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El poder oculto de los cristales

María Fernanda Gómez

El poder oculto de los cristales El poder oculto de los cristales

 


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El poder de los cristales constituye una fuerza serena y armónica que puede hacer mucho a favor de la  vida física y psíquica del ser humano y nos ayudan a armonizar la vida afectiva y emocional, a conquistar los sueños y a establecer mejores relaciones con uno mismo y con los demás.  Sus poderes son tan mágicos que no son comparados con dogmas de fe indemostrables ni de misterios ocultos: hay fuerza real, equilibrada y benéfica. En la vida futura, la energía del cristal será una parte insustituible de la supervivencia del planeta. 

 

Los diamantes, las turquesas, los zafiros, los granates, las piedras que todos conocemos, son minerales cristalizados, son cristales que poseen una energía que se irradia a través de vibraciones que pueden actuar positivamente en el ser humano, pues crean un campo de influencia propia notablemente más grande de la fuente de donde salen. El tamaño no es importante pues hay cristales pequeños que tienen una claridad y un brillo muy especial que crean campos energéticos más fuertes que los grandes. Desde luego, los cristales opacos crean fuentes de energía menos poderosos que los cristales brillantes pero al usarlos juntos crean un balance especial en el sistema endocrino que es el primer receptor de estas vibraciones.

 

Uno de los aspectos más difundidos de las gemas es su presunta capacidad de atraer la buena o la mala suerte. Se dice que el diamante despierta sed de poder, que el rubí fomenta la pasión, el topacio llama el dinero y la esmeralda la codicia. También se dice que el ópalo, las perlas y las mismas esmeraldas atraen la mala suerte. Por supuesto, todo esto carece de fundamento razonable pues los cristales, absolutamente todos, irradian energía positiva pero no todos los cristales combinan entre sí. En algunos, la afinidad energética es altamente positiva y, por lo tanto, muy recomendable pero hay casos en los que los diferentes campos vibratorios pueden neutralizarse y pierden su eficacia.

 

Ejemplo:

Diamante: Se puede combinar con el jade, ámbar, zafiro, jaspe, rodocrosita, aguamarina, esmeralda, ágata, berilo, cuarzo, obsidiana, peridoto pero nunca con la aventurina. Ópalo:   Combina muy bien con el diamante, labradorita, turmalina, piedra lunar y el topacio pero pierde sus poderes con la esmeralda, el rubí, el granate, el lapislázuli, el zafiro, el jade o la amatista. Piedra Lunar: Se potencializa muy bien con el zafiro azul, aguamarina, lapislázuli, turmalina, turquesa y obsidiana. Se opaca con el rubí, el jade y el granate. ´Lapislázuli: Se recomienda con el diamante, crisopracio, obsidiana, piedra lunar, basanita, aventurina y cuarzo. No se recomienda con el rubí, el granate, esmeralda, jade ópalo y jaspe. Rubí: Se magnetiza con la amatista, la rodocrosita, el topacio, el cuarzo, la tumalina, el zafiro, el granate, el peridoto y la obsidiana. No le gusta la piedra lunar, el jade ni el ópalo. Esmeralda: Se recomienda con el diamante, el topacio, la apatita y la fluorita.  No se recomienda con el jade ni el ópalo. Topacio: Gran afinidad con la turmalina, el cuarzo, el ámbar, la esmeralda y la aventurina. No va con el jade ni  el zafiro estrellado.  

 

Si los utilizamos adecuadamente, los cristales pueden:

Mejorar la calidad de vida. Puestos en una habitación, o en nuestro cuerpo, irradian energía positiva al entorno facilitando la creación de ambientes serenos y armónicos, en los que resulta más fácil obtener una sensación de bienestar. 

 

Contribuir a la autovaloración, a partir de la percepción de que la propia energía vital se halla identificada.

 

Incrementar capacidades, no solo a mejorar las relaciones consigo mismo y los demás, sino aumentando el nivel de percepción.

 

Favorecer la meditación y la capacidad de concentración.

 

Ayudar a dormir mejor, erradicar las pesadillas, combatir el insomnio, facilitar la producción de sueños agradables y el recuerdo de los sueños al despertar.

 

Aumentar la capacidad decisoria, lo que deriva en una mejor capacitación para alcanzar los objetivos en el plano laboral y afectivo.

 

Curar dolores localizados.

Impulsar  los cambios. Al manipular positivamente la energía vital, los cristales esclarecen acerca de los objetivos, facilitan la comprensión de los aspectos más importantes, producen una sensación íntima de reafirmación para enfrentar los cambios.

Una sugerencia:   Cuando tengas tus cristales, límpialos con incienso, vinagre blanco o sal marina. Ponlos a la luz de la luna y luego en el sol.  Conéctate con ellos, son tuyos y no permitas que otra persona los utilice pues son de uso exclusivamente personal.  

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