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Lo que podemos aprender de los romances

Lo que podemos aprender de los romances Pantherstock

Culpa, paranoia, remordimiento y otras emociones negativas pueden presentarse durante o después de tener una relación extramatrimonial, ¿es posible sacar provecho de una situación como estás?

 El hecho de estar sosteniendo una relación que está  ‘por medio de lo permitido’ puede resultar sumamente estresante para algunos. Sin embargo, es cada vez más común saber de casos de famosos que se ponen los cuernos mutuamente, como si fuera la tendencia más normal.

De hecho el tema de la infidelidad es tan antiguo como el matrimonio mismo y, aunque eso no implique que todas las personas quieran practicarlo o que irremediablemente vayamos a caer en él en algún momento de la vida de casados, la idea de compartir el resto de la vida con una única pareja parece estar siendo reevaluada a medida que avanza este nuevo siglo.  

El psicoanalista Douglas LaBier, Director del Centro de Desarrollo Progresivo de Washington y especialista en el tratamiento de personas para que obtengan un mayor desarrollo personalidad en torno a la cultura del liderazgo positivo, ha comentado en sus artículos las múltiples utilidades que puede tener una aventura sentimental a nivel emocional, dejando siempre en claro que las consecuencias de este comportamiento siempre deben ser enfrentadas.

Puedes pensar que puedes aislarte del romance por el resto de tu vida, también puedes no dar mucha importancia a sus consecuencias. Ambos son errores. Si estás pensando en tener un affair o te encuentras en medio de uno, es recomendable considerar también la posición psicológicamente saludable que puedes obtener de ello, afirma el experto.

Renovar tu relación con la pareja oficial: durante un romance, la creatividad y la imaginación son estimulados con ardua dedicación. Bien sea por la adrenalina que produce lo prohibido, por la posibilidad que se abre para probar cosas nuevas con alguien distinto, o por la simple necesidad de aprovechar al  máximo momentos que tienen tintes de fugacidad, las personas tienden a ser más arriesgadas en términos sexuales cuando están en un romance.

Según LaBier, “un romance puede ayudarte a enfrentar lo que realmente quieres en una relación y motivarte a probar tus iniciativas con la pareja oficial”, expresó el psicoanalista, quien también comenta el caso de uno de sus pacientes, que tuvo un romance durante cuatro años y cuando se dio cuenta de que estaba entrando en los mismos conflictos que con su esposa, decidió tener en una sola persona amante y cónyuge.

Terminar con un matrimonio infeliz: el sentimiento de autoafirmación y vitalidad que puede otorgar una aventura, puede proporcionar el valor para finalizar una vida matrimonial que no es saludable para ninguno de los dos. “He visto hombres y mujeres llegar a ser psicológicamente más saludables a través de una aventura”, dijo LaBier,  por supuesto es necesario ser honesta contigo misma y no visualizarte en una eterna relación de romance que puede implicar heridas innecesarias, sino tener la valentía para asumir una decisión que pueda ser benéfica para todos.

Oportunidad de reflexión: de acuerdo con LaBier, siempre hay una razón para comenzar una aventura, y se relaciona con algún problema en tu relación oficial. No es cierto cuando las personas afirman que de repente tenían un romance o un día terminaron en la cama de alguien sin razón. Tener un romance, del tipo que sea, siempre es tu decisión, dijo el experto, por eso es mejor “echar un vistazo para ver qué está faltando o qué causa insatisfacción en tu relación, por qué es así, y qué puedes hacer al respecto –sugirió– Es mucho mejor enfrentar y resolver el problema en primer lugar”, concluyó.

En todo caso, reconocer que una aventura significa vivir una mentira es un primer paso para asumir el tema de una manera más honesta y para afrontar las inevitables consecuencias emocionales de una mejor manera. “Cuando todo se viene abajo, la soledad y el vacío pueden ser lo único que queda –resaltó LeBier– por eso abogo por la conciencia desde un principio, estar al tanto de lo que significan las propias acciones y utilizar ese conocimiento para manejar con madurez las consecuencias”.
                                                              

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