COMENTARIOS

El costo humano de estar a la moda

Fucsia.co

El costo humano de estar a la moda Foto: Facebook

La situación que viven millones de trabajadores de países en vía de desarrollo confeccionando prendas para firmas de moda vuelve a ser polémica por el hallazgo de un mensaje de socorro en una etiqueta de Primark.

Rebecca Gallagher, una mujer de Gales, es la responsable de hacer que el tema de la explotación laboral que mantienen ciertas firmas de moda y grandes compañías de la industria con sus trabajadores vuelva a ser polémica.

Todo se precipitó cuando la joven de 25 años, tras buscar la etiqueta en la que se recogen las indicaciones de lavado de un vestido adquirido a través de la cadena Primark por apenas 12 euros, algo más de 30.000 pesos, vio que en ella se escondía el siguiente mensaje cosido a mano: “Obligados a trabajar durante horas agotadoras".

La llamada de socorro lanzada, supuestamente, por algún trabajador anónimo de la firma de ropa low cost ha obtenido una repercusión mundial inimaginable gracias a la capacidad de difusión de información susceptible en las redes sociales, paradigma en la actualidad de la lucha en pro de las causas a favor de los derechos humanos que, de otro modo, no obtendrían ninguna publicidad.

No quiero ni pensar que mi top del verano puede estar hecho por una persona agotada trabajando duro durante horas en alguna fábrica de explotación en el extranjero. No tengo ni idea de quién lo puso allí pero ha desbaratado mis argumentos. Me hace pensar que ha sido una llamada de auxilio, para que los británicos sepamos qué está pasando allí", declaró Gallagher al periódico South Wales Evening Post una vez alertó a la propia firma de moda de su descubrimiento.

El escándalo suscitado por la misteriosa etiqueta ha provocado que los responsables de Primark hagan pública una declaración oficial  en la que recuerdan a sus usuarios y a la opinión pública que son miembro de la iniciativa Ethical Trade Initiative, basada en el comercio justo. Por otro lado, también han recalcado la dudosa veracidad de los hechos cuando, según ellos, el vestido adquirido por Gallagher “se vendió hace más de un año y no se han dado más incidentes de este tipo con este modelo".

El caso de Primark no es algo nuevo. Hace algo más de un año, la actividad de las firmas textiles occidentales ya estuvo en entredicho tras el derrumbe de un edificio en Dacca (Bangladesh) en el que murieron más de 300 trabajadores. Las investigaciones posteriores sacaron a la luz que en la estructura de ocho pisos se albergaban miles de trabajadores textiles que desarrollaban sus labores  de confección de prendas en condiciones precarias para firmas como las españolas El Corte Inglés y Mango, C & A, e inluco Primark. Tras la tragedia, la cadena irlandesa se apresuró a emitir otra nota en la que aseguró que “trabaja desde hace años con ONG y minoristas para revisar los estándares de las fábricas en Bangladesh. Primark promoverá que esas inspecciones también incluyan la integridad de los edificios”.

Al margen de buenas intenciones y de actuaciones de lavado de imagen de cara a a la pinión pública, las grandes firmas y cadenas de la industria de la moda perpetúan la situación de precariedad en la que viven millones de trabajadores textiles de países en vías de desarrollo. ¿El motivo? que los números de los costos de fabricación de las prendas les sigan siendo rentables, algo que no sucedería si operaran en estados occidentales, donde las normativas laborales y los derechos del trabajador son una condición sujeta a menos lagunas legales. (Lee el artículo Detox, contaminar no está de moda)



También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.