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Generar polémica no siempre es la mejor estrategia

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Generar polémica no siempre es la mejor estrategia Foto: tomada de www.businessweek.com

El líder de la marca de ropa American Apparel, tan sonada por sus irreverentes publicidades que hasta han puesto a revaluar conceptos feministas, fue despedido por los escándalos de acoso sexual y malas prácticas laborales.

El fundador de American Apparel, Dov Charney, acaba de ser despedido. El dueño de su propio invento, puesto en la cúspide por su irreverente creatividad, sale por la puerta de atrás debido a escándalos que rondaban su figura desde hace años, pero que hasta ahora tienen una consecuencia clara: debe dejar su cargo en los próximos 30 días, como lo reseña la web www.businessoffashion.com

El nombre de la firma ocupaba los primeros lugares en popularidad, debido a sus polémicos anuncios. Entre los más recientes, logró poner en debate el vello púbico y toda la ideología en torno a la depilación femenina.



Lo cierto es que Charney tenía muchos escándalos a cuestas. Uno de los primeros lo reveló una reportera de la revista Jane, según reseña la revista S Moda, del diario El País. La periodista, quien escribió una crónica después de haberlo seguido por varias horas, contó cómo Charney se masturbó por lo menos ocho veces delante de ella, en una historia titulada ‘El estafador del sueño americano’.  Primero, porque siempre se ufanó de ser un jefe que reconocía las diferencias y necesidades de sus trabajadores, pagando un mínimo de U$18  la hora, y respaldando la Ley de migraciones.

Además, el 20 por ciento del algodón usado en la fabricación de prendas era orgánico y usan energía solar en la producción, para ser amigables con el medio ambiente, reseñó el periodista Andrew Gumbel para el diario británico Independent en el 2006. Este hombre, ahora cuestionado y en ojo del huracán por su adicción al sexo fue una de las cien personas más poderosas de Los Ángeles y considerado uno de los líderes empresariales por Time y The New Yorker.



Pero lo cierto es que el final de su mandato se derivó de la denuncia de una empleada que lo acusó por haberla despedido al no quererlo masturbar. Se dice que andaba desnudo por las oficinas, que se masturbaba frente a las empleadas. Despidió a otra por ser ‘fea’ y, la ley descubrió que una tercera parte de sus trabajadores no tenían papeles para estar en E.U.

La conclusión de la polémica es que, más allá de imponer modas y establecer ideologías, la verdad sobre lo que hay detrás de quienes a diario, desde sus imperios nos sugieren cómo vestirnos, debe crearnos una consciencia del porqué y para qué de las modas. O si no, basta leer esta historia de la mujer que tejió en una marquilla de una prenda en Primark: ‘Forzados a trabajar en extenuantes jornadas laborales’. 

Lee también: 'El costo humano de estar a la moda'.



No solo es colgar una prenda en el clóset y lucirla a diario, es saber de dónde viene, si son justas sus condiciones laborales, si la empresa genera trabajo digno y si su ideología y la nuestra no rompen nuestras propias ética.

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