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De Paris para el mundo

Revista FUCSIA

De Paris para el mundo Foto: AFP

La heredera de los Hilton se ha convertido en una exitosa empresaria cuya marca se extiende de Marruecos a India. Ahora llega a Colombia para continuar su conquista.

No es fácil ser Paris Hilton. De socialité y “chica fiesta” no la bajan. Los tabloides y paparazzi mueren por verla dar un mal paso, como cuando estuvo en prisión por conducir con una licencia suspendida o fue acusada por asuntos de drogas. Hasta sus novios han tratado de sacar ventaja de su relación. Es tristemente célebre el video sexual titulado “One Night in Paris”, que en el 2003 hizo público Rick Salomon.
 
En el ranking de las celebridades que son un modelo negativo apareció en segundo lugar años atrás, solo por debajo de Britney Spears. Y hay quienes piensan que no es más que una niña consentida que lo tiene todo, pese a que de la herencia del imperio hotelero de su familia va a ver más bien poco.

Se ha hablado de que su bisabuelo, Conrad Hilton, el fundador, dejó un Trust Fund del que le corresponderían algo más de veinte millones de dólares, una cifra que en términos de magnates no es tan jugosa, pues podría ser el valor de una buena residencia en Estados Unidos. También se ha dicho que el pronóstico podría ser menos alentador: su abuelo Barron dejaría el 97 por ciento de su fortuna a obras de caridad, lo que significaría aproximadamente cinco millones para la nieta.

Pero la joven de 32 años se ha encargado de ir acabando con esas concepciones haciéndose un nombre como empresaria respetable
. De hecho ha construido su propio imperio y las cifras lo demuestran: aunque no le gusta hablar de dinero, se estima que al año gana más de diez millones de dólares gracias a su línea de zapatos, carteras, accesorios y ropa deportiva, a sus más de diez perfumes y colonias, a productos de belleza como pestañas y uñas postizas, y a sus creaciones para mascotas. “A mis fragancias les ha ido muy bien. Han generado más de 1.300 millones en ganancias desde el 2005”, asegura, razón por la cual la prestigiosa revista Vanity Fair la ha denominado “The Billion Dollar Entrepreneur” (‘La empresaria de los mil millones’). “Y también está mi nuevo proyecto, la cadena de clubes de playa Paris Hilton. El primero estará abriendo pronto en Filipinas.

Además habrá discotecas, restaurantes, bares, gimnasios, realmente de todo”, reveló el año pasado a la revista FHM, que la destacaba como toda una rey midas de los negocios. Entre sus planes también figurarían los hoteles. Aunque ella reconoce que mucha gente piensa que no hace nada y se la pasa “de fiesta”, confiesa con orgullo que ha trabajado duro desde que era una adolescente. “Dejé de aceptar la plata de mis papás a los 18 años. He hecho todo por mi cuenta. Uno se siente bien de no depender de un hombre o de la familia”.

Hasta ahora nada le ha quedado grande: Paris Hilton Handbags & Accessories ha vendido más de un millón de piezas y ha convertido a su creadora en un ícono del estilo. Ha superado las cuarenta tiendas alrededor del mundo, desde Siria, Jordania y El Cairo hasta Malasia, India e Indonesia. Importantes cadenas se pelean por tener sus productos, como Edgars en Sudáfrica y Emporium en Israel. Cada vez que viaja, los diseñadores locales hacen fila para seducirla, pues se ha corrido la voz de que le gusta incorporar en sus producciones la cultura de todos los rincones que visita. Y después de tener presencia en Venezuela, México y Brasil, entre otros países latinoamericanos, su marca llega a Colombia de la mano de la firma Provenzal, en Unicentro. La empresaria y estrella de reality shows lanzará sus creaciones por todo lo alto en el hotel Bogotá Hilton, el próximo 24 de abril.

Por eso, Paris parece omnipresente. Tanto es así que la revista Esquire comentó sobre ella que “en la mayoría de lugares alrededor del planeta donde se venden sus productos –desde Andorra a Azerbaiyán, de Malta a Marruecos– Paris es la nueva Marilyn Monroe, una figura que representa la prosperidad y la belleza del sueño americano”. La comparación con la diva de los cincuenta debe de haberle fascinado, pues es su inspiración a tal punto que posó como ella cuando lanzó su fragancia Tease.

Analizando el éxito de su marca, el periódico británico The Guardian señaló que “su bisabuelo, Conrad Hilton, fue simplemente un Juan el Bautista que le abrió camino a la verdadera mesías de los negocios. Después de todo, su sueño de tener un hotel en cada capital pudo haber sido ambicioso para los estándares de mediados del siglo XX, pero solo fue el precursor de su bisnieta y de su asombroso programa de expansión”. En un tono irónico, el artículo agrega que su “colonialismo” ha probado ser más efectivo para “difundir los ideales de Estados Unidos”, que la estrategia militar “en Afganistán e Irak”. No es casualidad que la apertura de su quinta tienda en Arabia Saudita, en la Meca, haya generado disgusto entre quienes la consideran una afrenta a los principios del Islam.

Según una encuesta de la revista Forbes, Paris tiene el sesenta por ciento de sobreexposición por su acaparadora presencia. Sin embargo, no parece cierto que el público esté cansado de ella: en un centro comercial en México hubo una estampida de seguidores, además de fracturas de brazos y piernas, durante la presentación de uno de sus perfumes. Ella aparece en el diccionario de citas célebres de Oxford, que incluyó su frase “Vístete bien adonde vayas. La vida es muy corta para lucir como el común”, junto a otras de grandes pensadores como Confucio.

Dice que la mejor herencia de su familia ha sido no consentir demasiado a sus hijos: “Mi papá fue botones en el Waldorf. Hizo su propio camino y ahora tiene una de las compañías de bienes raíces más grandes de Los Ángeles (…) y yo he hecho todo por mí misma. Cuando mis padres y mi abuelo vinieron por primera vez a mi casa me sentí satisfecha. Veo a muchos amigos que también crecieron en familias ricas y ahora en sus 30 todavía viven de sus papás”. Se refiere a su mansión, en la que por supuesto hay un espacio exclusivo para sus zapatos, un estudio para grabar música, una discoteca privada y una casa de mascotas, réplica de la suya, con candelabros y todo para que sus diminutos perros como Prada y Dolce disfruten.

La frase “Famosa por ser famosa” siempre ha acompañado a Paris Hilton. Pero sin duda lograrlo requiere talento: “Ser una heredera famosa no es tan fácil. Miren a su alrededor. No todas las herederas son famosas”, escribió años atrás, cuando se propuso ser casi tan conocida como la ciudad homónima. Al parecer lo está logrando, pues como en el final de la cinta Casablanca, todo indica que siempre tendremos “Paris”.

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