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María Claudia Lacouture: La hincha de Colombia

Revista FUCSIA

María Claudia Lacouture: La hincha de Colombia Foto: ©Paloma Villamil/13

No es cliché cuando dice que su pasión es trabajar por el progreso del país. Después de todo, empezó su vida laboral en Proexport y desde el 2010 está a la cabeza de la entidad.

Es evidente que María Claudia Lacouture anda a mil por hora. Habla rápido pero es clara y contundente, y en medio minuto puede botar distintas ideas de las que tiene al tiempo en su cabeza. Su virtud es no dejarlas al descubierto antes de ordenarlas. Ahora el tema que más entusiasma a la presidenta de Proexport es la nueva campaña Realismo Mágico, cuyo objetivo es promocionar el turismo en Colombia. “Un estudio mostró que quienes quieren visitarnos ya no se centran en la seguridad, sino que esperan saber cuáles son las experiencias únicas que pueden vivir aquí, por ejemplo la del café: además de la oportunidad de probarlo, es el despertar con el canto de un gallo al amanecer en el Eje Cafetero, una vivencia poética”, comenta con convicción. 

De hecho, de las opciones turísticas surgió el título prestado del estilo de Gabriel García Márquez, pues aquí lo inverosímil e insólito se vuelve cotidiano: “¿En qué otro país reciben a los que llegan con una papayera en el aeropuerto? Un empresario alemán contaba que un taxista que no hablaba ni una gota de su idioma ni de inglés le hizo el mejor tour por Bogotá. No me explico cómo se comunicaron, pero el turista quedó feliz. Eso fue algo mágico y real”. 

Lacouture vibra con estas historias y conoce su trabajo a la perfección. Llegó a Proexport en 1996 como practicante, cuando estudiaba Finanzas y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia. Después fue analista de mercados, asesora de comercio exterior, directora de Turismo de la oficina en Estados Unidos y gerente de Marca País. Antes de llegar a la cabeza de la entidad, esta especialista en Mercadeo de la Universidad de Cornell acumuló experiencia en empresas como SC. Johnson y Egon Zehnder y sacó tiempo para estudiar culinaria.

Crecer en Proexport, “la fuerza de venta del país”, ha sido profesionalmente su mayor logro a los 39 años. “Mi primera reunión en el cargo fue con un inversionista chileno que después de mi exposición me dijo que todo sonaba muy bien, pero que le gustaría escuchar directamente a la presidenta. Cuando le dije que era yo, no sabía cómo disculparse diciéndome que esperaba a una ‘señora’ mayor”.

Gracias a esa trayectoria, ella encarna el “Sí se puede”, sello tradicional de la empresa que estampa en cada proyecto y en la conciencia de las quinientas personas a las que dirige. Sin embargo, al inicio de su gestión le añadió al lema un “Podemos más”. Sus colaboradores no exageran cuando dicen que ella es capaz de vender un cuchillo sin filo. Con esas consignas, en el 2012 Proexport apoyó a 1.722 empresarios para que exportaran a 87 países y lograran negocios por 1.554 millones de dólares. El mango criollo aterrizó en Japón y a Finlandia llegaron aplicaciones móviles hechas en estas tierras. Hubo 115 eventos en el exterior, como ferias y ruedas de negocios, y en más de 3.000 artículos en distintos medios del mundo destacaron el potencial turístico colombiano.

Dice que se esfuerza al máximo pues su papá, Alfredo Lacouture, quien fue alcalde de Santa Marta, les enseñó a ella y a sus cuatro hermanos a trabajar desde niños y a “sospechar de lo que resulta fácil”. Por eso, a pesar de su apretada agenda, busca un balance entre su vida profesional y la personal, que incluye jugar Wii con sus hijos, Simón y Tomás. “Cuando estoy en Bogotá trato de llegar a la casa a las 6:30 de la tarde para estar con ellos. Afortunadamente, mi esposo y mi familia me apoyan”.

Su jornada empieza antes de las 5 de la mañana, cuando hace ejercicio y lee noticias porque encuentra en ellas ideas para su trabajo. Y termina con un repaso de las estrategias y la preparación del día siguiente. Disciplinada y perfeccionista, en su escritorio, en medio de artesanías y folletos, sobresale un pollo de peluche que hace cacarear en las reuniones cuando “todos hablan al tiempo”. Pero pese a su organización admite que no tiene horario fijo y por eso probablemente en este momento vaya en un avión rumbo a abrirle una nueva puerta a Colombia en el exterior.

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