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Moda con alma feriante

EFE

Moda con alma feriante Vista de un "estand" de la firma de moda italiana Poggianti en la feria de moda masculina Pitti Uomo. Foto: EFE

Los caminos de la moda son inescrutables y la pasarela no es el único. Desconocidas para el público general, las ferias de moda son la olla a presión en la que se cocinan las tendencias de cada temporada, y donde los diseñadores tratan de hacerse un hueco y para llegar al ansiado consumidor.

La más importante feria de moda de hombre, Pitti Uomo (Florencia), que echa hoy el cierre a su 84 edición, sirve para radiografiar los distintos caminos que emprenden creadores de todo el mundo para encontrar su lugar en el competitivo sector de la moda.

Solo a la feria florentina han concurrido más de mil firmas, de una treintena de países, con el objetivo de captar la atención de los 18.000 compradores de centros comerciales y tiendas multimarca, que seleccionarán la moda que llega finalmente a los escaparates y que compran el común de los mortales.

"Es una auténtica locura", dice a Efe Estilo, Gonzalo Fonseca, creador de Steve Mono, una firma española de complementos de piel, que se ha labrado una sólida reputación recorriendo feria tras feria desde hace casi una década.

Pitti es la feria más importante de hombre, en la que "no se cierran muchos pedidos, pero en la que hay que estar, porque es donde se hacen las relaciones públicas", explica el diseñador, que después de la cita italiana suele participar en París y Nueva York, todo un periplo internacional que emprende cada temporada, es decir, dos veces al año.

Su propuesta, "cien por cien 'Made in Spain'", viaja desde la marroquinería de "lujo clásico" con un toque contemporáneo, hecha en Ubrique y muy apreciada en el extranjero, hasta bolsos para mujer en los que combina piel con gomas de tapizado de sofá, o detallistas alpargatas de piel hechas en La Rioja.

Steve Mono tiene más de medio centenar de puntos de venta en todo el mundo -de Japón a Estados Unidos-, todo un éxito en un sector tan competitivo, aunque muy alejado del glamur de la pasarela: él mismo diseña las colecciones, gestiona pedidos, atiende a los clientes en el estand o coge las llamadas en el estudio de Madrid.

El camino que comenzó hace años esta firma, lo emprende ahora García Madrid, dedicada a la sastrería contemporánea o "con un toque", como dice su diseñador, Manuel García, que ya cuenta con dos tiendas en Madrid, presencia en varias tienda multimarca y tres ediciones en Pitti.

Quería crecer y por eso decidió enredarse en la jungla que es una feria, aunque reconoce que el camino está siendo difícil: "En estos momentos es muy complicado que las tiendas internacionales apuesten por firmas nuevas, las españolas ni te cuento", argumenta el diseñador que al igual que Fonseca también ejerce de hombre multitarea.

Junto al estand de García Madrid, se encuentra el de Roberto Etxeberría, un joven diseñador que fue invitado a Pitti tras su desembarco en la pasarela Mercedes Benz Madrid Fashion Week, y que es ya un habitual de esta cita de moda de hombre.

"La quiero toda", dice un comprador francés en parco italiano al diseñador en referencia a la colección de punto y piel que cuelga de las perchas de su puesto, un síntoma de lo positiva que ha sido su experiencia.

"La primera vez que vine me flipé", reconoce el creador vasco, cuya arriesgada propuesta para el fondo de armario de hombre ha calado bien en la feria, y que llevará también a las citas de Nueva York y Berlín.

Frente al trabajo de hormiga de Steve Mono y García Madrid, o el salto desde la pasarela de Etxeberría, existen otras maneras de hacerse un hueco, como la entrada por la puerta grande de Edgardo Osorio, un joven colombiano afincado en Florencia que hace dos años creó Altozurra, una firma de zapatos de tacón de lujo, pero también "bonitos y cómodos", sintetiza el diseñador.

Seleccionado para "Pitti Italics", la plataforma que promociona a jóvenes valores de la moda, el colombiano presentó sus codiciados diseños de pieles exóticas en una grandilocuente presentación en un palacio renacentista italiano y con la compañía de famosas como Nati Abascal y Olivia Palermo.

Osorio no ha tenido que sudar a pie de estand para captar la atención de posibles compradores, pero no todo es relumbrón, tras estudiar en Londres, dio el salto a Florencia y trabajó en otras firmas hasta que creó su marca y captó la atención de los organizadores de Pitti.

"Llevo trabajando desde los 14 años en moda, cuando me ofrecieron venirme a trabajar a Florencia estaba estudiando en Londres y era muy joven, pero no podía decir que no", indica.

No existe una receta única para abrirse camino en el mundo de la moda aunque todas implican una gran dosis de esfuerzo y constancia, coinciden estos diseñadores, para quienes triunfar no es sinónimo de pasarela ni de emular el milagro de Zara. "Esa es otra liga", asegura Fonseca, la suya es la de la moda. EFE



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