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Mitos sobre el sexo Mitos sobre el sexo

Muchas ideas erróneas sobre la sexualidad han creado en la cultura una cantidad de mitos y falsas creencias que hasta el día de hoy se encuentran vigentes.

En el artículo anterior comentamos que la falta de información y la manipulación de la sexualidad por parte de los sectores socioeconómicos dominantes han hecho que el gozo, el placer y el disfrute se conviertan en motivo de preocupación, de discriminación, de culpabilidad, de complejos, de temores, de obsesiones y de otras cosas, convirtiendo el sexo en un problema.

Todas estas ideas erróneas sobre la sexualidad han creado en la cultura una cantidad de mitos y falsas creencias que hasta el día de hoy se encuentran vigentes.

A continuación mencionaré los mitos que más escucho en consulta sexológica para lograr desmitificar estas ideas que causas tanta ansiedad y preocupación en las parejas de hoy en día.

MITO 1. El orgasmo

Uno de los grandes problemas es que las personas le asignan una excesiva importancia a la relación sexual genital, juzgando la relación sexual y la competencia sexual por lo que suceda durante el acto. Hay mujeres que alcanzan el orgasmo mediante la auto estimulación o mediante la estimulación manual u oral de su pareja, pero no durante el coito. Un hombre o una mujer pueden llegar a sentir y creer que el hecho de no alcanzar el orgasmo durante la penetración es síntoma de alguna clase de problema emocional o físico, lo que nos hace deducir que esta creencia es FALSA. Esta creencia genera grandes preocupaciones por cosas como el tamaño del pene en los hombres y el de la vagin a y el clítoris en la mujer. ¿Por qué tenemos esta idea en la cabeza? ¿Se debe a que “se supone” que lo correcto, lo lógico y lo natural es que la mujer alcance el orgasmo durante el coito? ¿Crea esa idea un sentimiento de incapacidad para poder hacerlo como “todo el mundo”?

Con este concepto tan general, podemos desmitificar varias creencias como la de que el tamaño del pene importa, el que la mujer debe tener un orgasmo solo por medio de la penetración, el que el hombre es el responsable de que la mujer goce en la cama, el que la masturbación es mala y dañina, el que entre más tiempo dure mi pareja con erección, más orgasmos tendré durante la penetración, etc.

MITO 2. Tamaño del pene importa

Pues bien, empecemos por la idea de que el tamaño del pene importa. Así como en el planeta tierra hay tanta diversidad de razas, culturas, gustos, pensamientos, etc., también hay tanta diferencia de cuerpos, de estructuras y de tamaños fisiológicos… con esto me refiero a que hay personas que tienen la nariz grande, otras chica, otras torcida o con curvaturas. Pues en los genitales ocurre lo mismo. Hay penes grandes, medianos, pequeños, curvados, delgados y gruesos, como también hay vaginas grandes, cortas, amplias, y estrechas. Para una mujer un pene puede resultarle enorme, mientras que para otra, el mismo pene puede parecerle mediano. Todo esto depende del acoplamiento fisiológico que tengamos con nuestra pareja. Un pene grande puede ser incómodo y doloroso para una mujer que tenga una vagin a pequeña, al igual que un pene pequeño puede no hacerle mucha gracia a una mujer que tenga una vagin a amplia. Pero a lo mejor otra mujer prefiere un pene pequeño porque así llega a estimularle a la perfección su punto G. Como vemos, es cuestión de gustos y de acoplamiento.¿Quién dice que un pene grande es más potente que uno pequeño? ¿La pornografía de casualidad? Un pene grande o pequeño puede ser igual de placentero para la mujer. Aquí lo que pesa y más en éste caso, es como dice el dicho popular, lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Por otro lado, ¿desde cuándo los hombres son los responsables de la sexualidad femenina? Cada mujer y cada hombre son responsables de su propia sexualidad. Muchos hombres viven angustiados porque no “dan la talla” o porque no pueden proporcionarle orgasmos a la mujer. Para que una pareja pueda gozar plenamente de su sexualidad, debe sacarse estas ideas y entender que cada cual es responsable de su propio placer.

Yo como mujer, debo comunicarle a mi pareja qué es lo que me produce placer e instruirlo de cómo me debe tocar, morder, chupar o besar y ocurre lo mismo con el hombre. Los dos grandes errores que podemos cometer, es “adivinar” lo que le gusta a mi pareja, porque puede pasar que lo que es placentero para mí, para mi pareja no lo es. Esta idea nos hace acordar de la falsa creencia de que la masturbación es mala. ¿Desde cuándo conectarnos con nosotros mismos por medio de las caricias y de los sentidos es malo? La única forma de conocer nuestro cuerpo, de descubrir cómo nos gusta que nos toquen, lo que nos produce placer y que lo que no, o cómo podemos llegar al orgasmo, es masturbándonos. Si no lo hacemos, no sabemos y ponemos a nuestra pareja en la aburrida tarea de adivinar; una vez más la responsabilidad de nuestra sexualidad recae en nuestra pareja y mal que bien, esta “responsabilidad” es la que crea la mayoría de las disfunciones sexuales en el hombre.

Por otro lado, estudios recientes dicen que el 85% de las mujeres llegan al orgasmo solo por medio de la estimulación del clítoris ( véase el articulo el protagonista de los orgasmos femeninos), lo que hace que derroquemos la idea de que las mujeres “deben” llegar al orgasmo solo por medio de la penetración y que entre más tiempo dure la erección de nuestra pareja, mas orgasmos vamos a tener. Pues esto no depende de la erección, sino de la estimulación por lo que es importante que conozcamos nuestro cuerpo en todos los sentidos.

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