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¡Qué bueno que mi vida no es como yo quiero!

Carlos Devis

¡Qué bueno que mi vida no es como yo quiero! ¡Qué bueno que mi vida no es como yo quiero!

Son innumerables las ocasiones en las que he luchado a brazo partido por un logro, que después no ha resultado en lo que yo quería. ¿Es la vida injusta?, ¿cómo entender esto?

Confieso que son, a lo largo de mi vida, innumerables las ocasiones en las que he luchado a brazo partido por un logro, que después no ha resultado en lo que yo quería. Me he quejado, he culpado a la vida y a los dioses por injustos, por que otros, que a mi juicio no se lo merecen,  lo han conseguido con menos esfuerzos y méritos que los míos.

En esas ocasiones, me he lamentado de todas las maneras, desde auto compadecerme y renegar silenciosamente, hasta hacer largos y dramáticos duelos de dolor y sufrimiento. Esto también me ha ocurrido, cuando he perdido algo o a alguien a quien yo quería.  En estas ocasiones, es como si la vida continuara, como si nada, como un tren, que se detuvo en la estación por un instante, para sin previo aviso dejar lo que yo tanto quería  e iniciar de nuevo su camino, mientras mi pensamiento se quedaba amarrado en la parada con lo que yo quería.

Siempre el dolor ha continuado hasta que yo, decido soltar ese pensamiento, de que las personas o las circunstancias deben ser como yo pienso.

Cuando a veces testarudo pienso, que es injusto o inoportuno y que no me muevo, hasta que no pase lo que yo quiera, a mi pesar la vida implacable continua, como el tren con su camino. Sé ahora, que si lo lucho y lo continuo buscando, puede ser que la vida, me lo de, en una próxima estación, como muchas veces ha ocurrido, Pero puede también, que no o quizás yo pierda mi deseo, en el camino,  y lo más probable, es que hasta yo, olvide que algún día quise ese deseo,  como si mi vida  en ese instante dependiera de ello.

He aprendido a través de los años a agradecer que la vida no me haya dado la mayoría de lo que he pedido. Cuando yo tenía 18 años me enamoré como loco de una hermosa joven quien ignoraba despiadadamente mis pretensiones, cuánto quería yo que la vida me diera el regalo de ese amor, que ahora no entiendo.

Después me enamoré de otra,  nos amábamos de una manera tormentosa y difícil,  la vida por fortuna no cumplió mis deseos de dejarme esos amores que tanto quería y gracias a ello en las próxima estaciones encontré el amor que me ha llenado de plenitud y de regalos.

Recuerdo el dolor y la decepción cuando me rechazaron en ese empleo por el que tanto había luchado. Ese rechazo, me  permitió, convertirme después en un empresario y tener para siempre la libertad de elegir con qué trabajos quería llenar mis propios días.

Nunca olvido la ilusión que tenía de ese viaje que tanto había planeado,  y el dolor y la rabia que sentí,  porque se me había dañado; y por eso me salvé de un atraco que sufrieron quienes fueron a ese viaje. Mis descalabros económicos, que han resultado después de años de esfuerzo y trabajo, el tener que comenzar de nuevo varias veces en mi vida, me han ayudado a creer cada vez más en mi capacidad de crear de nuevo y de entender que mi verdadera libertad y paz interior no tiene que ver con lo que tenga.

A veces me lamento de mi vida  y me reprocho  errores que con frecuencia repito una y otra vez,   entonces encuentro que la vida testaruda me ha llevado,  a estrellarme contra las mismas puertas, hasta que reconozco que lo que no me deja fluir, no es una puerta cerrada por otros sino mi mente o mi corazón que están cerrados  y cuando por fin  lo entiendo, me libero de  pensamientos y actitudes con los que creaba dolor para mí y para mis cercanos.

¡Qué bueno que la vida no me deja tranquilo en mi dolor o en mi desesperanza y me empuja a salir de ellas! ¡Qué bueno que la vida no me da la vida perfecta, que yo quiero, porque no sé qué sería perfecto! ¡Qué bueno que la vida no me permite que yo cambie a mi antojo a todos los que me rodean porque pobre de ellos y de mi si eso pasara! ¡Qué bueno que la vida me enseña lo que necesito y no lo que quiero o tal vez me moriría en mi comodidad y en mis miedos!

¡Qué bueno que la vida me permite crear sueños y luchar por ellos, y que a veces me los de y a veces no, eso me ayuda a no ser como un niño caprichoso, que todo lo tiene y nada valora, eso me ayuda a ser humilde y agradecido! ¡Qué bueno que la vida me da ahora lo que tengo, eso me ayuda a mantenerme buscando y creciendo!

¡Qué bueno que mi vida es como es!

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