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¡Todo lo hago yo! cuando uno de los dos lleva la carga más pesada

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¡Todo lo hago yo! cuando uno de los dos lleva la carga más pesada Thinkstock

Los dos tienen trabajos full time, los niños ocupan el resto del tiempo y junto con las labores del hogar tienen sus vidas completamente ocupadas... Pero aún así ¿eres tú quien lleva la mayor parte de la carga? Métodos sencillos para balancear las obligaciones de pareja:

Es posible que tu pareja termine por acostumbrarse a que las labores “compartidas” del hogar las hagas tú, mientras él se limita a reparar un gabinete averiado o a cambiar el foco del cuarto de los niños porque se quemó.

Normalmente las mujeres tendemos a acaparar todas las obligaciones del hogar, solo por el hecho de tenerlo todo controlado. Aunque esto sea cierto, no necesariamente tiene que convertirse en una obligación para ti: encontrar un balance en las obligaciones de la casa no es tan difícil. Empieza por hacer una lista de los deberes del hogar y para con los niños.

Una vez esté hecha dicha lista, acomoda cada obligación según el horario de cada uno y deja espacio para la integración: momentos donde los dos pueden compartir las actividades ya sea hacer una cena familiar o ayudarles a los niños con las tareas.

Según el Dr. José Antonio García Higuera miembro del equipo de psicoterapeutas en el Centro de Psicología Clínica C. López de Hoyos, una parte fundamental del balance de las cargas es la toma de decisiones en la pareja, pues es aquí donde se establecen las relaciones de poder que dan estabilidad y que se acomodan, la mayoría de las veces, a las capacidades de cada miembro de la pareja. No existe una forma ideal de tomar las decisiones, sino que se tiene que realizar de forma aceptable para ambos miembros de la pareja.

Balancear las obligaciones del hogar no solo te permite liberarte de una parte de la carga de estrés, es una estrategia que traerá beneficios a la relación. Para toda familia es fundamental encontrar espacios en los que haya integración, de esta manera la relación adquiere forma. Es de ahí de donde nace la confianza, el respeto mutuo y la admiración familiar.

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