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Préstame tu pareja Foto: Stone

El swinger es un juego sexual que va más allá de las orgías y tríos, y se justifica por la libertad de los dos. sin embargo, el intercambio de pareja quizás es la menos libre y menos espontánea de todas las fantasías sexuales.

“Espero que estés bien junto con tu pareja. La verdad nosotros somos un grupo de más de 10 parejas que disfrutamos de orgías y sexo seguro en sitios especiales (casas y apartamentos de las mismas parejas). Tuvimos inconvenientes con el actual sitio de encuentro para el cuarto swinger, ya que la pareja que lo iba a prestar sale de la ciudad, por lo cual aplazamos la reunión para la próxima semana; bueno, todo esto es para proponerte que nos prestes tu sitio de encuentro para llevar a cabo la reunión (tranquilo que las personas que asisten son de un nivel social muy alto), el próximo jueves o el viernes desde las 6 p.m.

Primero nos reunimos y hablamos para que tengas seguridad y decidas. Hay seis parejas confirmadas y a la espera de la dirección del sitio de encuentro para asistir al swinger. Si puedes llámame al celular en horas de oficina y llegamos a un acuerdo, o escríbeme confirmando sinos puedes prestar el sitio de encuentro y las condiciones. Están cordialmente invitados a participar y sobre todo discreción y sexo seguro, no drogas, no dinero, sólo sexo y diversión”.

Así respondió la‘orgianización’ de Sky Swinger Bogotá, un sitio de Internet con 42 mensajes de parejas en busca de otras parejas, o de un trío —no justamente para una serenata—, a nuestra inscripción al ‘Club Swinger’. Aún no hemos prestado nuestro apartamento ni la finca. Pero nuestra inquietud para saber cómo funcionaba el movimiento swinger, nos llevó —a Javier (mi pareja) y amí— a un sitio, esta vez no virtual, que presta sus instalaciones para el intercambio sexual, en vivo y en directo, sólo para parejas.

‘Club Swinger’, así no más, se llama el sitio, que no tiene ningún aviso, pero que está ubicado en la Vía del Sol, en plena Zona Rosa de Bogotá, una calle muy de moda, tanto por las tiendas de diseñadores, como por los bares al más cosmopolita estilo neoyorquino.

Casa de cambio

Sábado, 11:00 p.m. La puerta de entrada, justo al lado de uno de los sitios de rumba trance más concurridos por los jóvenes, permanece cerrada, y hayque timbrar. El zaguán lleva directamente a una escalera para ascender al segundo piso y encontrarnos con un lounge modesto, seguido por un espacio claroscuro con 12 mesas de a cuatro sillas, cada una, y seis sofás para cuatro en el rincón de mayor penumbra, apenas iluminado por el destello de luz de un cuarto contiguo; una barra de bar; pista de baile amplia con paredes de espejos. 

Una discoteca tal cual, nada del otro mundo. Pero sin nadie, aunque no éramos los únicos. Fernando, el de la barra, nos explicó que justamente era la hora más ‘candente’, que había tres parejas en la sala de fantasía, un cuarto abierto y luminoso, que se podía ver desde el rincón de los sofás. Y ahí mismo, una pareja exhibiendo sus malabares sexuales a otras dos, en ropa interior, que se distraían tanto con la pareja como con el video porno que había en el televisor del fondo. 

Nos invitaron a pasar; dijimos que no; la insistencia que suponíamos, nunca se dio. Con un “no”, fue suficiente. Y ya teníamos suficiente. Nos fuimos. A la salida nos dieron una invitación: “20 de julio, gran fiesta Romana, disfruta el show en vivo. El club suministra el traje, tú traes las sandalias. Cover $15.000 pareja”.

Juegos al borde de un ataque de sexo 

De comienzo a fin, el e–mail define qué es un encuentro de intercambio de parejas, o swinger: un hijo natural de las orgías que ha crecido como exploración sexual entre parejas estables, de todo el mundo, alimentado por la Internet. El anonimato que ofrece la Red ha permitido que entre sus usuarios se formaran los primeros clubes de swingers; y como uno de los problemas era el lugar de reunión, ya sea porque las parejas tuvieran hijos, o para mantener la discreción, los centros nocturnos especializados han surgido en la clandestinidad para lograr los encuentros de parejas al borde de un ataque de sexo.

A través de los clubes por Internet, las parejas, diez ó 15 por sesión, se reúnen en la casa o finca de alguno de ellos. Y a veces siguen el juego propuesto por la película The Big Swap (del director inglés Niall Johnson, 1998): meter las llaves del carro de cada una de sus parejas en un sombrero o tómbola y dejar que el azar forme parejas transitorias para compartir el resto de la noche. 

