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¿Qué pasa cuando fashionistas trabajan en fábricas textiles de Camboya?

Fucsia.co

¿Qué pasa cuando fashionistas trabajan en fábricas textiles de Camboya? Foto: documental Sweat Shop, Moda barata de la muerte

Ocurre casi una experiencia traumática. Los tres vivieron un shock tan impresionante con la forma de vidade los obreros de empresas textiles, que el documental fue vetado por grandes empresas de moda.

Anniken rompe en llanto y dice que no puede más. Su reacción se debe a que una camboyana de 19 años le acaba de confesar que no conoció a su madre, porque murió de hambre cuando ella tenía pocos meses de nacida. “Y cuando empiezas a entrevistar a una persona sabes que ella vale exactamente lo mismo que valgo yo…¿Qué clase de vida es esa?”.

Anniken, una bloguera de moda en Noruega, hace parte de un experimento en el que en carne propia vive en Camboya lo que sufren los trabajadores de fábricas textiles, lugares que han sido acusados de exponer a condiciones infrahumanas a sus trabajadores.

En este reality titulado Sweat Shop, Moda barata de la muerte, donde participa Anniken, también están dos adolescentes amantes de la moda: Frida y Ludvig, que comienzan el experimento como si se tratara de divertido reality, en el que cambian la fría Noruega donde nieva constantemente, por una Camboya polvorienta, calurosa y húmeda.

Con el paso de los capítulos, ellos viven exactamente en las mismas condiciones que los trabajadores textiles: en casas de familias muy pobres y sometidos a largas jornadas laborales. “Conocía  una mujer que durante 14 años ha hecho siempre la costura superior de las mangas. ¿Qué clase de trabajo es ese?”, dice Anniken.  





Este documental pretende evidenciar los detalles de lo que en 2013 el mundo supo con el derrumbe de una fábrica textil en Bangladesh donde murieron mil trabajadores. A propósito de esta tragedia se reveló que los obreros textiles cobran 38 dólares al mes. En Filipinas, el máximo pagado es de $127 dólares, por trabajos a empresas como Zara, El corte inglés, Gap, Tommy Hilfiger, Benetton, entre otras.


Los tres fashionistas durmiendo en casa de una obrera textil

El problema viene cunado Anniken, de 17 años, sabe que no puede callar ante lo que ha vivido y empieza a escribir en su blog sobre las empresas que están tras estos trabajos denigrantes, como H&M. Al parecer, el periódico que comenzó el proyecto les pidió a los jóvenes no hablar sobre la experiencia vivida, por influencia de esta empresa. Así es como ella ha empezado a moverse a través de las redes sociales para no callar sobre la miseria a la que se someten quienes cosen las prendas que venden multinacionales, que cobran astronómicas sumas comparadas con su valor original.




Estos tres jóvenes son testigos de represiones de las autoridades a quienes claman mejores condiciones, a trabajos sistemáticos que se hacen por años sin mayores perspectivas. Ellos, acostumbrados a una vida cosmopolita, en la que las compras, la moda y la belleza son su eje, pasan horas frente a una máquina de coser en un “círculo vicioso que nunca termina”. Y ahora, sin la ayuda de los medios, quieren que el mundo vea la realidad de esas prendas que están en su clóset.

Algunas de las frases que dicen después de vivir un mes es Camboya:

"No entiendo por qué una empresa tan grande y con tanto poder no hace nada. Haz algo, asume la responsabilidad de tus empleados".

"Somos ricos porque tenemos 12 euros para comprar una camiseta de H&M, mientras otros mueren de hambre para que la tengas".

"Si mi mamá hubiera muerto de hambre, yo no hubiera tenido fuerzas para levantarme. Ellos tienen que hacerlo para seguir trabajando en la fábrica".

Acá puedes ver los capítulos del documental


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