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Lo ‘vintage’ se reinventa

Lo ‘vintage’ se reinventa Lo ‘vintage’ se reinventa

Una mezcla de texturas, formas y colores caracteriza la decoración de esta mesa por parte de MYgroup y Epicatering, un grupo de organización de eventos que crea el concepto de una celebración y diseña y elabora todos los detalles alrededor de ésta.

Sobre un mantel gris de lino se posan los variados elementos de esta decoración, cuya conexión con lo vintage se hace visible desde la base, es decir, desde los bajoplatos de plata, pertenecientes a una vajilla de los años 30, sobre los que descansan otros de porcelana y cristal, escogidos de acuerdo con una paleta de colores que ronda los tonos naranjas, lilas y grises. La elección de las vajillas consistió en sacar de los aparadores esas piezas que, entre los años 30 y 70, formaban parte de la dotación de las casas de las abuelas y mamás, y que van muy bien con la intención de poner en la mesa la tradición de otros tiempos. El arreglo floral no contempla en este caso un centro de mesa como tal, sino una variedad de floreros antiguos de diferentes épocas que, hechos de diferentes materiales como la cerámica y la porcelana, cumplen la función de llenar la mesa de contrastes y colores. Para lograrlo, el diseñador floral Andrés Mora utilizó flores como orquídeas y chirosas amarillo ocre, campánulas lila y las tradicionales English Garden Roses, que él mismo cultiva, en tonos rosa viejo y vinotinto, que no podían faltar por su especial aroma y porque le brindan un toque romántico a la boda. La servilleta sigue el tono de las flores pintadas sobre el plato principal, y emerge como una flor de un pequeño plato de orejas, también de plata, como el de base.

Las sillas Chivari marcan el gris de fondo de la decoración, y están adornadas con cintas de tonos naranja y vinotinto. Sobre la mesa, los recordatorios son frascos que llevan dentro imágenes alusivas al matrimonio, y hay platicos con almendras y chocolates, que siguen la línea cromática y que fueron traídos de Francia por la firma Le Bon-Bon, de Elvia Cecilia Díaz.

Bohemia y literatura
Un mantel de shantung color naranja sirvió de base a la firma Cinco Sentidos para lanzarse a la bohemia. No era fácil crear una situación que evocara o, quizá, que identificara a esta corriente con las letras, que por lo general van siempre de la mano, pero la creatividad se impuso y ésta desembocó en una mesa con todo el encanto bohemio.

Sobre el mantel, un camino de mesa hecho de las hojas de un libro viejo, sobrepuestas y pegadas, es la base sobre la que descansan los platos elaborados de manera artesanal, de cerámica color crudo. Las servilletas son de la misma tela y tono del mantel, y el servilletero es una hoja del mismo libro viejo cruzada por una cinta color lila.
Los complementos de esta decoración debían de mantener el mismo concepto vetusto, así, las copas son hechas también por artesanos, de un color verde, y llevan en su base los identificadores de cada invitado, hechos de alambre entorchado y vidrio artesanal, para que cada persona los conserve como recordatorio. Las copas imponen el contraste necesario frente al centro de mesa, diseñado de manera muy original entre los cajones de una vieja máquina de coser Singer, de los cuales sobresale un arreglo de chirosas, siemprevivas y minianturios, de colores lila, blanco y morado.

Con buena letra
Adicionalmente, sobre la mesa reposan algunos libros viejos, que hacen aun más evocador el ambiente bohemio. La marcación de las mesas pende sobre el arreglo floral, y recrea la carátula de un libro, en este caso nada menos que Don Quijote, pero la idea es que cada mesa esté identificada con un título diferente.

La iluminación corre a cargo de algunas velas o cirios toscos, incrustados en botellas de vino, y una especie de lamparitas o candeleros anticados, grandes y pequeños, de vidrio color amarillo-naranja. Para totalizar la puesta en escena, la pared de fondo fue texturizada con esponja, en tonos lila. Las sillas de hierro oxidado fueron diseñadas por Juan Francisco Girón, y se colgaron en su espaldar cintas de raso de colores lila, naranja y plateado, de acuerdo con la paleta de color de la decoración.

La mesa de postres fue hecha a imagen y semejanza de esas cajas en las que los niños compraban las golosinas en las salas de cine de los años 50 y 60. Cinco Sentidos diseñó una caja de esas, cuya tapa está forrada con chirosas lilas y blancas, y que lleva en el fondo unos conos hechos de papel de libro, con dulces adentro. Como es claro, éstos son también recordatorios de esta ocasión irrepetible, en la que la bohemia ambienta un matrimonio inclinado a las letras.

Los ponqués
Como corresponde a estas temáticas de matrimonio, los ponqués llevan implícitos en su decoración los conceptos vintage y bohemio. El primero, de cinco pisos, está decorado con pastillaje plateado y cintas del mismo tono, con decoraciones de arabescos, y un ramo de alhelíes blancos naturales se desprende desde el copete hasta la base.
En el caso del ponqué bohemio, la decoración es bastante rococó, y separa los colores blanco, casi lila, y morado con una cinta naranja que lo cruza perpendicularmente. Algunos ramos de rosas moradas de pastillaje complementan este diseño llamativo y sugerente que, como lo dice su diseño, apunta a darle a la fiesta un carácter bohemio.

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