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La majestuosidad de la mujer salvaje

María Fernanda Gómez

La majestuosidad de la mujer salvaje La majestuosidad de la mujer salvaje

 

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Dentro de cada una de nosotras, incluso de la más reprimida, alienta una vida secreta, una fuerza poderosa llena de mágicos instintos, creatividad apasionada y sabiduría eterna. Es la Mujer Salvaje, una especie en peligro de extinción que representa la esencia femenina instintiva la cual se activa durante el embarazo, la lactancia, durante el milagro del cambio en que la mujer opera cuando cría a un hijo o cuando cuida una relación amorosa con el mismo esmero con que se prepara un delicioso banquete.

 

La Mujer Salvaje es la salud de todas las mujeres, Sin ella, nuestra fuerza yin carecería de sentido. La mujer salvaje es la mujer prototípica; cualquiera sea la cultura, cualquiera que sea la época, cualquiera que sea su política, ella no cambia. Cambian sus ciclos, cambian sus presentaciones simbólicas, pero en esencia ella no cambia. Es lo que es y ella es un todo. La Mujer Salvaje tiene la capacidad de levantarse cuando se siente aplastada. Si algo la hace retroceder, ella vuelve a saltar hacia delante. Por mucho que se la prohíba, reprima, constriña, torture, hostigue y se tache de insegura, peligrosa, loca, vuelve  a ser ella misma. Sabe proteger su esencia.

 

La Mujer Salvaje tiene muy claro lo que significa establecer un territorio, encontrar su propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo. Es consciente de lo que quiere y sabe echar mano de las innatas facultades femeninas de la intuición y  percepción, sabe cuál es su lugar y siempre se levanta con dignidad.  Es la vida y la muerte pero es también la incubadora. Es la intuición, es la visionaria, la que sabe escuchar, es el corazón leal. Tiene la capacidad de hablar con fluidez los idiomas de los sueños, la pasión y la poesía. La Mujer Salvaje es todo un conjunto de ideas, sentimientos, impulsos recuerdos y no la debemos olvidar jamás.  

 

La Mujer Salvaje es perceptiva como la  fuerza de la Tierra es dócil y fuerte como una yegua. Es generosa y desinteresada. Es la fuente, la luz, la noche, la oscuridad, el amanecer. Es la protesta ante la injusticia, es la guardiana del alma y jamás se deja contaminar por el entorno y defiende lo suyo a capa y espada.

 

Para encontrarla, debemos regresar a nuestra vida instintiva, a sus más profundos conocimientos,  vencer el miedo a reaccionar en contra de lo que no nos gusta, a aventurarnos en solitario y ser nuestro propio mentor. Unirse a la naturaleza instintiva no significa deshacerse, cambiarlo todo de derecha a izquierda ni comportarse como una loca o sin control. No significa perder las relaciones propias de una vida en sociedad. Significa todo lo contrario, ya que la naturaleza salvaje posee una enorme integridad.

 

La Mujer Salvaje ha sido y será la patrona de los pintores, escritores, escultores, pensadores y como todo arte, reside en las entrañas y no en la cabeza y es absolutamente el alma y motor de toda mujer y el complemento perfecto para el hombre.

 

Acércate a la gente que agregue valor a tu vida; aléjate de los que alimentan tu debilidad, de los que te critican, de los que desatan tempestades todo el día. Impide que te impregnen de ideas negativas. Tú sabes qué cosas te afectan. Procura evitar a los que no te hacen bien. Reconoce con quiénes te tienes que relacionar... elige tus compañías.

 

Les deseo a todas y cada una de ustedes un maravilloso Día de la Mujer y no olviden que haber nacido Mujer es un hermoso regalo divino.

 

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