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Por una fiesta única

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Por una  fiesta única Por una fiesta única

Andrés Mora y Victoria Yepes llevan ocho años organizando bodas extraordinarias. Los creadores de MY Group aseguran que lo vintage ha puesto de moda otras tendencias, como la shabby chick.

“No hay un libreto a la hora de reunirse con los novios”, dice Andrés Mora, quien, en conjunto con su esposa, Victoria Yepes, organiza y diseña matrimonios en Colombia y alrededor del mundo.

Empezaron su empresa de eventos, MY Group, hace ocho
años cuando decidieron crear, en pareja, lo que sería su matrimonio: íntimo y de pocas personas, en la playa Los Morros de Cartagena, con cocina en vivo, carpas y flores frescas. Tanto ellos como los invitados estuvieron descalzos.

Podían pedir comida a la hora que quisieran, lo que, para entonces, representó una ruptura del protocolo. Sin embargo, todos gozaron, y Andrés y Victoria se dieron cuenta de que detrás de un compromiso debía existir una experiencia que fuera única y que se adecuara a los novios.

Por eso, cada vez que se reúnen con una pareja hacen todo por conocerlos: les preguntan por su historia de infancia, de viajes, por sus gustos musicales y artísticos. Como Mora trabajó durante décadas en el sector hortícola, también los escucha para escoger las flores. Prefiere las orquídeas, las rosas y las hortensias, de las cuales busca variedades y colores poco comunes gracias a su cercanía con cultivadores colombianos.

Mora y Yepes cuidan cada detalle; nunca rechazan una petición
; insisten en que disfrutan los retos e incluso las imposiciones: alguna vez, una novia les pidió que la decoración de su matrimonio tuviera algo que ver con la cultura asiática, pero al mismo tiempo que se usaran vacas y luces de neón. Les pareció difícil, sí, pero cumplieron, y resultó ser un éxito.

Un desafío también representó el matrimonio que le organizaron al actor argentino Michel Brown y a su hoy esposa Margarita Muñoz. Como fue en Punta Faro con una temática circense, tuvieron que transportar carpas y materiales durante veinticuatro horas y en lancha. El lugar de la isla donde se planeó la fiesta estuvo cerrado durante los tres días que duró el agasajo, y solo se abrió una vez los novios se casaron, lo que a todas luces creó gran expectativa.

Pero, aunque Mora y Yepes se lleven bien con la diferencia, también comulgan con lo popular, lo masivo, así que vigilan las tendencias y complacen a las parejas cuando las piden. Según ellos, lo que está de moda hoy en día son los matrimonios vintage, que, a su vez, han desplegado otras vertientes o temáticas como la shabby chic, donde predominan los colores pastel, los diseños florales y la combinación de mobiliario moderno con objetos que luzcan antiguos.

Cada matrimonio que ellos hacen —desde el concepto, la invitación, la escogencia de locación y de la música, la propuesta de comida y de flores— tiene, además, dos preceptos que ayudan a generar cambio y conciencia social: el primero, los recordatorios que se entregan son hechos por madres cabezas de familia; el segundo, por cada fiesta se hace un cálculo de la emisión de CO2 que se genera, y, dependiendo del resultado, se siembra un número de árboles en Puerto Gaitán, Meta. Inolvidable, entonces, será la fiesta y su impacto no solo será profundo sino eterno.

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