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Sexo extremo: La sumisión

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Sexo extremo: La sumisión El 'bondage' es una de las prácticas a las que la sumisa debe someterse. Foto: Pantherstock

¿Estarías dispuesta a convertirte en su esclava sexual solo por placer? De esto se trata la sumisión, una práctica sexual en la que se le entrega todo el poder a quien adopta el papel de dominante, para recibir y dar placer. Te contamos de qué se trata en la tercera parte de nuestro Especial de Sexo Extremo.

Una de las prácticas sexuales más deseadas por el género masculino se devela a fondo en el libro “Las 50 sombras de Grey”: El amaestramiento, en donde la mujer cumple con un rol de sumisión ante las órdenes de su pareja o su “amo”. En esta situación, quien más obtiene placer es el “amo”; la mujer, por su lado es la fuente generadora de este y, a la vez, recibe otro nivel de placer.

Los roles establecidos son el de el dominante y la sumisa, en parejas heterosexuales. El primero es quien controla a la sumisa, tiene todo el poder, da las órdenes y lleva a cabo los posibles “castigos”. El sumiso o, en este caso, la sumisa es la que se entrega por completo a la voluntad del dominante, sin derecho a replicar. 

El uso de juguetes sexuales para estimular los genitales, objetos para amarrar las extremidades e inmovilizarlas durante el acto sexual (mejor conocidos como bondage), látigos, entre otros instrumentos para azotar son algunos de los elementos con los que el dominante se armará para hacer realidad su fantasía, todo con el consentimiento previo de la sumisa.

“La Sumisa obedecerá inmediatamente todas las instrucciones del Amo, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. La Sumisa aceptará toda actividad sexual que el Amo considere oportuna y placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables (Apéndice 2). Lo hará con entusiasmo y sin dudar”
(E.L James, Las 50 Sombras de Grey).
 
En el amaestramiento o la sumisión (práctica incluida dentro del largo listado de parafilias) los sentimientos quedan a un lado durante el sexo, convirtiéndose en un acto netamente carnal. Tal y como en un juego, existen los castigos pero al mismo tiempo las recompensas. También se establecen límites previamente en la pareja, pero es decisión de la misma decidir hasta qué punto  quieren llegar en la necesidad de dar  y recibir placer erótico.

Y tú ¿Hasta qué punto estarías dispuesta a llegar?



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