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Las mujeres fantasean más rico

Arnoldo Mutis

Las mujeres fantasean más rico Pantherstock

Las fantasías sexuales de las mujeres suelen ser más placenteras que las de los hombres, según nuevos estudios que también asombran, pues revelan la tendencia de ellas a imaginar que son violadas.

La religión y la mojigatería de antaño los llamó malos pensamientos, pero ahora viven una redención por la cual reciben un nombre que pesa menos sobre la conciencia: fantasías sexuales. Y si antes acarreaban culpa y penitencia, hoy los científicos de la conducta humana han descubierto que aportan beneficios como favorecer el deseo o la excitación.

Estas fantasías conforman uno de los aspectos más misteriosos de la sexualidad humana, en especial de la femenina, y de ahí el auge que han cobrado últimamente los estudios al respecto. Uno de los más recientes fue realizado en España y concluyó que no hay diferencias significativas entre las que experimentan hombres y mujeres, al menos si se tiene en cuenta que ambos se imaginan situaciones íntimas que involucran a sus parejas.

El análisis fue realizado por el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada y reiteró que el género masculino piensa más en sexo que el femenino. Estos descubrimientos fueron el resultado de una encuesta hecha a 2.250 españoles, 49,6 por ciento hombres y 50,4 por ciento mujeres, entre los 18 y los 73 años, de los cuales casi todos refirieron haber experimentado al menos una fantasía sexual en su vida.

El sondeo, cuyos participantes debían cumplir con el requisito de tener una relación de pareja heterosexual de mínimo seis meses, de todas formas dejó ver sutiles divergencias en la manera en que uno y otro sexo se estimulan a través de la imaginación.

Las mujeres, por ejemplo, son mucho más dadas a experimentar de modo agradable sus imaginaciones picantes, con una frecuencia de varias veces en el mes, calificada por los científicos como alta. Las mentes masculinas, por su parte, presentan una faceta audaz, en la medida en que son más proclives a pensar en actividades exploratorias tabú o rechazadas por la sociedad. Así, los consultados relataron haberse visualizado siendo promiscuos, en un intercambio de parejas o en una orgía, en frecuencias que van desde una vez en la vida a una vez al año.

El estudio cuenta con el beneplácito de la comunidad científica, como lo demuestra su publicación en la revista Anales de Psicología, e indagó a fondo sobre las fantasías que suponen sensaciones desagradables o no placenteras, ya que 80 por ciento de la muestra dijo que por lo menos en una ocasión ha tenido figuraciones de tal índole.

En el caso del género femenino, resultó que en ellas son más habituales las relacionadas con la sumisión sexual, lo cual podría justificar en parte el actual éxito arrollador de la novela Cincuenta sombras de Grey, de Erika Leonard James, que narra relaciones de este tipo. En concreto, las mujeres piensan en ser presionadas a mantener relaciones sexuales al menos una vez en la vida, la misma frecuencia con que los hombres se imaginan que tienen sexo con otros hombres de manera no confortable.

Otra exploración sobre el tema dada a conocer este año, desarrollada por las universidades de North Texas y Notre Dame, en Estados Unidos, se enfocó en las mujeres e intrigó a los expertos porque entre 31 y 62 por ciento de las encuestadas contaron que se imaginaron que eran violadas. “Verse excitado por semejante escenario representa un misterio psicológico. ¿Por qué fantasear con un acto criminal que en realidad es repulsivo y terrible?”, se preguntó a propósito el doctor Raj Persaud, psiquiatra consultor basado en Londres, en un artículo publicado por el portal de internet The Huffington Post.

