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Las 10 cosas que a los hombres les parecen más difíciles del matrimonio

Lila Ochoa

Las 10 cosas que a los hombres les parecen más difíciles del matrimonio Ingimages

No soportan vernos llorar, que seamos controladoras y los dejemos a un lado cuando llegan los niños. ¿Quieres saber las otras 7 dificultades a la que ellos les huyen?

Por: Lila Ochoa

Las mujeres siempre estamos hablando de lo que sentimos, pero nunca nos preguntamos de una manera seria qué piensan los hombres acerca del matrimonio, de la pareja. Y encontré este listado, que comparto con las lectoras, en el libro Mi mujer dejó de quererme, de Andrew G. Marshall, un experto en relaciones cuyos consejos pueden contribuir a construir una relación más sana y duradera.

1.Decir “no”
Los hombres son menos complicados de lo que parece, quieren una vida tranquila y feliz. Por eso, muchas veces dicen que sí a cosas que realmente no quieren hacer, solamente por tener contenta a su pareja. Esto con el tiempo trae resentimiento y peleas. Es mejor un hombre honesto que hable de sus sentimientos para poder negociar. En resumen, una mujer tiene que aceptar que su pareja le diga que no, sin que eso sea el fin del mundo.

2.Lágrimas
El camino mas rápido para que un hombre se bloquee y se cierre es que su mujer se siente a llorar. Odian a las lloronas. Para ellos, cada uno debe hacerse responsable de sus emociones y no entienden las lágrimas. Es preferible recobrar la calma y hablar tranquilamente del problema y no dejar que estos se acumulen. Un consejo para los hombres: déjela llorar sin armarle escándalo y hágala sentir respaldada.

3.Proveedor versus compañero
Para un hombre es difícil balancear estos dos conceptos. En el trabajo las cosas son claras y concisas, en la casa, confusas. Por otra parte, las mujeres se lamentan de que son la última prioridad para sus maridos. La pregunta es si la presión por ganar más dinero es la razón por la cual trabajan más o si el ambiente de la casa los ahuyenta. La mayoría de las mujeres preferirían más tiempo con su marido que un viaje a las Bahamas.

4. Mujer controladora
No hay nada más castrador que una pareja que pretenda intervenir en todos los aspectos de la vida.

5. Hijos pequeños
Muchos maridos se quejan de que ya no le interesan a su pareja. La realidad es que los niños de menos de 5 años son muy demandantes. No es que no quieran a su pareja, las hormonas y el agotamiento pueden ser la causa de la falta de interés. Ojo, es fácil perder a un marido en estas circunstancias. Hay que sacar tiempo para la intimidad. No hay que olvidarse de ser mujer.

6. Furia femenina
A lo que más le teme un hombre es a desatar la furia de su mujer, pues inconscientemente le recuerda a su mamá; ellos se sienten como niños chiquitos y lo único que pueden hacer es escapar. Ese sentimiento los desequilibra. Pero no hay que evitar la furia, sino enfrentarla. Las mujeres tenemos que entender no solo la razón de la furia sino además expresarla antes de que se desborde. Y los hombres, dejar de lado la cobardía y oír.

7.El adivinador
Tenemos el mito de que nuestra media naranja nos conoce tanto que no hay necesidad de hablar porque el otro, como por arte de magia, va a entender todo. Nada más lejos de la verdad. La intuición no suele ser muy efectiva, por eso es mejor preguntar y no adivinar.

8.El seductor
El problema más frecuente en las parejas es tratar de mantener una vida sexual. Los hombres usan el sexo para acercarse a su pareja. Las mujeres, por su parte, necesitan sentir cercanía para poder tener sexo. Por eso es necesario que los hombres no se olviden de seducir a su mujer y las mujeres de poner el sexo en la lista de prioridades.

9. Sentirse inadecuado
Muchos hombres sienten que sus mujeres piensan que no hacen todo lo que deberían, que no comparten el trabajo de la casa, que no ganan lo suficiente. En este caso hay que ser realistas frente a las expectativas. No hay que pedirle peras al olmo y así es más fácil ser feliz.

10.Admitir cuando hay un problema
Es difícil para un hombre admitir que tiene problemas. Ellos prefieren callarse y ser infelices. Se refugian en el alcohol y se embarcan en otras relaciones. Su presión lo lleva a la depresión. Tienen que admitir que la mejor manera de hacerles frente a los problemas es hablar, no enmudecer. Por lo tanto, hay que mantener los canales de comunicación dispuestos. Escuchar y mantener los ojos abiertos para que la situación no se les salga de las manos.

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