COMENTARIOS

Rojo sobre aguamarina

Rojo sobre aguamarina Foto: Thinkstock

La modernidad se expresa en una manera más alegre y mucho menos convencional de organizar la fiesta de matrimonio.

 Aunque el rojo ha sido señalado tradicionalmente como el color del amor, son pocas las aplicaciones decorativas que este color trae al escenario en el que se celebra alrededor de la pareja recién casada, excepto en las flores, quizá. Por eso, en este caso FUCSIA-Novias les solicitó a algunos expertos que gravitaran alrededor del color rojo sobre un fondo aguamarina. La respuesta de estos profesionales ofrece soluciones de montaje de las mesas que trascienden los convencionalismos.

Santaboda plantea una propuesta que parece surgir de una escena entrañable de las casas de las abuelas, como la máquina de coser que sirve como centro de mesa, colocada sobre una caja-costurero forrada en tela de cuadritos y florecitas rojas, y sobre ésta algunos libros. El tubino de hilo rojo puesto sobre la máquina y la pieza de tela con un nombre grabado van acordes con los marcadores de los puestos que llevan el nombre de cada invitado; y tubinos de hilo rojo y blanco. Para entretener a los invitados se les propone un juego que se llama ‘Hilando amor’, en un cartelito que dice: “Coge un marcador y deja una notica de amor. Deja tus buenos deseos colgados para que los recién casados se cubran de consejos y amor”. Una vez pasada la fiesta, Santaboda elabora con estas notas una colcha de retazos para los esposos, como recuerdo de la celebración.

La mesa tiene platos de base y otros soperos de borde rojo. Las servilletas son de tela aguamarina y de florecitas rojas. Las sillas vienesas llevan corazones forrados en paño lenci rojo, elaborados por la firma PuroLove, que cuelgan del espaldar, con la inicial del nombre de cada invitado, un toque de afecto muy especial.

Dilo con pétalos
El brillo de la noche se refleja sobre este ambiente en el que todo ha sido escogido para dar la sensación de celebración. La empresa Full Service vuelve esta vez sobre sus mesas de vidrio con un entrepaño en el que los pétalos de rosas rojas ponen la primera connotación de amor. Sobre éstas, unos platos cuadrados y plateados sirven de base a otros blancos también cuadrados, pero de formas menos rígidas. Sobre éstos está puesta la servilleta, amarrada con un servilletero de pétalos de rosa y florecitas moradas.

Como una sucesión de escenas que van revelándose de abajo hacia arriba, las sillas Chiavari, pintadas de color plata y con un cojín blanco, tienen en su parte posterior un adorno de pétalos rojos y flores moradas, y sobre la mesa descansan unos grandes floreros de vidrio también forrados con el mismo motivo floral y de los que sale la llama de sendas veladoras.

Como se puede observar, todo está muy ordenado en la mesa y todos los elementos aportan la gracia de la transparencia, pero tal vez el más llamativo es el centro de mesa, que más bien parece, y es, una lámpara de acrílico transparente forrada con pétalos rojos y pequeñas lilas.
Se puede decir que este montaje es para unos novios muy contemporáneos en sus gustos y para unos invitados que disfrutan de los detalles, y que las mesas cuadradas son realmente las que agrupan a su alrededor toda esta armonía de formas y colores. Las flores no son realmente ‘enteras’, sino que se han aprovechado sus pétalos para moldearlos al centro de mesa, para regarlos en el entrepaño de la mesa y para adornar sillas, floreros y platos con su color, de modo que hay una explosión de rojo, de mucha alegría.

Rosas sí, hortensias también
Porque el ramo de novia se lo regala a ella su novio, y porque esta ofrenda lleva implícito el amor que existe entre los dos, es un objeto casi de culto. Imposible pensar en una novia sin el ramo que adorna su vestido y que luego se rifa, durante la fiesta, entre las solteras llamadas a seguirla en su ‘suerte’ de casarse. El ramo de novia elaborado con rosas responde a toda una tradición, porque la rosa es la reina de las flores y su aroma, belleza y perdurabilidad son legendarios.

En el caso de estos ramos, hechos por Don Eloy, una de las firmas más reconocidas en Colombia por sus rosas de gran calidad, éstas siguen la paleta de tonos rojo, blanco y azul, pero esta vez se mezclaron las rosas, tanto las rojas como las blancas, con las hortensias, que han sobrellevado durante mucho tiempo el estigma de que donde éstas flores se dan las muchachas se quedan solteras. El contraste de las rosas con las hortensias es muy cálido y las segundas hacen en este caso las veces de una vegetación de fondo, muy tenue y vaporosa.

Muy importante es en este caso el adorno que llevan los tallos de las rosas. En el caso del ramo de las rosas rojas, una cinta azul aguamarina cruzada por otra roja, mucho más delgada, y afirmada con alfileres de cabecita roja. En el caso del ramo de rosas blancas, las cintas escogidas son azules. Dos ramos para dos novias diferentes, según su vestido y accesorios, que serán para ellas el mejor asidero en el momento de dar el sí.

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.