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Cómo distraer a los niños en un matrimonio

Cómo distraer a los niños en un matrimonio Ilustración

Es un tema importante, pues no es fácil tener pequeños invitados a una fiesta de grandes en la que la tradición es incluir niños y niñas como pajecitos.

 
En la celebración de un matrimonio no sólo hay que tener en mente a los pajes, sino que hay ocasiones en que algunos de los invitados tienen que llevar a sus hijos, y lo mejor es tener un ‘plan B’ listo, pues a diferencia de la música o de la comida, las decisiones sobre la asistencia de los niños a este acontecimiento se deben coordinar con los padres con suficiente anticipación para evitar malentendidos.

En el caso de una boda formal, lo mejor es no invitar a los niños a la fiesta, sino solamente a la ceremonia, en el caso de que participen en ésta y en el brindis al comienzo de la recepción. Es muy sencillo arreglar esta situación, contratando un medio de transporte que los lleve de regreso. La novia debe hablar de antemano con los padres para que ellos estén conscientes de que debe haber quién los cuide en la casa.

Para tener claridad de quién está invitado y quién no, no ahorre sobres. Es mejor dejarle claro a cada familia cuáles de sus miembros están invitados, y enviar tres o cuatro sobres o solamente uno, en caso de que los hijos no estén en la lista de invitados. Pero, para no dejar dudas sobre este asunto, una llamada explícita le evitará sinsabores a los anfitriones.

En el momento de escoger los pajecitos, el protocolo dice que los hijos de los hermanos tienen prioridad sobre los de los amigos, aunque la edad de ellos determina de alguna manera la escogencia. La etiqueta dice que tanto las niñas que llevan las flores como el niño de los anillos deben tener entre 3 y 7 años.

A los mayorcitos se les puede asignar otras funciones como repartir los programas en la iglesia o ayudar a llevar la cola de la novia, de esta manera se sentirán importantes. En todo caso, hay que citarlos a una o varias sesiones de ensayo para que ellos sepan qué hacer y todo transcurra tranquilamente.

Si se decide a invitar niños, debe organizar una mesa donde los pequeños se puedan sentar. Piense en un menú sencillo para ellos, no sólo resulta más económico, sino que los hace felices. Si van a estar en el mismo salón de los grandes, es mejor prever una zona donde puedan jugar. Decore pensando en esto y ponga en las mesas cuadernos y crayolas para que los pequeños se distraigan dibujando. Si el presupuesto lo permite, es mejor contratar una persona que se haga cargo del entretenimiento. De todas maneras, piense en un número razonable de niños pues si usted tiene 150 invitados y de éstos 20 son menores, corre el riesgo de que la boda se convierta en una fiesta infantil. La idea es hacer todo lo posible para que los niños estén contentos y los papás puedan disfrutar de la fiesta.

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