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Naomi Watts se le mide a ser “Diana”

Naomi Watts se le mide a ser “Diana” AFP

Antes de que la película llegue a los teatros ya se habla del sorprendente parecido que tienen los gestos, la expresión corporal, el maquillaje y la actuación de Naomi Watts con la desaparecida Princesa de Gales.

Diana, la película que trata sobre los dos últimos años de vida de Diana Spencer, conocida como Lady Di, incluye su corta relación con Dodi Al Fayed, junto a quien falleció en un accidente automovilístico en el túnel de l’Alma, de París, el 31 de julio de 1997, y su supuesto romance con el cirujano cardiovascular anglo-pakistaní Hasnat Khan, quien aseguró que había pensado casarse con ella, pero que no lo había hecho por temor a la intromisión de los medios, lo cual condujo a que terminaran dos años de relación, meses antes de que ella muriera trágicamente. Con un guion del británico Stephen Jeffreys, autor de The Libertine, la cinta está dirigida por el alemán Oliver Hirschbiegel, quien ya había trabajado en temas controversiales como Downfall, un largometraje sobre Hitler que describe los últimos días del dictador nazi.

La protagonista que interpreta a Diana, Naomi Watts, está reemplazando a Jessica Chastain, actriz escogida inicialmente para representar a la princesa, quien luego se retractó debido a la presión que implicaba tener que encarnar a un ícono tan legendario. En un principio, a Naomi también le dio miedo caracterizar a una figura tan emblemática como añorada, pero ahora está encantada con el papel: “Estoy muy emocionada, es un honor interpretar a una mujer extraordinaria que en muchos aspectos tuvo un impacto positivo y profundo”.

Calmada, tímida y suave como Diana Spencer, a los 44 años Naomi se siente vital, atractiva, enérgica y capaz de representar el papel de la Princesa de Gales, quien antes de morir a los 36 años alcanzó el éxito como una importante activista internacional. Todo ello gracias a que la actriz pudo encontrar su propia felicidad.

Naomi Watts nació en Shoreham, Inglaterra, el 28 de septiembre de 1968, bajo el signo libra, es hija de una ex-hippie de Gales, hoy diseñadora de interiores, y de un mánager de los Pink Floyd, a quien Naomi apenas conoció porque cuando tenía 4 años sus padres se separaron
y cuando tenía 9 él murió por una sobredosis de heroína. En la adolescencia, Naomi se trasladó a Australia con su mamá y su hermano mayor, Ben, quien actualmente es fotógrafo y vive en Estados Unidos: “Pasé 14 años muy felices en Inglaterra y en Gales, sin embargo, cuando alguien me pregunta dónde está mi hogar, digo que en Australia porque casi todos mis recuerdos son de allá”.

Talento innato
Inspirada en la película Fame, que vio cuando tenía 12 años, Naomi quiso convertirse en actriz y le rogó a su mamá que la inscribiera en clases de actuación. Luego presentó fallidas audiciones para muchos comerciales y en uno de estos, en el que promocionaba una marca de biquinis, conoció a Nicole Kidman, con quien compartió un taxi a la salida de la grabación y desde entonces entabló una amistad que perdura hasta hoy.

En 1986 debutó en la película For Love Alone, y en 1991 trabajó en Flirting con su amiga Nicole. Viajó a Los Ángeles y estuvo ocho años haciendo comerciales y películas que no tuvieron ninguna repercusión. “En esa época me decían que yo no era sexy ni divertida, que era demasiado intensa, que me veía desesperada, y como me estaba yendo tan mal empecé a creer que todas esas críticas eran ciertas. Pero cuando pensaba en irme de California me salía un pequeño trabajo aquí, otro pequeño allá, y eso me animaba a seguir intentándolo. Todo el mundo cree que tuve un éxito inmediato, pero me costó diez años llegar a la cima”.

Desde que su carrera se disparó en el 2001, cuando protagonizó la película de David Lynch Mulholland Drive, Naomi no ha dejado de trabajar intensamente. En el 2002 la nominaron al Oscar por 21 Grams, largometraje en el que había aceptado participar sin leer el guion, y en el que actuó al lado de Benicio del Toro y Sean Penn, con quien ha compartido el set varias veces.

Persona, antes que actriz
Exnovia del actor australiano Heath Ledger, quien murió trágicamente por una intoxicación accidental con drogas medicadas en el 2008, antes de ganar el Oscar como mejor actor de reparto por su actuación como El Guasón en la película The Dark Knight, en el 2005 Naomi conoció a su pareja, el actor estadounidense Liev Schreiber, a quien describe como “My Alfa Male”. Al año siguiente ella aceptó actuar en el film The Painted Veil, pero como no quería separarse de Liev durante diez semanas porque estaba locamente enamorada de él, trató de abandonar el rodaje, hasta que logró que a él le dieran un papel corto y así pudieran estar juntos quince días más. En el 2007 nació en Los Ángeles su primer hijo, Alexander, a quien llaman Sasha, y a los dos meses de su nacimiento ella trabajó en la película The International. A finales del 2008 nació su segundo hijo, Samuel o Sammy, en Nueva York, y ella lo alimentó durante la filmación de Fair Game, lo cual no es muy común en las actrices de cine.

Entre aplausos, como los que recibió gracias a su actuación en la película King Kong, por la cual cobró cinco millones de dólares mientras que la taquilla recaudó 550 millones, y fracasos, como el papel que le negaron en Batman por ser demasiado vieja y que le dieron a Anne Hathaway, de 45 nominaciones a diferentes premios Naomi ha ganado 30.

Entusiasta candidata para trabajar en remakes, ha participado en siete adaptaciones de películas originales, que solamente ve una vez para no dejarse influenciar, y hasta el momento es la única opcionada para protagonizar la nueva versión de la película The Birds, de Alfred Hitchcock.?Activa contribuyente en obras de caridad, Naomi es una vegetariana que practica yoga, admira las artes marciales, simpatiza con las ideas budistas, sin ser radical, y en el 2006 se convirtió en embajadora del programa de las Naciones Unidas para ayudar a los enfermos de sida. Al mismo tiempo, en sus ratos libres le gusta ver partidos de fútbol, torneos de tenis y peleas de boxeo.

Es fiel admiradora de las actrices Meryl Streep y Jodie Foster, y no le apasionan las comedias románticas sino las películas sobre temas fuertes y oscuros.
“En el cine que me gusta, en la pintura que me atrae y en los libros que leo, me encuentro siempre gravitando alrededor del drama. Reconozco que hay muchos esqueletos en mi clóset, sé cuáles son, qué tienen puesto y no me dan vergüenza. Considero que el dolor en la vida es vital. Como artista uno debe sufrir, no es suficiente vivir una vez, sino revivir las experiencias para aprender”.

Ahora, en medio de la expectativa por la recepción que tenga su reciente trabajo, Naomi Watts da la bienvenida a esta etapa de madurez con nuevos desafíos: “No tengo tiempo para detenerme a pensar en la crisis de los 40. Tengo 44 años y estoy profundamente agradecida porque el teléfono todavía suena y las llamadas son de directores que respeto tanto como a Oliver Hirschbiegel, de la película Diana”.

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