Para ahondar en el enigma, el trabajo estadounidense, titulado Women’s Rape Fantasies: An Empirical Evaluation of the Major Explanations, sometió a 355 mujeres a una prueba en la que se les pidió cerrar los ojos, escuchar a través de audífonos el relato de una violación e imaginar ser la víctima de la situación. Todo con el fin de saber qué tan excitadas se sentirían. Como lo advirtió el doctor Persaud, el relato fue extraído de la literatura romántica femenina, de modo que antes que un asalto sexual real, describía una fantasía erótica de violación, en la que el agresor era un hombre irresistible. “El resultado puso más énfasis en el uso de la coerción que el placer sexual”, dijeron los psicoanalistas del estudio, publicado en la prestigiosa revista Archives of Sexual Behaviour.

Así las cosas, la pesquisa arrojó que 52 por ciento de las mujeres fantasean con ser forzadas sexualmente por un hombre, 32 por ciento con ser violadas por un hombre, 28 por ciento con ser forzadas a tener sexo oral con un hombre, 16 por ciento con ser forzadas a tener sexo anal con un hombre, 17 por ciento con ser forzadas sexualmente por una mujer y 9 por ciento con ser violadas por una mujer. En total, 62 por ciento de las encuestadas reportó haber tenido al menos una vez estas fantasías, la misma proporción para las que hablaron de recrear una de violación de algún tipo. Cuarenta por ciento de las que imaginaron ser violadas por un hombre dijeron que lo experimentaron una vez al mes, mientras que 20 por ciento lo hicieron cuando menos una vez a la semana.

Estas cifras ratifican para los científicos el rol significativo que tienen los pensamientos de violación, pero aclaran que se trata de meros ensueños con los ojos abiertos y no de obsesiones. Los autores aclaran además que sus resultados no constituyen un respaldo para los delitos de abuso contra las mujeres.

Como lo recordó el doctor Persaud, no es la primera vez que se le busca una explicación a este intrigante tema. En el pasado, se impuso la teoría de la “Evasión de la culpa sexual”, según la cual las fantasías de sexo consensual pueden generar en las mujeres sentimientos de ansiedad porque sentían que caían en un desliz de muy mal ver. En ello influían los prejuicios sociales y religiosos, en virtud de los cuales una mujer que disfrutaba de su sexualidad era señalada como prostituta o de moral dudosa. En vista de ello, los pensamientos de ataque sexual las ayudaban a descargar la responsabilidad de sus deseos en sus agresores imaginarios, a quienes por lo demás siempre describían como guapos y deseables.

No obstante, las pesquisas de North Texas y Notre Dame sugieren que ello es cosa de la época en que imperaba la represión sexual. Como asevera Persaud, la actitud hacia las expresiones de la libido ha cambiado, por lo que la angustia de las mujeres de ser mal catalogadas tiende a desaparecer.?En el presente lo que se impone es la teoría de la “Apertura hacia la experiencia sexual”, resalta el psiquiatra. A la luz de ella, no es la contención la causa inconsciente de las fantasías de violación, sino más bien una postura abierta, tolerante y libre de culpa hacia el erotismo. La nueva pesquisa sustenta esta visión, dado que aquellas que dicen ser menos reprimidas frente a la sexualidad son las que más imaginan que son violadas. Pero esas mismas, de igual modo, se revelaron como mayormente abiertas a la fantasía, a los pensamientos de sexo consensual y a obtener un alto grado de excitación a partir de la idea de la violación.

Otro hallazgo curioso fue que las mujeres que piensan que son abusadas, también se imaginan a menudo que son dominatrices que someten a los hombres a tener sexo con ellas contra su voluntad. Y más desconcertante aún, son dueñas de una autoestima más alta.

Según Jenny Bivona, psicóloga clínica de la Universidad de North Texas, todo lo anterior supone que imaginarse conductas que no se aprobarían o se escogería practicar, no necesariamente indica que se padecen trastornos psicológicos. De todos modos, aún queda mucho por explorar en este aspecto en que se juntan la sexualidad y las zonas más intrincadas de la mente, y es por eso que la terapia psicosexual hace cada vez más acopio de las fantasías para sus análisis.

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