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Al trabajo, maquilladas

Silvia Camargo

Al trabajo, maquilladas Al trabajo, maquilladas

 

Muchos estudios han demostrado que la belleza paga. Se sabe, por ejemplo, que ser atractivo ayuda a ganar más dinero, a encontrar una pareja exitosa y a obtener mejores descuentos. La evidencia también muestra que la gente tiende a pensar que los bellos son más inteligentes y buenos. Así mismo se ha mostrado que el maquillaje mejora el atractivo de las mujeres, lo que es un poco obvio. Los más feos, según los economistas, ganan mucho menos y se ha calculado que la suma que dejan de percibir durante su vida por su fealdad es de 230 mil dólares, lo que equivale a casi 500 millones de pesos. Pero a mis manos llegó un nuevo estudio que muestra otras ventajas de salir de la casa con rubor y pestañina en los ojos. Se trata de un trabajo hecho por sicólogos de la Universidad de Harvard que mostró que maquillarse hace ver a las trabajadoras más competentes en la oficina y más confiables.

 

El estudio se diseñó así: se reclutaron 25 mujeres entre 20 y 50 años de diferentes razas y se fotografiaron con tres tipos de ‘look’. En una tenían la cara lavada, en otras tenían maquillaje suave y en otras un poco más notorio, llamado por los investigadores como glamoroso. Luego de la sesión, le presentaron las fotos a 140 adultos, entre ellos 61 hombres que pudieron verlas en una fracción de segundos para tener una primera impresión. A otro grupo compuesto por 119 adultos entre ellos 30 hombres les dieron tiempo ilimitado para observarlas. Al final del experimento se encontró que quienes tenían puesto maquillaje fueron catalogadas por ambos grupos como más competentes que quienes tenían su cara al natural.

 

La primera sensación que tuve al leer esto fue de tristeza pues no otra cosa se siente al vivir en un mundo tan superficial. Pensé que este tipo de investigaciones refuerzan la idea de que hay que estar lindas a toda hora y a perseguir un ideal de belleza a toda costa, una presión muy grande para las mujeres. ¡Cómo si no tuviéramos suficiente! También pensé que era una gran injusticia pues ¿qué será de todas aquellas mujeres inteligentes que pierden un puesto porque injustamente no son calificadas como competentes solo por que esa mañana decidieron  no ponerse una gota de brillo en la boca?

 

Pero pensándolo bien, creo que esa visión también es un poco irreal y aunque en un mundo ideal preferiría que estas cosas no importaran, y que la medida para obtener un trabajo no fuera el maquillaje o la ropa sino la sapiencia de cada quien, en la práctica la apariencia cuenta. El propio economista Daniel Hamermesh, autor del libro Beauty pays, dice que así es como la vida funciona. Incluso dice que se tiende a asociar a una mujer acicalada con mayor competencia porque la gente piensa que si ella se preocupa por su cuidado personal también lo haría por los demás.

 

Lo interesante es que las mujeres de hoy deciden sí se quieren maquillar o no. Y no lo hacen simplemente para atraer a los hombres sino para estar seguras de sí mismas y sentirse bien.  Por eso, está bien demorarse veinte minutos más en la casa destacando los rasgos de la cara con algo de maquillaje. Una advertencia: no exagere porque una mujer  muy pintada, según el estudio, anula los beneficios del maquillaje. De cualquier forma, no olvide echar el labial en la cartera si quiere que la respeten y la estimen en la oficina. Nada le cuesta verse más bonita y si tendría mucho que perder: 500 millones de pesos.

 

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