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¡Hola, 'papá con el que me acostaría'!

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¡Hola, 'papá con el que me acostaría'! Foto: Pinterest

Las mujeres ya tenemos nuestra propia terminología para definir a esos papás churros y comprometidos con el cuidado de sus hijos. En contraste con las MILF, en inglés, 'Madre con la que me acostaría', ahora llegan los DILF.

La saga American Pie aterrizó a finales de la década de los 90 para reivindicar la rentabilidad del cine para adolescentes, con una temática se centrada en desentramar los entresijos de esta edad desde la visión más estereotipada y divertida. Con ella, llegó la popularización del acrónimo anglosajón MILF, que entró a formar parte del vocabulario coloquial e  imaginario sexual de cualquier jovencito mayor de 18 años con sobrecarga de hormonas.

Para los desactualizados, MILF, por sus siglas en inglés ‘Mother I’d Like to Fuck’, se traduce como ‘Madre con la que me acostaría’, es decir, esas mámás, casadas o no,  que, a pesar del paso de los años, todavía conservan su atractivo físico y resultan excitantes para los hombres jóvenes –muchas veces, los propios amigos masculinos de sus hijos-. En la citada película norteamericana, la madre del personaje Stifler encarnaba este paradigma, interpretada por la actriz Jennifer Coolidge.

Más de una década después del estreno de la película, las mujeres ya cuentan con su propia terminología para describir a esos hombres a los que se considera mentalmente maduros, de gran atractivo, con hijos y que, además, son unos papás abnegados. Son los DILF y, en contraste con lo que ocurre con las MILF, al componente físico se le articula el plano paternal. No son sólo hombres churros  de los que se sabe tienen hijos. El atractivo radica en que sus habilidades paternales a la hora de cuidar a sus progenitores, e incluso a sus mujeres,  sean evidentes, por lo menos de cara a las que observan: que lleven al niño en brazos, que sean atentos con ellos, que les lleven al parque, que les dediquen tiempo… En definitiva, que se perfilen como el papá perfecto, a lo Brad Pitt o David Beckham, dos de los grandes exponentes de esta denominación.


El ex futbolísta con su hija Harper, fruto de su matrimonio con Victoria Beckham. Foto: Instagram

Para el hombre lo atractivo de las MILF reside en el deseo sexual que les suscita su atractivo físico en conjunción con su edad, así como en el morbo que despierta el tener un encuentro íntimo con la madre de alguien. Cualquier consideración de su desempeño como mamá  queda fuera de esta ecuación. 

En el caso de los DILF, el apartado físico no lo es todo. La hipersexualización de estos papás viene definida también por la admiración y ternura que levantan en las féminas por su capacidad de cumplir sus deberes como padre, e incluso como marido con hijos.  Es decir, mientras que para ellas la analogía entre hombre churro y papá comprometido es algo positivo, en el caso de los hombres, pasa inadvertida.

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