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¿Demasiado amor en el aire?

Fucsia.co

¿Demasiado amor en el aire? Foto: Ingimage

"La dificultad en esta sociedad no es hallar el amor, eso está donde quiera que veas, la dificultad es mantenerlo a largo plazo". Eso afirma un autor y filósofo israelí que da algunos tips sobre cómo hacer que el amor no se escape.

Sensibilidad, un estado de excitación y unas ganas indescriptibles de estar cerca de la otra persona. El romanticismo, ese primer momento de explosión cuando se conoce a alguien, parece ser un estado que abunda pero que no termina de crecer en una sociedad mediatizada.

Si lo pensamos bien, el mundo contemporáneo nos ofrece experiencias románticas más fuertes, más constantes y más atractivas que han transformado a las relaciones románticas tradicionales. En otros términos encontrar el amor no es difícil ahora por la cantidad de mensajes que llevan a ello.

Aaron Ben-Zeév, decano de la Universidad de Haifa, Israel, y autor del libro 'In the name of the love: romantic ideology and its victims' (En el nombre del amor, ideología romántica y sus víctimas, en español) lo explica mejor.

El profesor asegura que "la dificultad en esta sociedad no es hallar el amor, el amor está en el aire, en cualquier lado donde mires, cada lado, cada sonido indica que el amor está rondando. La dificultad es que el aire es demasiado denso para desarrollar un amor a largo plazo".

Entonces, si casi todos queremos amor, y el amor está a la vuelta de la esquina, ¿por qué falla la búsqueda? Precisamente por ello, porque está a la vuelta de la esquina, porque hay una sobrexposición de las emociones. Porque hay mucha sensibilidad, emoción y cercanía.

Ben-Zeév detalla estos aspectos en un artículo para Psychology Today, en el que asegura que una "mesura con respecto a estos tres ámbitos podría ser la única forma para hacer crecer el amor y hacerle frente a esa idea que abunda, pero no “cuaja”".

1. Una dosis de indiferencia: Encontrar a alguien verdaderamente sensible es una tarea difícil. En general hoy hallamos hombres y mujeres fríos y carentes de mirar al otro e interesarse por él, o por el contrario otros que sobrecargan con demasiada cursilería las relaciones. Según el profesor, una cuota justa de indiferencia puede ser algo tan raro en este tiempo que daría una ventaja valiosa al romanticismo. Es algo como lo que decían las abuelas, encontrar la fórmula para "desear y hacerse desear".

Además "tener un estado alto de sensibilidad lo va a llevar SIEMPRE a buscar la mejor opción de romanticismo y cuando esto se acabe y se entre a las cosas ‘serias’ de una pareja ya no le va a gustar", dice el filósofo israelí.


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2. Cerrar las opciones: El anterior de moda nos lleva a un obstáculo más que principal y es el de "enfrentar el riesgo de perder". Aquí hay que ser como los corredores de bolsa. Apostarle a un número, a una acción, a un momento y ver qué pasa. Algunas veces se perderá, pero definitivamente se agudizará más la mente, el cuerpo y el ojo para las próximas decisiones.

"El amor es una gran inversión, y estar abierto a muchas opciones puede aumentar el riesgo de no obtener nada". Un buen consejo del profesor Ben-Zeév es"“medir" los defectos de esa persona. Si puedes vivir con alguno de ellos y son menores a tu ojo, podría ser el ONE que buscas.

3. La calma no es aburrimiento: Según Ben-Zeév, para muchas parejas, llegar a una "meseta emocional" puede ser el fin de lo emocionante y por eso al arribar a un estado más calmado, abandonan el barco. La calma puede ser ausencia de confrontación, y ya hablando de términos sexuales, un poco de disminución de la intensidad. ¿Y qué es lo malo de ello? Nos hemos acostumbrado tanto a ser siempre salvajes, a estar siempre sexis, a estar siempre en la cresta de la ola, que nos aterra por ejemplo, que esas sesiones de sexo extraordinario se pierdan. ¿Y qué si se "pierden"? En realidad, según el profesor no se pierden, se ganan en otros ámbitos donde funcionan con la misma intensidad, sólo que son menos perceptibles.

Por ejemplo, cuando una pareja se conoce bien, las dinámicas son más fáciles. Van a hacer lo que quieren, saben qué le puede disgustar, saben conocer sus silencios y sus espacios. Menos intenso que una noche de sexo sin control, pero mucho más profundo, ¿no?

Quizás hay una acción diferente. Es un amor dinámico y emocionante a múltiples niveles, porque es obvio que siempre se puede volver a la "tormenta" del amor primerizo, pero eso sólo pasa si se es capaz de avanzar, si no, ese estado se desgasta y se acaba.

4. Lejos, a veces es más cerca: Tampoco se trata de que uno viva en China y el otro en Uruguay. La cercanía con la pareja es un motor importante para el desarrollo de sentimientos. Tocar, olor, abrazar, besares algo intrínseco en los seres humanos y es considerado un modo sin el cual no existiría el amor. Eso no quita, por ejemplo, que algunas personas que son novios o esposos, no funcionen mejor estando en casas separadas porque tienen un amor de calidad y no de cantidad. No es una regla general y el amor da los suficientes espacios para ello.


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Sin embargo, aquí también hay que hablar de los otros espacios no físicos que a diario compartimos y que no permiten que el aire corra. Skype, viber, whatsapp, Facebook, Twitter… la tecnología nos mete a todos en una burbuja de la que es difícil salir. ¿Por qué pusiste eso? ¿Cuál es la última actualización? ¿Por qué estuvo conectado hasta la medianoche? Un control insuperable que nos vuelve una aldea global como predijo McLujan. Los espacios son necesarios, incluso en esta era virtual de la que parece no podemos escapar.

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