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La suegra omnipresente

La suegra omnipresente La suegra omnipresente, foto: Thinkstock

A puertas de tu matrimonio describiste que tu futura suegra es una figura poderosa y permanente que será un obstáculo para que puedas concretar tu... rol como dueña de casa. Tranquilízate. Aprende a sacar el mejor provecho de la relación con tu suegra.

Por RevistaFucsia.com
 
La suegra, ese personaje que rara vez deja de ser protagonista de la escena porque siempre tiene algo que decir, seguirá formando parte de tu vida en tanto hayas decidido unirla a tu pareja. La buena noticia es que la suegra no siempre tiene que ser la villana de la relación; comprender su punto de vista y delimitar el territorio de cada quien, son estrategias claves para mantener el mejor trato con la madre de tu esposo.

Desde un principio hay que tomar en cuenta que cada suegra es diferente, tener una relación compleja con la suegra no es una máxima y muchas corren con la suerte de encontrar en su suegra hasta una segunda madre; lo cierto es que el ingreso de un nuevo miembro a la familia implica una serie de cambios que suelen ser más
significativos para quien ha sido dueña y señora del hogar durante décadas.

Cortando vínculos con la familia materna
Antes de armarte de argumentos en contra de las sugerencias de tu suegra, debes tomar en cuenta que, en la mayoría de los casos, la cercanía de la suegra se debe una ineficiente ruptura de los vínculos familiares por parte de la pareja, por eso algunas rutinas siguen repitiéndose como la toma de decisiones en asuntos a veces tan fútiles como la elección de un traje o un restaurante.

De acuerdo con la Psicóloga española Vicenta Sanz Herrero, especialista en psicología clínica, “a los padres les cuesta entender que su hijo lleva una vida independiente y que es su pareja la persona responsable de discutir con él los diferentes problemas que surjan”; en esta medida, es fundamental que converses con tu pareja acerca del tema, para determinar si se trata de una falencia para desvincular las situaciones del nuevo hogar de la familia materna.

Dos mujeres, un hogar
La rivalidad entre mujeres es tan antigua como la maternidad, por eso es muy frecuente que la figura materna entre en conflicto con la parte femenina de la pareja, sobre todo en casos de hijos que han sido sobreprotegidos por la madre. En estos casos suele presentarse una batalla implícita en la que ambas mujeres luchan de una u otra manera para atraer la atención y el cariño del hijo, cuando esta confrontación se sale de control vienen los malentendidos y es él quien debe mediar para regular la situación.

Para prevenir esta incómoda situación, es recomendable establecer con claridad el papel de cada quien en la relación. “A veces es una necesidad de cariño la que hace que suegra y nuera se enfrenten, ambas necesitan el cariño del hijo y las dos luchan por conseguirle, sin darse cuenta que el mejor camino es mantener sus límites y aceptar su parte del pastel. Hay cariño para todas y para cada una es diferente; el cariño de madre no es el mismo que el de esposa”, afirma Sanz.

Evitando malos ratos
La buena comunicación siempre es el mejor aliado para distencionar rencillas y malos entendidos y la primera persona con la que debes conversar acerca de todos estos temas es tu pareja. Ambos se unieron para ser amigos indispensables y para tener confianza mutua, deben convertirse en aliados para llevar la relación a flote. Ten en cuenta los siguientes tips para mantener una buena relación con tu suegra y, de paso, con tu pareja.
1. Discutir los problemas de pareja en casa. No es recomendable ventilar las discordancias en presencia de nadie, mucho menos de una suegra airosa que no desaprovechará ocasión para desaprobar el origen de cualquier pelea.

2. No usar insultos, recriminaciones o palabras hirientes. Siempre es más difícil retirar lo dicho, sobre todo en un momento de discusión; cuando de la suegra se trata, lo mejor es guardar la compostura y hacer notar los puntos de vista propios sin aminorar o despreciar los de los demás.

3. Buscar soluciones. Siempre que haya una discusión en imprescindible tratar de hallar la salida a las dificultades, una actitud problemática no es apetecida por nadie, mucho menos por tu pareja.

4. Mantener la cordialidad. No se trata de ser melosa ni de cepillar a nadie, pero la decencia, y la generosidad no pelean con nadie; por más que tu suegra te haya sacado de quicio, procura ser amable, así se le hará más difícil pelear contigo o tener argumentos de peso para hacer tu vida imposible.

5. Valórala. Aunque sea difícil de creer, muchas rencillas inician porque ambas mujeres tienen un comportamiento similar; si valoras sus gustos y preferencias, y estimas un poco más sus preocupaciones e intereses, dejará de verte como una rival.


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