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¡Que caiga la lluvia... de regalos!

¡Que caiga la lluvia... de regalos! ¡Que caiga la lluvia... de regalos!

Una novedosa forma de organizar un shower en medio de la naturaleza conjuga la idea de goce y utilidad. Entérate aquí.

 
Un vistazo a la mesa basta para abrir el apetito: un caldero anaranjado, de esos que resultan perfectos para cocinar, exhibe unas provocativas almejas sobre un fondo de hielo; hay Rollitos de salmón ahumado con surimi (kanikama) hecho a partir de pescados de carne blanca, y crema agria de alcaparras sobre una bandeja blanca triangular; Cebiche de langostinos en vasitos, sobre otra bandeja blanca; Rollitos de pimentón ahumados con queso de cabra dispuestos en una base de madera; y Rollitos de chip de plátano con tilapia y suero costeño. Se ven, también, Montaditos de vegetales con dip de hierbas y cebolla en una bonita bandeja con un compartimiento para el dip, y Wonton de pato confitado sobre una canastica china de las que se usan para cocinar las verduras al vapor.

Pero la gracia de este menú pantagruélico es que todo lo que está sobre la mesa, incluido el mantel, los calderos, bandejas y otros recipientes, la olla para hervir las langostas (con las botellas de los licores adentro), los portacalientes, los limpiones (que en este caso hacen las veces de servilletas) forman parte del shower de cocina y mesa que decidieron ofrecerle a la novia de esta ocasión los integrantes de la compañía de organizadores de eventos MY Group y Epicatering, de la cual forman parte los chefs Luisa Mora y Christian McAllister, y el florista Andrés Mora, entre otros. Esta buena idea surgió de una vasta experiencia no sólo en materia de cocina, sino en todo lo que tiene que ver con una decoración que trasciende la idea de poner los regalos en paquetes para que la homenajeada los abra durante la reunión.

Los detalles que forman parte del valor agregado de esta despedida de novia se congregaron en un jardín campestre en el que todo parece estar a tono con el verde follaje que enmarca la mesa, empezando por unas botellas de vidrio verde y un sifón de aquellos que contienen soda gasificada, que además de que se usaron como decoración sobre la mesa, adornado su gollete con cintas de colores, tienen allí la función de floreros de los que sobresalen flores exóticas arrancadas del jardín para la ocasión.

Las sorpresas continúan por el lado de los recipientes, una muestra diversa de bandejas, multiusos, ollas y frascos de colores que prestaron su servicio a una manera inédita de ‘poner’ la mesa. A las servilletas, que como se dijo son realmente limpiones, se les adosaron cucharas de palo atadas con rafia. Sobre una artesa de madera descansan los vasitos de mousse de chocolate y de mezcla de frutos rojos que sirven de postre. Una serie de frascos de vidrio usados para servir una especie de Pink lemonade endulzada con granadina están puestos sobre una tabla de madera, y así, todo lo que contribuye a decorar se volverá, una vez lavado y empacado, en parte del menaje de cocina y mesa que la novia utilizará para su nueva casa.

Finalmente, como una prueba fehaciente de que lo más bonito de estar en medio de un jardín es disfrutar de las flores, las hay en este caso por todas partes. Están puestas en pequeños platicos salseros, en las botellas, sobre pequeños vasitos de peltre y hasta colgando de los árboles. Parece como si el espíritu que oxigena esta despedida de novia se hubiera colado por entre las viandas, haciendo más sugerentes los espacios y más provocativos los sabores.

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