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Ambigamia, 6 leyes para saber amar

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Ambigamia, 6 leyes para saber amar Foto: Ingimage

Quienes se unen a esta corriente aseguran que el amor debe entenderse desde la libertad, la mutabilidad, la libertad. Es decir, un amor libre, pero con reglas.

Sin embargo, justo cuando creíamos que el apartado de cómo vivir el amor no podía albergar más representaciones, Jeremy E. Sherman, un especialista en teoría evolutiva, agrega un nuevo término a la ecuación, la ambigamia, que combina una relación abierta en la que, previamente, se han estipulado las reglas del juego; lo que se puede hacer y no.

Para el profesor, esta nueva filosofía relacional, “está ligada a la psicología, la filosofía, la espiritualidad, las ciencias sociales e incluso la ciencia”, y nada tiene que ver con la bigamia. En su opinión los bígamos son hípocritas que “se casan en estéreo”; gente que se compromete doblemente, lo que resulta una ambigüedad pues se garantiza a dos personas al mismo tiempo que son igual de importantes.

Sherman va desgranando poco a poco su lógica emocional cuestionando ciertas consideraciones sobre el amor, como la incondicionalidad del mismo, algo que él considera irreal e imposible de experimentar. De la forma romántica en la que se imagina. ““La gente cambia, la gente se muere, la gente supera muertes ajenas. La gente sigue adelante. […] Todos vivimos en un área gris entre el compromiso y la estabilidad y la apertura al cambio”, asegura.

Así, la clave para una relación de pareja prospera y satisfactoria radica en fijar determinadas cuestiones esenciales, pero no inamovibles, para uno mismo y no cerrarse a la mutabilidad de la vida. “Lo ideal sería decidir lo que es permanente y lo que no lo es, con la opción siempre de cambiar de parecer”, explica.

La ambigamia de Sherman se sustenta en seis ejes esenciales:

1. Amor = seguridad + libertad. El bienestar dentro de una relación es fruto de una negociación para llegar al equilibrio entre seguridad y libertad, de forma que esta última no suponga una amenaza para la libertad del otro. Todo ello sin caer en la opresión y el libertinaje.

2. Espiritualidad = amar + dejar ir. Las personas que profesan la ambigamia no caen en debates sobre la perspectiva de futuro de una relación, ni caen en miedos sobre la durabilidad de la misma. Asumen la dicotomía que se genera entre amar algo y dejarlo marcha sin que suponga una tensión emocional.

3. Evolución = estabilidad + variación. Esta premisa aboga por mantener estables ciertas cosas que necesitamos en nuestra vida, por un lado, y no dejar de innovar y probar cosas nuevas constantemente.

4. Trabajo = concentración + juego. Los que practican la ambigamia aúnan seguridad con libertad, creatividad con concentración, compromiso con cierta relajación en los dogmas y diversión con esfuerzo.

5. Intención = libertad + voluntad. Se debe combinar la flexibilidad para cambiar de opinión con la concentración en lo que realmente deseamos y la voluntad para luchar por ello.

6. Ironía = seriedad + humor. “Lo sé con certeza pero oye, ¿quién sabe?” es la frase que emplea Sherman para dilucidar esta afirmación.  Es decir, ser consciente de que todo está sujeto a cambios, por lo que resulta imprescindible disfrutar el presente.

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