal, pero desafortunadamente nosotras, las mujeres, no distinguimos entre amor y demencia, porque lo vemos como una sola cosa.

Lección dos: los hombres son algo imbéciles, no digo imbéciles del todo, porque hay que darles el beneficio de la duda, pero a juzgar por Rhett Butler, podría llegar a esa conclusión. Rhett se pasa toda la película tratando de seducir a Scarlett y finalmente se casa con ella a pesar de que sabe que ella ama a otro hombre. ¿Qué persona con dos dedos de frente hace esto? Es cierto que uno debe aceptar a la persona que ama tal y como es (neurótica, celosa, gorda, flaca, etc.), pero eso no incluye aceptar que ame a otra persona.

Lección tres: la gente se casa por muchas razones, pero la menos frecuente es por amor. En el filme, Scarlett se casa tres veces y por motivos muy distintos al amor: la primera, para ocasionarle celos a su amado; la segunda, por interés, para mejorar su situación económica, por cierto, se casa con el novio de toda la vida de su hermana, pero le vale huevo; y la tercera vez se casa por default con Rhett, quien de tanto insistirle recibe el sí, aunque no lo amara. Hoy en día la gente también se casa por una visa, por salir del hueco, por escalar posiciones, por no estar sola, por guardar las apariencias, y solo algunos afortunados lo hacen porque realmente se aman.

La película también me dejó un par de consejos útiles, como el que aprendí de Mammy (la nana de Scarlett, que es idéntica a Aunt Jemima) y es que uno debe comer en la casa antes de salir a comer por fuera de esta, porque “uno reconoce a una dama por la manera como come, como un pajarito, frente a los hombres”, es decir, coma en casa para que su date no se asuste con su apetito de camionero, y finalmente, como le aconsejaba el padre de Scarlett a su hija antes de que la guerra le zafara todas las tuercas: “La tierra es la única cosa en el mundo por lo que vale la pena trabajar, pelear y morirse, porque es la única cosa que permanece”. Conclusión, debo comprar menos ropa de temporada y ahorrar para comprar una tierrita, que nunca pasará de moda.

Al final de la película, después de cuatro horas de guerras, lágrimas, accidentes, cachetadas, abortos y muertes a la lata, Scarlett se da cuenta de que en realidad ama a Rhett, pero ya es muy tarde (típico). En la última escena, ella le dice: “Rhett, Rhett… Rhett, si te vas, ¿adónde iré yo? ¿Qué haré? ”; y él le responde con la famosa frase: “Francamente, querida, me importa un carajo”.

El final queda abierto para que cada quien lo termine a su gusto, los escépticos pensarán que Rhett se murió de soledad y que Scarlett se quedó solterona, arando la tierra que tenía, sin embargo, yo, que soy una romántica sin remedio, me imagino a Scarlett y Rhett felizmente juntos (él sin bigote, por fin) procreando hermosos bebés que serán tan mimados y malcriados como ellos. The End.

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