O mientras conversan o bailan, en un momento de la noche, se apagan las luces. La persona con la que esté cada quien es la que corresponde para el intercambio sexual.

¿La fantasía sexual cumplida?, ¿un estilo de vida?, ¿un contagio de fiebre sexual?, ¿infidelidad consentida?, ¿un juego de pervertidos? Depende de cada cual. Lo concreto es que es una especie de status que para quieneslo practican significa que llegó el momento de quitarse la máscara y se autodenominan como un fenómeno de orientación heterosexual, un grupo de personas con amplio criterio, mente abierta y parejas liberales, que aseguran haber superado los celos, la soledad, por un camino mucho mejor que el de la infidelidad

Los swingers, dicen ser fieles pero nomonogámicos. Simplemente, seres humanos que comparten a quienes aman y piden lo mismo de los demás. En su mayoría parejas estables que rozan los 30 años y de un nivel socioeconómico alto.

Fantasía vs Fidelidad

Según el escritor y semiólogo venezolano Frank Baiz, históricamente las primeras prácticas swinging se ubican en Alemania durante  la Segunda Guerra Mundial. “La oficialidad alemana, que se encontraba confinada en determinada zona y pasaba mucho tiempo allí, empezó a practicar el swinging entre las distintas parejas como una manera de no aburrirse y de socializar. 

Luego, en los años 70, se produce la gran eclosión mundial swinger ligada a la libertad sexual”. Durante los años 70, se discutía sobre el impacto de esa actividad en la pareja, sin embargo, para los swingers esta es una etapa superada y sostienen que es una actividad que comparten, disfrutan y les sirve como estímulo y disfrute en pareja.

Incluso, algunas publicaciones latinoamericanas hablan del movimiento swinger como una terapia positiva para parejas que llevan mucho tiempo casados o en convivencia estable, personas víctimas de la rutina y la cotidianidad que buscan desarrollar nuevos estímulos.

Un concepto que involucra compartir a la pareja, una fantasía que según la sicóloga y terapeuta Lucía Nader “acompaña especialmente a los hombres. Si bien, las fantasías sexuales están lejos de ser peligrosas, son simplemente la manera de expresar un deseo o una necesidad. Volver realidad una fantasía sexual es una decisión libre y espontánea, que al igual que todas las demás decisiones tiene riesgos y pequeñas trampas”. 

Lo cierto es que el swinger, el intercambio de pareja, no se realiza tan libre y espontáneamente. Para la   y sexóloga venezolana Sofía Behrens: “si una persona tiene un núcleo de celos —que muchas personas lo tienen— a lo mejor no es conveniente entrar en una actividad sexual de este tipo y es preferible que la mantenga en el terreno de la fantasía. De no existir este componente, la pareja puede asumir este tipo de actividad sin ningún problema. 

Elotro punto es preguntarse si realmente se quiere hacer eso y no por complacer al otro. Ir a actividades sexuales forzadas por complacer al otro generalmente genera dificultades en la relación de pareja, resentimiento y conflictos. Pero si la persona está de acuerdo, es absolutamente válido”.

Placer de doble filo 

Sin embargo, para el siquiatra Carlos Felizzola, “este tipo de intercambios de relaciones se convierten en trastornos cuando la actividad sexual y la fantasía se hacen la rutina, al volverse recurrentes o constituirse en la única fuente de placer, porque pareciera que no hubiese ninguna otra vía diferente para la fantasía o para activar el deseo, aunque no se desconoce que la primera vez la persona pueda acercarse por simple curiosidad, caso en el cual no se consideraría como algo dañino”.

El aparente común acuerdo de ampliar las fronteras sexuales sin que se pienseque por eso está siendo traicionado el amor o la fidelidad, es una justificación tácita de que la búsqueda ha sido infructuosa dentro de la misma pareja y por tal motivo se accede, en términos de física satisfacción, quizás a lo más inmediato y simple que es incluir a un tercero que le inyecte adrenalina a la relación de pareja.

Sin embargo, para Lucía Nader la búsqueda hacia adentro también es posible. Sólo hay que detenerse a pensar que la monotonía no se dio por la frecuencia de las relaciones o porque los protagonistas del encuentro hayan sido siempre los mismos.

De esta manera, si su interés de ver a su pareja en manos de otro u otra sobrepasa los límites de la curiosidad, entonces puede que usted esté de moda como este movimiento, pero corre el riesgo de dejarlo mejor de quien usted ama para que lo disfruten los demás.

Según sus adeptos, el swinger parte de la superación de celos, desconfianza, duda y culpa. Y esta última palabra, suele estar al comienzo y al final de las relaciones swinger.

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