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Exceso y espectáculo para un Gatsby en el que brilla Carey Mulligan

Exceso y espectáculo para un Gatsby en el que brilla Carey Mulligan Foto: EFE

Un gran espectáculo visual y una versión excesiva, exagerada y muy musical del original de Scott Fitzgerald. "El gran Gatsby" de Baz Luhrmann es tan alocado como vacía la vida del protagonista, un Leonardo DiCaprio que se defiende bien pero que está por debajo de la maravillosa Carey Mulligan.

Ella, como Daisy, el objeto de deseo de Gatsby, es la única que representa a la perfección la imagen y la sensibilidad de la obra de Fitzgerald, esa mezcla de irrealidad, ambigüedad y evanescencia que sobrevuela la novela y que apenas aparece en la película.

Porque si bien la película refleja adecuadamente el loco mundo de los Estados Unidos de los años veinte, no lo hace de la forma sutil utilizada por el escritor en su obra.

Si se obvia ese origen literario de la historia, la película podría ser excelente.

Si de lo que se trata es de trasladar a la gran pantalla el espíritu del Gatsby literario, entonces falla.

Porque el 3D da a la película un aspecto de cómic o de aventura de superhéroes que no va con la historia. Y porque la música de hip hop utilizada por Lurhmann poco o nada tienen que ver con un personaje como Gatsby, hecho a sí mismo a base de mentiras y que huye como de la peste de la pobreza y la vulgaridad en la que nació.

Eso no impide que las escenas musicales en las grandes fiestas organizadas por Gatsby sean espectaculares y llenas de ritmo, pese a que la mezcla de música moderna con clasicismo no funcione como sí lo hacía en la María Antonieta de Sofia Coppola.

Pero sí hay una parte de la película que refleja esa esencia del Gatsby de Fitzgerald.

Es Daisy/Carey Mulligan, que encarna a la perfección a esa mujer que es frívola y sensible
, que busca ser amada pero le aterroriza el camino necesario para lograrlo, que está instalada en una cómoda vida de millonaria pero se siente capaz de renunciar a todo.

El físico de la actriz es el perfecto para encarnar al amor de Gatsby
y su talento vuelve a desbordar en un papel que le viene como un guante.

Lo que hace que las escenas en las que ella aparece -con un vestuario impresionante- sean las mejores de la película, incluso en el aspecto estético, como el momento en el que su personaje se deja ver por primera vez en pantalla, escondido entre cortinas que vuelan y bailan al son del viento.

DiCaprio sin embargo imposta en exceso su personaje pese al esfuerzo que le pone. A Tobey Maguire le falta madurez para encarnar al suyo y sobre todo, la pareja que hace con Elizabeth Debicki no encaja de manera alguna.

Pero la película bien vale un visionado, y si eso lleva a releer la novela de Fitzgerald, aún mejor. EFE


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