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Dime cómo te llamas…

Dime cómo te llamas… Dime cómo te llamas…

Alguna vez te has preguntado en qué estaban pensado tus papás cuando decidieron ponerte ese nombre.

Tómate tu tiempo para pensar cuál será el nombre de tu bebé pues aunque te parezca una simple palabrita, esa decisión marcará la vida y la personalidad de tu hijo. ¿Te parecemos muy trascendentales? Pues no, tan es así que en la antigüedad los griegos creían que el nombre de un niño definía su futuro, que era su identidad, su motivo de orgullo, su manera de ser públicamente reconocido, pero también la causa de su vergüenza.

¿Aún no te parece suficiente argumento? Entonces te daremos otras razones. Resulta que el nombre es el primer dato que debes dar a conocer por lo tanto cuando es confuso, difícil de pronunciar o hasta gracioso, la gente lo confundirá y eso se convertirá en un momento realmente incómodo para tu hijo, momento que durará toda la vida.

¿Eso no es cierto del todo? Bueno, te invitamos a que te remontes al pasado y recuerdes el inicio del año escolar cuando los profesores nuevos llegaban a llamar lista y ya todos sabían en el nombre de quién se iban a equivocar y encontraban en esa situación motivo de burla. O tal vez se te vengan a la cabeza esos molestos apodos con los que reconocías a más de uno de tus compañeros. O quizá no hayas podido olvidar a ese chico de la universidad que prefirió cambiar su nombre antes de graduarse para no someterse a las bromas durante su vida profesional…

En fin, razones hay muchas pero conclusión sólo una: elegir el nombre adecuado para tu bebé no es sinónimo de desocupación o de banalidad, es simplemente la manifestación de tu preocupación por su bienestar emocional.

Las 10 cosas que debes tener en cuenta al hacer la elección :
1. Que sea fácil de escribir, pronunciar y recordar. Aquí es importante que no genere confusión ortográfica.
2. Que no obedezca al antojo o capricho de los padres o de los abuelos. En este punto cabe hacer énfasis en aquellos nombres que usan Junior para referirse al hijo. Algunos sicólogos afirman que estas combinaciones no permiten al niño reafirmarse como individuo único.
3. Que sepas qué significa.
4. Que no sea cacofónico al combinarlo con los apellidos. Por ejemplo: Ximena Jiménez.
5. Que en lo posible no sea tomado de otro idioma porque seguramente generará confusión al escribirlo o al pronunciarlo.
6. Que no sean inspirados en líderes políticos o religiosos pues es posible que en el futuro tu hijo vaya en contravía de esas ideas que te motivaron.
7. Que no sea muy largo porque entonces todos aquellos que quieran recordarlo lo harán con un diminutivo.
8. Que no provenga de la loca imaginación. Según un estudio realizado en Estados Unidos, a las personas con nombres muy ‘exóticos’ les es más difícil encontrar empleo.
9. Que las combinaciones sean acertadas. Lo mejor en estos casos es imaginar una conversación, escribir el nombre muchas veces o pedirle a otra persona que lo pronuncie. Uno de los trucos es combinar uno fuerte con uno suave o de menor cantidad de sílabas.
10. Que no sea el resultado de una encuesta familiar sino de un cuidadoso ejercicio de los padres.



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