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“Quiero más, quiero ya y quiero ahora”. Ganosos compulsivos en acción

“Quiero más, quiero ya y quiero ahora”. Ganosos compulsivos en acción Foto: Thinkstock

Los hombres y su apetito sexual insaciable nos llevan a pensar que no hay momento del día en el que no quieran sexo: al levantarse, al desayuno, al almuerzo y hasta cuando tienen sueño y es hora de dormir. ¿El problema es de ellos o de nosotras? ¿Es adicción o simple deseo?

La mirada de ternura que tu hombre te lanza se torna lujuriosa. Con claridad, sabes qué viene a continuación: quiere acostarse contigo, al igual que hace unos minutos, que hace unas horas, igual que ayer, que antes de ayer y así podrás seguir contando hasta que reflexionas si es que acaso nunca se le quitan las ganas.

Estar arrunchados en la cama y darle una caricia de más puede ser mortal: sabes que activarás su libido y quitarte la “responsabilidad” de encima será toda una travesía. Él no deja que abras los ojos en las mañanas cuando ya te está susurrando: “Buenos días. ¿Tenemos sexo?”.  Quisieras tener su mismo apetito, pero antes de ponerte a recapacitar en ese detalle, lo que realmente quieres saber es qué pasa por la cabeza de ellos que sin importar hora o lugar, siempre están dispuestos a devorarte. Los hombres son más sexuales, nosotras, más eróticas.

No te asustes, pero tampoco creas en leyendas ligadas al machismo o que el sexo es la única forma de complacerlos. Reconoce si tu hombre es adicto al sexo o si su sed está sujeta a su entorno e imaginarios culturales.

Aléjate del adicto sexual
Un adicto al sexo es como cualquier adicto: enfermo. La relación de pareja no se puede cimentar sobre un contacto sexual que una persona como el adicto buscará no solo cuando esté contigo sino en su misma intimidad, en su cotidianidad y con otras personas. No es recomendable sobrellevar una relación con personas que sufran de este desorden: tarde o temprano no habrá espacio para el romanticismo y terminarás cuidando de tu pareja, siendo su psicóloga.

Este fenómeno proviene de causas mucho más profundas que un simple deseo físico extremo:
    Una cosa es ser arriesgados y aventurarse a tener sexo en lugares insospechados. Para el adicto, cualquier lugar es perfecto para practicarlo.
•    Se molestan y deprimen cuando no pueden tener relaciones sexuales.
•    Cuando el sexo físico no es posible o suficiente, quieren practicar todo el tiempo y todos los días el sexo telefónico y sexo virtual. De hecho, mantienen conectados mucho tiempo a la Internet en sus ratos libres y hasta altas horas de la noche aunque deban madrugar al día siguiente.
•    Son fanáticos a la pornografía.
•    Coquetean de manera erótica con sus amigas.
    Son mentirosos no solo respecto a su adicción, sino a sus problemas sentimentales, vida familiar y  sus amigos.
•    Tienden a llamar la atención por cualquier motivo.
•    Los adictos evaden sus responsabilidades por medio de una adicción de este tipo.
    Tienen grandes inseguridades en cuanto a sí mismos y su potencial como persona. Su adicción es una vía de escapatoria a la realidad por la que atraviesan.
•    Pasan por estados extremos de alegría, depresión o melancolía.
•    La masturbación diaria es apenas un primer paso. Luego se vuelven seguidores del voyerismo, no le ven problema a la promiscuidad porque para ellos “es normal”, son infieles y cuando el problema es extremo, practican la pedofilia y necrofilia. Su excusa es que deben desfogar sus deseos de cualquier manera.
    Pasan gran parte de su día pensando y planeando actividades sexuales.
•    Pierden eventos sociales importantes o incluso faltan al trabajo para conseguir sexo.
•    Tienen un sentimiento de culpa al respecto.
•    Son ansiosos, inquietos y tienen poca concentración

El ganoso y el adicto
¿Una, dos, tres o siete veces por semana? Sea cual sea la cifra con la que tu actividad sexual se identifique, ten por seguro que ellos siempre querrán aumentar la proporción, y no, no son enfermos mentales. Mito: los hombres no necesitan más sexo que nosotras. La condición social histórica que les ha otorgado la “cualidad” de ser más abiertos sexualmente, les permite querer sexo todo el tiempo y ser libres a la hora de solicitarlo.
 
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 Ganoso no te habla de sexo todo el tiempo, simplemente te pide tener relaciones sexuales cuando la ocasión se presta para ello. Adicto habla de sexo todo en cualquier momento de día, no importa que estén dialogando sobre política.
•    Ganoso se excita con una prenda sensual que compraste y esto es un motivador a pedirte sexo o a insinuarte que tiene ganas y que está dispuesto cuando tu quieras. Adicto se excita con cualquier cosa, literalmente: todo es una excusa para motivar la excitación y el deseo sexual.
•    Ganoso crea ambientes propicios para dar paso al contacto sexual, como una salida romántica, una cena privada, un desayuno especial, un fin de semana fuera de la ciudad, un viernes de copas y baile. Adicto cree que todos los momentos son oportunos para tener sexo: cuando ven una película, cuando salen almorzar, cuando llegas del trabajo y, sobre todo, cualquier espacio en el que estén solos.
    Ganoso te acaricia con erotismo y coquetería. Adicto te “manosea” y se excita rápidamente así simplemente te abrace.
    Ganoso te besa apasionadamente. Adicto va directo al grano y se concentra en tocar tus partes íntimas más que en la acción del beso.
•    Ganoso disfruta del erotismo. Adicto acude a prostíbulos y a revistas pornográficas para sentir satisfacción sexual, aunque es consciente que con esto no se sentirá pleno.




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