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Hasta que la plata nos separe: consejos para administrar el dinero en pareja

Hasta que la plata nos separe: consejos para administrar el dinero en pareja Foto: Thinkstock

Para convivir en armonía, lo mejor es tener las cuentas claras. Los problemas financieros y los conflictos económicos deterioran considerablemente la relación de cualquier pareja feliz. Con calculadora en mano, gestiona correctamente los gastos para que placer no se mezcle con dinero

•    Salidas al estilo americano: Dividir los gastos de las salidas de ocio es una opción viable para que el presupuesto de cada uno no se descuadre considerablemente.  Por muy romántico o caballeroso que parezca, pagar la cuenta todas las veces pasa de un acto generoso a futuras sacadas de cara cuando la situación económica esté apretada. No querrás ser una mantenida ni tener que llevar a cuestas a un hombre “conchudo” que se toma muy en serio el feminismo. Divide este tipo de gastos por semana: una semana él costea todo, la otra tú. Paguen la cuenta entre los dos a menos que sea una invitación particular. No despilfarran dinero y ninguno se sentirá como el hijo del otro.

•    Recién casados, recién endeudados:
Cuando la convivencia ya es un hecho, uno de los grandes errores de la nueva pareja es equipar su  hogar a través de grandes préstamos y cosas que no son necesarias inmediatamente. La idea no es vivir con una caja de cartón y dos sillas, pero en medio de la efervescencia  de la nueva experiencia, no hay que dejarse llevar por las emociones y amoblar la casa solo para que se “vea bonita”. Todo a su debido tiempo. Recurre a lo que puedes llevarte de casa y que te pertenece, como tu televisor, sillas, escritorio, mesitas y demás accesorios inmobiliarios con los que lograrás un ambiente hogareño si unes esfuerzos con tu pareja. Si tus padres contribuyen con una que otra cosita que les hace estorbo, bienvenida sea.

•    Un fondo en común: Establezcan un ahorro comunitario con un monto específico según las necesidades de la pareja y las entradas de cada uno. Los dos deben aportar por igual, al mismo tiempo y sacar exclusivamente para los gastos conjuntos que ustedes determinen como convenientes, prioritarios y necesariamente compartidos.

•    Libertad económica: Lo tuyo es tuyo y lo mío es mío, más si de monedas y billetes se trata. Así como existe un fondo en común, también es preferible que tengan una independencia monetaria. Cada uno debe gestionar sus gastos personales y manejar un presupuesto propio para hacer lo que quiera con ese dinero. Nada más molesto que pedirle cada centavo a tu pareja. Esto también crea una rivalidad al momento en el que uno de los dos se posicionen con el poder económico de la casa. Será para problemas.

•    Cuaderno de cuentas: Registren en un documento, cuaderno o tabla excel los gastos de la casa o los que decidieron compartir. La memoria no es de total confianza al momento de hablar de dinero y hacer cuentas; por eso es mejor dejarlo consignado en un papel. Esto no solo ayuda a que te programes mes a mes sobre cuánto y en qué gastan, sino que fomenta el ahorro.

•    Planificar el futuro: Cuando se vive en compañía, los planes grandes se hacen más sólidos y más asequibles: ahora son dos los que están haciendo fuerza y dos los que están invirtiendo en un futuro con muchas expectativas. Organizarse será más fácil y cada uno podrá ser el contador del otro (ojo, no CONTROLADOR) y motivarse mutuamente al ahorro y a la proyección de planes grandes. Un viaje al extranjero, un carro, casa propia, estudios superiores, una microempresa y hasta la manutención de un hijo que está en la mira.



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