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El dinero y tú: 5 tips básicos para mejorar esta relación

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El dinero y tú: 5 tips básicos para mejorar esta  relación Foto: Thinkstock

Cuando la crisis del dinero se acerca, la frase de cajón “actitud positiva”, funciona. Si eres de las que se queja constantemente porque no hay plata, las deudas te agobian y tu salario no hace sino producirte carcajadas trágicas, es momento de limar aspereza entre el dinero y tu. 5 consejos para lograr un mutuo acuerdo.

“Ni contigo ni sin ti”. Esa sería la frase perfecta que definiría la relación de amores y desamores que muchas mujeres tenemos con el dinero. ¿Alguna vez te han citado  la popular frase “deja de quejarte tanto por plata”? Es inevitable: las deudas crecen a velocidad de rayo, el sueldo no aumenta, las obligaciones son mayores y más costosas y cada sueldo se te va como agua entre los dedos.

Todo es cuestión de mentalidad, de saber identificar los problemas y de solucionar los conflictos que tienes con tu billetera. El plan de acción comienza por la cabeza, no por aumentar billetes. La estrategia de ahorro viene después.

Principales conflictos entre el dinero y tú
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   Te lamentas constantemente por tu infortunio en el mundo laboral, empresarial, crediticio y salarial. Todos convergen a un mismo punto: ganas una miseria. Ten presente algo: siempre y cuando cuentes con una entrada cualquiera, el hoyo negro se hace más pequeño.
•    Tienes deudas y no haces nada para subsanarlas: Debes dinero pero no has creado alguna estrategia clara para pagarlas, así sea a largo plazo.
•    Entre más ganas, más gastas: ¿Recuerdas aquellas épocas en que solo unas monedas te alcanzaban para todo? Tiempos que ya son historia. Ahora tu nutrido salario se desangra en la primera semana del mes cuando te haces ideas como: “para eso trabajo, para gastarme el dinero en lo que quiera”, un concepto válido si la última semana del mes no estás endeudándote para poder sobrevivir hasta que llegue el otro sueldo.
    Te estresas cuando piensas en plata, cuando haces cuentas, cuando realizas pagos, cuando sacas para hacer compras y hasta cuando duermes. Maldices tu suerte financiera; de solo pensar en el dinero que gastas y gastarás, una jaqueca insoportable se posa sobre ti.
•     Definitivamente, no hay plata: Sueñas con el día en el que tu cuenta bancaria no pida auxilio, aquel momento glorioso en el que un sueldo te alegre el día y puedas decir: “Yo pago”. Mientras tanto, tus amigos, pareja o familia tienen que conformarse con tu mala cara cada vez que planean una salida, una entrega de regalos o una celebración de cumpleaños y debes declinar porque no tienes ni para el bus.

Soluciones: un final monetario feliz  

1.    Piensa en abundancia e invierte: Lo mínimo que tienes debe convertirse en una riqueza. Dinero equivale no solo a gastos, también significa producción y ganancias. En cada centavo que tienes existe  una posibilidad de inversión, por mínima que sea. No es necesario tener un negocio medianamente grande para comenzar a multiplicar: desde vender empanadas hasta arrendar un local o invertir en bienes raíces. Dinero atrae dinero.

2.    Asalariada organizada:
¿Tienes empleo, ganas dinero, cuentas con entradas extras, y sigue sin alcanzarte para nada? El problema radica en tu poca organización. Planilla tus gastos del mes y desde el momento en el que recibes tu sueldo deja un pequeño porcentaje de ahorro. No hay mejor oportunidad de ahorrar que cuando estás trabajando. Aunque tener una vida laboral equivale a tener más gastos y responsabilidades, nuestro estilo de vida se tiene que acoplar a nuestro sueldo, no al revés.

3.    Seis meses de gracia: Si bien es correcto ser más radicales, concretos y ahorrativos cuando comenzamos a devengar un sueldo, también vale la pena regalarnos una época de gustos culposos (pero mesurados) y disfrutar de nuestro sueldo como debe ser. Si pasas toda tu vida ahorrando, siendo tacaña incluso contigo misma, el dinero nunca será suficiente y la avaricia llegará a tu puerta. Terminarás como Tío Rico guardando tu riqueza en una bóveda sin poder sacarle el jugo.

4.    Facturas al día:
Evita posponer todos aquellos gastos cotidianos que tarde o temprano debes cubrir. No esperes a fin de mes hasta que una pila de facturas haga estorbo en tu escritorio y te saque una que otra cana verde. Atrasarte con los pagos no duplicará tu dinero y en cambio sí producirá grandes niveles de estrés.

5.    Amiga de las rebajas:
Aprovecha cuanto descuento útil se postre sobre ti. No enloquezcas o terminarás gastando en tonterías lo que ahorraste con las rebajas. Las cadenas de supermercados y de ropa tienen temporadas de extraordinarios descuentos con elementos no perecederos que te pueden servir para todo el año. Por ejemplo, la época de febrero y marzo es el momento en el que encuentras todo a precio de huevo.

6.    Libertad financiera: Maneja el dinero de manera inteligente. Quien más trabaja no es precisamente quien más gana, mientras que el que mejor invierte es el que más produce. Mueve tus fichas y simplifica tiempo. Despeja tu mente y brillantes ideas saldrán a luz, desde el inicio de una microempresa hasta pequeñas entradas extra sin mucho esfuerzo.






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