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10 cosas que una madre debe enseñarle a su hija

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10 cosas que una madre debe enseñarle a su hija Foto: Ingimages

¿Has pensado qué le enseñarías a tu hija para tener una vida más feliz y tranquila como mujer? Seguro, las experiencias que quieren transmitirle son muchas, pero te damos una idea de las 10 que podrán darle confianza y seguridad en sí misma.

Cuando somos madres, queremos proteger a nuestros hijos de las malas experiencias; sin embargo, ni podemos, ni debemos. Solo la educación y la confianza podrán crear una personalidad casi a prueba de todo.

Ya para cuando tengas hijas, la experiencia de vida que habrás acumulado te permitirá transmitirle enseñanzas que podrán hacer su vida más amigable y, quizás, sencilla. ¿Te has puesto a pensar, cuáles serían las lecciones de vida que como mujer le transmitirías a tu hija? Creamos un top 10.


1.  Cree en ti:
la teoría darwiniana de que las especies más fuertes son las que sobreviven, se acopla a la especie humana. Y ser fuerte se puede traducir en tener una autoestima alta y fuerte que le permita confiar lo suficiente en sí misma. Las mujeres crecemos en un mundo que cada vez más reconoce nuestros derechos, para también nos vemos enfrentadas a salarios desiguales y mayores cifras de maltrato. “¿Por qué hay tan pocas líderes?”, se pregunta la académica Anne-Marie Slaughter: “para no lucir agresivas ni mandonas, muchas temen hasta negociar sus salarios”, dice la experta.

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2. Sé humilde: la mezcla perfecta está en tener amor propio, pero a la vez, en no sentirse autosuficiente y minimizar a los demás. El sicólogo Jim Taylor asegura que en la infancia se les debe permitir enfrentar éxitos y fracasos. Criarlos en el exceso de la confianza logra el efecto contrario: los hace vulnerables y temerosos a las derrotas.

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3. Vive sin complicaciones: a medida que pasan los años, nos inclinamos por las personas, lugares y circunstancias que mayor placer nos dan. Estamos menos pendientes de lo que alguien dice sobre nosotros o ya no, como en la adolescencia, estamos pensando qué dirán los chicos y cómo parecernos a la más admirada del curso. Si pudiéramos decirles a nuestras hijas que eso no tiene importancia. Sin embargo, de eso se trata la adolescencia. Pero trata de educarla en la tranquilidad de ser ‘todo terreno’, como se le llama coloquialmente a alguien que se acomoda fácilmente a las circunstancias.

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4. La familia tiene el mayor valor: rodear a los hijos, estar pendientes de sus emociones y sentimientos –sin ahogarlos-creará personas comprometidas con la familia, pendientes de sus padres, hermanos y abuelos. Aunque los amigos son un gran tesoro, nadie será tan incondicional como una buena familia.

5. No te creas la mujer maravilla: socialmente, estamos presionadas –o autopresionadas- para ser perfectas en todo: esposas, madres, hijas, trabajadoras. Pero la mujer maravilla no existe. Por eso, enséñale a hacer lo que la inspire, le produzca amor. A delegar y confiar en los demás. Ya han cambiando los tiempos en los que papá llegaba a ver televisión y esperar a que le sirvan la comida. Ellos hacen parte en la misma medida que la mamá, del hogar.
Jaquelín Herrera, directora de la organización ‘Mami trabaja’ explica que muchas veces las mujeres vivimos cargadas de culpa, por tener que dividir nuestro tiempo entre el hogar y la oficina. Y no debemos crecer con esas emociones, sino que hay que involucrar al hombre desde el primer momento en las tareas del hogar, saber delegar, priorizar y recibir ayuda.

6. No existe el príncipe azul: “tardé seis meses en formar tu corazón, no dejes que cualquiera lo destruya”, dice una frase que circula por redes sociales. Si algo pudiéramos enseñarles a nuestras hijas es a no llorar por quien no ha valorado el amor que le damos, a entregar solo cuando alguien se ha hecho merecedor de ese amor. A ir a pasos lentos y firmes y no idealizar a ese príncipe que queremos encontrar; sino a descubrirlo, a explorarlo y a guardarnos como un tesoro antes de darnos. ¡Pero como la vida se aprende a golpes, de pronto no te escucharán!

7. No necesitas un hombre para ser feliz:
lo que no quiere decir que tengas que quedarte sola y que cualquier miembro de la especie masculina es un demonio del que hay que huir. Por el contrario, si sabes lo que quieres, cómo lo quieres, si disfrutas de ti misma dándote tiempo, teniendo espacios personales, seguramente disfrutarás de la buena compañía y de compartir tus gustos por alguien. De esta manera, el día que acabes una relación, no te quedarás sin un mundo personal. El concepto de la media naranja es erróneo, dice la sicóloga Luisa Torres Tobar: “La idea de que cada persona sea solo la mitad de una unidad, presupone no solamente que nuestra individualidad es obsoleta, sino que debemos ser idénticos a nuestra “otra” mitad para que todo funcione”.

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8.  No tengas sexo con cualquiera: sí, la liberación femenina nos ha dado también el derecho de tener sexo sin amar. Pero, ¿vale la pena? Tampoco abogamos porque críes a tu hija como mojigata, pero, después de chicos que no llenaron el alma y el cuerpo, ¿qué queda? Disfrutar el cuerpo a plenitud y entregarlo a alguien que lo vea como un tesoro, seguramente dejará más satisfacciones que darlo a alguien que solo lo toma para su placer.

9. Haz lo que te gusta: nada de influir en ella para que sea la médica o abogada de la casa. No le digas que si quiere ser literata morirá de hambre. Quizás no llegue a ser magistrada, si lo que estudió no la apasiona. Ya sabemos que te preocupa su estabilidad futura, pero nada más triste que pasar los días sin inspiración.

10. Exprésate: pide perdón, da las gracias siempre, sueña, ama, ten muchos amigos, ten el tiempo para ti sola. La vida consiste en saber disfrutar los momentos de compañía y de soledad.

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