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¿Cómo lidiar con suegros insoportables?

Nelly Rojas de González

¿Cómo lidiar con suegros insoportables?

Y dijo Jesús: dejará el hombre al padre y a la madre y se unirá a la mujer, y serán los dos una sola carne. (Gén,2,24). ¿Qué pasa cuando los seis son una sola carne?

Cuando la joven pareja tiene que soportar la influencia permanente de los suegros u otros miembros de la familia del otro, lo más seguro es que empiecen los roces que pueden terminar en peleas graves, alianzas y luchas de poder.

El hogar de origen, como todo símbolo, encierra una ambivalencia sicológica. Ofrece arropamiento, calor de familia y enraizamiento, pero representa también una tentación nunca querer hacerse adulto.
El miembro que depende de sus padres es infantilizado y no rompe el cordón umbilical para enfrentarse a las responsabilidades de su nuevo hogar. Arrastra además al otro miembro de la pareja a una situación angustiosa y a veces traumática, que produce rabia, ansiedad y tristeza.

Es el caso de una pareja con 15 años de casada. La madre de él llama con frecuencia a las 7 de la mañana para saludarlos. Cada 8 días deben ir a almorzar con ella por obligación. Hace comentarios desagradables a su nuera, la descalifica y le muestra a su hijo lo inadecuada que fue su elección de pareja.

El problema se ha complicado más para ella desde que su marido está colaborando con su padre en la empresa familiar pues los espacios de pareja se han reducido casi en su totalidad y en cambio se duplicaron los que comparten con la familia de él.

Ante esta situación ella reacciona primero con tolerancia, busca la ayuda de su esposo y al no ser escuchada ni validada va acumulando resentimiento que se manifiesta finalmente en el rechazo hacia su suegra y en un enfrentamiento sin salida con su marido porque la relación de pareja depende del manejo y capricho de sus suegros y no del consenso.

Este ejemplo podría aplicarse también a una mujer apegada a su madre, que no ha resuelto su problema de dependencia; y que antepone a sus responsabilidades en el manejo de su nuevo hogar, los criterios y opiniones de su mamá, mostrando su inmadurez al no haber cortado a tiempo el cordón umbilical que ha tenido con ella desde la infancia.

¿Qué hacer ante esta situación?

En primer lugar analiza tu propia historia familiar para entender el papel que jugaste a lo largo de tu infancia y adolescencia. Por ejemplo, si al morir uno de tus padres, tuviste que “hacer” pareja con el otro padre para ayudarle en su duelo y sobrevivir; si ocupaste una posición especial entre tus hermanos, en la que tuviste que complacer permanentemente a uno de tus padres para no sentirte culpable, desarrollando una constante necesidad de aprobación.

Una vez analices tu rol familiar y lo comprendas, procura seguir los siguientes pasos:

1.    Dale prioridad a tu pareja y a la familia que TÚ formaste. Escuche y valida, es decir acepta lo que tu compañero (a) diga, piense y sienta, poniéndose en sus zapatos aunque no estés de acuerdo, recuerda que se puede respetar y disentir al mismo tiempo.

2.    La mayoría de las veces el problema está en no saber manejar la comunicación. La pareja asume e interpreta los mensajes que vienen de terceros, creándose un malestar entre los miembros de la pareja durante días, meses o años. No saben qué piensa el otro, no preguntan lo que suponen o interpretan, creando una tormenta de una gota de agua. ¡Habla!

3.    Apoya al otro miembro de la pareja y forma con él (ella) un solo frente común que muestre una posición definida, con una actitud firme y decidida ante ese tercero, que se expresa con palabras, gestos y actitudes ante los suegros, cuñados, hermanos, hijos, el trabajo y otras instituciones.


4.    Toma distancia. Unos padres o suegros posesivos, incapaces de asumir que su hijo (a) tiene que hacer su vida y que a partir de cierto momento debe ocupar un segundo o tercer lugar, deben ser colocados en ese sitio, con firmeza y decisión. Un tercero en la vida de la pareja debe entender la nueva jerarquía de afectos que se genera con el nuevo hogar, debe saber estar en su nuevo sitio. De lo contrario puede ser responsable, así sea involuntariamente, de generar en la recién formada pareja una crisis innecesaria e incluso el rompimiento.

5.    Respeta las opiniones de los suegros, padres y otras personas que quieran influir en su vida o en la de su pareja, pero por favor, toma distancia sin involucrarse ni tomar partido. Disminuye las actividades familiares y sociales con ellos. Ve solamente a lo indispensable. Esta actitud, que refuerza a tu pareja y le da importancia, les mostrará a ellos que ocupan también un lugar en su corazón, pero un segundo o tercer lugar.  

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