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Haz que el vestido sea un aliado el día de tu boda

Nohra Maldonado

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Seguramente hay algunos increíbles y que desde niña soñaste con usar: cintura marcada, grandes colas y mucha pedrería; digno de una princesa de cuento de hadas. Sin embargo, es una pena que la genética no siempre sea nuestra mejor aliada. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Por eso, antes de darle rienda suelta a tu imaginación y gastar una fortuna, analiza bien tu figura. Asesórate del diseñador que va a elaborar tu vestido o bien de la experta encargada de la tienda donde planeas comprarlo, son ellos los más indicados para aconsejarte sobre lo que te funciona y lo que no, teniendo en cuenta tus medidas y la forma de tu cuerpo. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Escote - Fíjate muy bien en este detalle, pues según su forma y su altura puede hacerte lucir más delgada, estilizada, con más curvas o más sexy; de hecho, puede convertirse en el punto de atracción del vestido y hacer pasar desapercibidas otras partes de tu cuerpo que quizás no te gusten tanto. Eso sí, recuerda que es tu boda, así que no debería ser muy sugestivo. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Falda - Es la encargada de darte volumen, maximizando tu apariencia y dándole un toque imponente a tu aspecto. Por lo general las faldas muy estrechas no son tan llamativas y no te favorecerán si eres muy delgada. Opta por una de volumen medio; eso sí, es fundamental que tengas en cuenta el escenario en el que te casas (la playa, un lugar abierto, bajo techo, de día o de noche, etc), con el fin de usar algo que resulte práctico para caminar ya que serás el centro de atracción. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Busto grande - Cuídate de los cuellos altos y de los escotes ‘palabra de honor’, que pueden generar la terrible ilusión óptica de un busto mucho más voluptuoso o, lo que es peor, del “uni-boob”. Prefiere un discreto escote en V o un recogido cruzado en la zona frontal. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Cadera ancha - Trata de alejar la atención de ese punto. Puedes concentrarte en tu busto, usando un escote llamativo, pero no vulgar. Si tus hombros son tu fuerte, nada mejor que un escote ‘palabra de honor’. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Cuello corto - ¡Olvídate de los collares! Saca de tu lista de accesorios las gargantillas y cualquier otro elemento que vaya sobre tu cuello. El cabello recogido en una moña, generará la ilusión óptica de un cuello más largo. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Cintura gruesa - Puedes elegir un vestido con un corsé ajustado, que termine en una falda ancha, siempre y cuando esta salga de la cadera y no de la línea de la cintura. El ‘corte imperio’ es uno de los más favorecedores. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Hombros extradelgados - Los escotes en V con pedrería o drapeados en esa zona ayudarán a darles un poco más de volumen. Si te sientes más cómoda cubriéndolos, una delicada chaqueta corta será la elección más acertada. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Brazos gruesos - La manga ajustada queda totalmente descartada, ya que hará aún más evidente la situación. Las opciones más comunes son aquellos vestidos que no tienen mangas: las tiras, las mangas sisas, los encajes en los hombros o los cuellos halter pueden convertirse en excelentes aliados. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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Alta - Un vestido largo, te hará ver mucho más imponente y si a eso le sumas unos tacones altos, ¡te verán grandiosa! Ten en cuenta no sobrepasar la altura de tu novio, para guardar el equilibrio. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
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'Petite' - Las líneas rectas y sencillas te ayudarán a ganar centímetros. Procura no usar mucha tela o capas, ya que generarán un efecto globo poco favorecedor. El largo del vestido hasta los tobillos es mucho más recomendable que aquellos que llegan hasta el suelo. Los tacones altos serán tu arma secreta. Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Seguramente hay algunos increíbles y que desde niña soñaste con usar: cintura marcada, grandes colas y mucha pedrería; digno de una princesa de cuento de hadas. Sin embargo, es una pena que la genética no siempre sea nuestra mejor aliada.   Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Por eso, antes de darle rienda suelta a tu imaginación y gastar una fortuna, analiza bien tu figura. Asesórate del diseñador que va a elaborar tu vestido o bien de la experta encargada de la tienda donde planeas comprarlo, son ellos los más indicados para aconsejarte sobre lo que te funciona y lo que no, teniendo en cuenta tus medidas y la forma de tu cuerpo.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Escote  -  Fíjate muy bien en este detalle, pues según su forma y su altura puede hacerte lucir más delgada, estilizada, con más curvas o más sexy; de hecho, puede convertirse en el punto de atracción del vestido y hacer pasar desapercibidas otras partes de tu cuerpo que quizás no te gusten tanto. Eso sí, recuerda que es tu boda, así que no debería ser muy sugestivo.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Falda  -  Es la encargada de darte volumen, maximizando tu apariencia y dándole un toque imponente a tu aspecto. Por lo general las faldas muy estrechas no son tan llamativas y no te favorecerán si eres muy delgada. Opta por una de volumen medio; eso sí, es fundamental que tengas en cuenta el escenario en el que te casas (la playa, un lugar abierto, bajo techo, de día o de noche, etc), con el fin de usar algo que resulte práctico para caminar ya que serás el centro de atracción.   Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Busto grande  - Cuídate de los cuellos altos y de los escotes ‘palabra de honor’, que pueden generar la terrible ilusión óptica de un busto mucho más voluptuoso o, lo que es peor, del “uni-boob”. Prefiere un discreto escote en V o un recogido cruzado en la zona frontal.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Cadera ancha - Trata de alejar la atención de ese punto. Puedes concentrarte en tu busto, usando un escote llamativo, pero no vulgar. Si tus hombros son tu fuerte, nada mejor que un escote ‘palabra de honor’.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Cuello corto  - ¡Olvídate de los collares! Saca de tu lista de accesorios las gargantillas y cualquier otro elemento que vaya sobre tu cuello. El cabello recogido en una moña, generará la ilusión óptica de un cuello más largo.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Cintura gruesa  -  Puedes elegir un vestido con un corsé ajustado, que termine en una falda ancha, siempre y cuando esta salga de la cadera y no de la línea de la cintura. El ‘corte imperio’ es uno de los más favorecedores.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Hombros extradelgados  -   Los escotes en V con pedrería o drapeados en esa zona ayudarán a darles un poco más de volumen. Si te sientes más cómoda cubriéndolos, una delicada chaqueta corta será la elección más acertada.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Brazos gruesos  - La manga ajustada queda totalmente descartada, ya que hará aún más evidente la situación. Las opciones más comunes son aquellos vestidos que no tienen mangas: las tiras, las mangas sisas, los encajes en los hombros o los cuellos halter pueden convertirse en excelentes aliados.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
Alta -  Un vestido largo, te hará ver mucho más imponente y si a eso le sumas unos tacones altos, ¡te verán grandiosa! Ten en cuenta no sobrepasar la altura de tu novio, para guardar el equilibrio.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit
'Petite'  -  Las líneas rectas y sencillas te ayudarán a ganar centímetros. Procura no usar mucha tela o capas, ya que generarán un efecto globo poco favorecedor. El largo del vestido hasta los tobillos es mucho más recomendable que aquellos que llegan hasta el suelo. Los tacones altos serán tu arma secreta.  Foto: Verónica Morales Angulo/Showbit

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