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¡Que vivan las tradiciones!

¡Que vivan las tradiciones! Foto: Thinkstock

No hay porque huirle a las viejas costumbres. El que una propuesta se haya hecho mil veces no quiere decir que no sea válida. Una lista de las más clásicas pedidas de mano.

 
Son pocas las cosas que no se han hecho en materia de propuestas de matrimonio: paseos en globo, viajes a la Torre Eiffel, desayunos en Nueva York, aviones que ondean la pregunta en el cielo, por radio, en la primera página del periódico… en fin, la lista es interminable. Pero ha venido sucediendo que, por el afán de ser muy originales, se han olvidado aquellas formas tradicionales de preguntar “¿quieres casarte conmigo?”.

De rodillas
Ya muy pocos aplican la clásica pedida de mano en la que el novio se arrodilla y, mientras sostiene el anillo de diamante, le pregunta a la sorprendida novia: “¿Quieres ser mi esposa?”. Esta forma de proponer matrimonio debe ser hecha durante una comida o cita romántica, y depende de la personalidad de la novia si se hace en privado o en público.

Con sus papás
No hace muchos años era muy común que el novio, antes de hacer la pregunta a la novia, iba a donde los padres a “pedir la mano” de manera formal. Una vez se contaba con su aprobación, los padres de la novia ofrecían una comida con ambas familias en la que, de sorpresa, vendría la pregunta y entrega del anillo a la novia. Esta es una buena idea si los novios son personas muy familiares y les gusta compartir todo con sus más allegados.

En la playa
El sonido de las olas y la brisa del mar son el ambiente perfecto para hacer la tan esperada pregunta. Una forma muy usual de hacerlo es invitar a la novia a pasar unos días cerca al mar. En una de las noches contrate un grupo de música local y organice una comida en la playa. En medio de la cena, mientras los músicos tocan, pídele a tu novia que se case contigo.

En el postre
Una de las maneras más tradicionales de entregarle el anillo a una novia es en el último plato de una comida romántica. La idea es reservar en un restaurante que les guste mucho, o que tenga un significado especial para los dos. Con anterioridad, organiza con el administrador o jefe de meseros que, en el postre que pida la novia, vaya incluido el anillo, obviamente, en un lugar visible.

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