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Luna de miel en Estambul, una ciudad que enamora

Luna de miel en Estambul, una ciudad que enamora Imagen: www.none.es

La capital de Turquía puede ser tan solo el comienzo de un viaje a la riqueza de ese país, en un periplo deslumbrante en pareja por su arquitectura, tradiciones y gastronomía.

Sumergirse en el Bósforo, ese estrecho que marca la frontera entre Europa y Asia, atravesar sus aguas grises y contemplar una y otra vez la silueta fantástica de las mezquitas, de las que se dice hay en Estambul alrededor de mil, es solamente una de las posibilidades de este viaje maravilloso que en pareja tiene que serlo mucho más.



Estrecho del Bósforo

Y es que hay ciudades que siempre acompañan nuestros sueños de conocerlas, y en el caso de la capital de Turquía uno siente que este sueño se hace realidad a medida que la va descubriendo.

La primera recomendación tiene que ver con el tiempo, pues es preciso dedicarle a Estambul una semana como mínimo. Al fin y al cabo, guarda en sus mezquitas, palacios y museos una historia de cerca de 2680 años, desde que fue fundada, en el año 667 a. C. por los griegos, que la llamaron Bizancio. En el 330 d. C. fue bautizada como Constantinopla por el emperador romano Constantino I el Grande.

En 1453, la caída de Constantinopla marcó el final del imperio otomano bajo el asedio de los turcos. Estambul fue capital de los imperios romano de oriente, latino y otomano, sucesivamente, hasta la proclamación de la República de Turquía en 1923. El nombre oficial de “Istanbul” le fue impuesto en 1930.

No dejes de conocer

Las mezquitas de Hagia Sofía; la del sultán Ahmed, Süleymaniye y Bayezid. La iglesia bizantina de Chora. Además, las Cisternas, el palacio de Topkapi, el Museo Arqueológico, el Museo de la Inocencia, el de Arte Moderno, el Gran Bazar y el Bazar de las Especias. El estrecho del Bósforo, por supuesto y el Cuerno de Oro.
Únanse a la costumbre de tomar té o aspirar narguile, en cualquier de los lugares que surgen al paso. Corlulu Ali Pasa Medresesi, a medio camino entre la plaza de Sultanahmet y la de Beyazit, se precia de ser uno de los mejores de Estambul.
Recarguen sus energías en uno de los numerosos bamann o baños turcos, ideal para disfrutar en pareja. Saldrán relajados, hidratados y perfumados con aroma a crema de olivas.
La comida mediterránea es deliciosa, además de famosa por su contribución a la buena salud. No dejen de probar el Testi Kebab, que trae carne estofada, servida en una vasija de barro. Y las ensaladas son supremas.
Si pueden, extiendan el viaje a Capadocia, Esmirna y las ruinas de Efeso.



Ruinas de Efeso

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