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Kenneth Cole Moda por muchas causas

Kenneth Cole Moda por muchas causas AFP

El diseñador recibió a FUCSIA en Panamá durante la celebración de los diez años de su marca en Latinoamérica. Habló de moda y de la importancia del trabajo social en su vida.

“Amo la moda, pero también deseo conectarme con algo más grande, ya que es mejor ser reconocido por lo que llevas en el alma que por lo que llevas en el cuerpo”. Sentencia sin parpadear este neoyorquino que comenzó su marca en 1982, después de trabajar desde que era casi un niño, al lado de su padre Charles Cole, dueño de la tienda El Greco, famosa en los años 70 por sus zapatos Candie’s, que Olivia Newton John inmortalizó en la cinta Grease, de 1978, al lado de John Travolta. El oficio de hacer y vender zapatos estaba en el ADN del joven Kenneth, quien no dudó en aventurarse a probar la independencia. Desde sus comienzos tuvo claro que, si bien lo suyo era un negocio, también era fundamental comprometerse con causas sociales, no ser un espectador pasivo de los problemas y “enfrentar activamente las duras realidades del mundo actual”. Así, se convirtió en pionero en la lucha contra el sida. En 1985 presentó su primera campaña de prevención de la enfermedad y asegura que “en ese momento nadie hablaba del tema, era un tabú, si lo hacías era porque eras gay o drogadicto. Yo no era ninguna de las dos cosas, pero la gente moría y era algo de lo que necesitaba hablar”. Su decidida posición lo llevó a la presidencia de la American Foundation for Aids Research, desde donde lideró un movimiento mucho más agresivo con el eslogan “Todos tenemos sida”, para el que convocó a Nelson Mandela, entre muchos otros famosos. Sabía que su posición pisaba callos, pero aun así, declaró sin titubeos: “Hay 95% de gente que vive con el virus del sida y no lo sabe”.

Desde su fundación Awearness entrega millones de zapatos a personas sin techo, promueve la concienciación de la gente por medio de su publicidad –a veces incómoda–, conoce las cifras mundiales de tráfico de armas, de pobreza y sida, y apoya otras fundaciones como Staying Alive MTV y Amfar, que brindan soporte a poblaciones de escasos recursos o trabajan en educación sexual de comunidades vulnerables. Todo eso requeriría dedicación de tiempo completo, pero aun así, no descuida su marca. Finalmente, esta es la que le permite ese activismo. Su imperio se extiende, además de Estados Unidos, a Canadá, Suramérica, Europa y Asia, regiones donde también aplica sus ideas políticas con frases tan contundentes como: “Nadie necesita lo que yo vendo”, y agrega: “Probablemente no haya una persona que necesite otro par de zapatos negros o una camisa blanca adicional. Mi trabajo es hacer que la gente se sienta bien comprando estos productos”. Porque para Cole, más importante que vender, es conseguir clientes que coincidan con sus ideas, y estas suelen ir muchísimo más allá de un color de moda o un diseño específico. Sus campañas reflejan los problemas de la sociedad, sin importar la ubicación geográfica, y levantan polvareda como ese eslogan directo y contundente que, haciendo referencia a sus zapatos, decía: “Lo que apoyas es más importante que dónde lo apoyas”.

“La moda no es sólo cómo te ves por fuera, también es un reflejo de cómo eres en tu interior”.

“La gente reconoce mi nombre, pero no mi cara, así que puedo caminar por la calles de Nueva York sin perder mi privacidad”.

“Una prenda no tiene que ser incómoda para verse hermosa. Mis diseños lo demuestran: te miras al espejo y te ves relajado, sonriente, sexi y glamuroso”.

“Mucha gente cuestiona las intenciones de mis campañas y dice que mis mensajes son políticos, pero no lo son”.

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